WHITE CHRISTMAS…… Grissela Pérez









 

Vivo en Elgin, un suburbio de Chicago, en el estado de Illinois, EEUU. Pretendo contarte, desde aquí, esas pequeñas cosas que sorprenderían a cualquiera que se enfrente por primera vez con una cultura diferente a la suya. Espero que lo disfrutes.






WHITE CHRISTMAS……

 

La verdad es que cada vez que he oído a Bing Crosby cantando “Navidades Blancas” me ha parecido más un tema clásico propio de mis padres o abuelos que mío. Además, el sonido de su voz debe salir de algún gramófono antiguo al que, por mor de la técnica le han borrado el crack apagado y continuo del disco de vinilo. ¿Qué es lo que la informática no es capaz de hacer hoy en día? Y no me refiero sólo a una canción…Lo cierto es que poco queda ya de esas emisoras de radio en donde el locutor dominaba cualquier técnica vocal y el micrófono no era más que un simple transmisor que recogía alineaciones perfectas de vocales y consonantes con su correspondiente modulación. La radio, ésa móvil e íntima compañera de vericuetos cotidianos se nos acerca más también en Navidad, llevándonos a todas partes por la carretera del tiempo en el espacio. 


Comenzó el asunto con cierta timidez, allá por el tercer jueves de Noviembre, día de Acción de Gracias. En más de una ocasión me sorprendieron los temas navideños ya por esas fechas. Pero la crisis es tan amplia y circular como el mundo, y se entiende fácilmente el empuje a las compras desde tan temprano. Cuando las tiendas se abarrotan sentimos que el país marcha adecuadamente aunque ni el comercio, ni el negocio ni el dinero sea nuestro. Mis muchos años de radio me enseñaron que al consumidor, hay que estimularlo poco a poco e inducirlo –a medida que las fechas grandes se acercan- a la compra. Habitualmente, a partir del veinte de Diciembre, se pone un tema musical navideño cada hora, porque también es cierto que todo cansa y estos días llevan aparejado un estrés inevitable. Pues bien, en éste país no es así. Desde el día 1 de Diciembre, una enorme cantidad de emisoras de radio no ponen otra cosa que villancicos navideños las veinticuatro horas del día. He tenido la oportunidad de recordar cantantes que ni siquiera había conocido antes, tal era su antigüedad. También he podido descubrir muchos otros –actuales- con versiones que desconocía y que nunca imaginé que hicieran. Al principio, ésa parte romántica que todos llevamos dentro me hizo suspirar “¡qué tiernos!”, pero tras ése bombardeo impío con la obligada repetición de cantantes y canciones, estoy empezando a murmurar otras cosas menos agradables. Algunos de los que escucho han sido tan inesperados que enseguida he podido oler el tufo a negocio, a sabiendas de que cantan textos, presumiblemente cristianos, cuando públicamente su religión es contraria a eso que tan hondamente emocionados recitan. Y no es que no tengan el derecho, sino que, a veces, el uso del derecho noquea. Nieva.

Obama sabe de esto como nadie. Es el único presidente que conozco y que se atreve a decir, tras un acuerdo con los contrarios, que no le gusta el resultado de lo obtenido, pero que es una consecuencia de la negociación que asume y que aplicará con todo rigor. Hay que aclarar que este mes ha sido muy activo en ese aspecto: la reforma sanitaria, la compensación por el desempleo, la bajada de impuestos, la reprobación de la Dream Act, la visita a las tropas en Afganistán, el Tratado de No proliferación nuclear con Rusia….y eso sólo en los últimos quince días. Sigue nevando.


Esta estación debería ser sólo para soñar y para hacer realidad eso que suena en todas partes. Pero muchos por aquí andan a la carrera para hacer su declaración de impuestos sobre la propiedad, que deben presentar antes de que acabe el año y es posible que se acerquen más a una pesadilla. A la par, es el momento anual con mayor índice de suicidios y depresiones. Debe ser que, de ver caminar juntos al Sueño y a la Muerte, aprendieron el Espíritu de la Navidad y la Soledad a entrelazarse justo cuando la Paz y el Amor intentaban entrar en las casas.

Es tiempo de reconsiderar muchas cosas que tocarán a su fin con el año. Las estadísticas con todos los delitos las veremos en los canales nacionales norteamericanos en estos días. En Nueva York se proyectarán los datos en pantallas gigantes y edificios, los momentos antes de que termine el año, en un intento por exorcizar el mal y abandonarlo definitivamente al final, no al principio de un tiempo nuevo. La festividad religiosa dará paso a las uvas de la suerte, una por cada mes próximo, al ritmo de las doce campanadas en mi patria. Y no puedo decir ni que la religión no tenga un punto de frenesí ni que el paganismo no contenga una reflexión serena.

Sólo hay un color que aparece cuando se funden todos los demás. Cae inevitablemente de los cielos y, como símbolo onírico, representa la pureza intacta. No estaría mal si no fuese porque este MedioOeste americano está completamente invadido por él. Por encima del verde de los abetos y del rojo del acebo está el enorme manto blanco de nieve con que la Tierra, a veces, obsequia a los hombres de buena voluntad, especialmente cuando éstos van a estrenar el tiempo níveo de un Año Nuevo, dejando atrás unas sonoras Navidades Blancas…..

 

P.D.: ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2011 A TODOS Y GRACIAS POR EL SEGUIMIENTO!.