TE SIENTES ESCUCHADO A Sabina Roleff





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¿TE SIENTES ESCUCHADO/A? 
 


Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. La gente se queja de que no se siente escuchada; se queja el marido, se queja la mujer, el novio, el hijo, el alumno, el jefe, el compañero...  Todos nos quejamos de que no nos sentimos escuchados.   

Lo curioso es que quien sabe escuchar

es quien tiene el poder en la conversación. 

Además, por algo tenemos dos orejas y

sólo una boca.

Entonces te preguntarás,

¿qué puedo hacer para sentirme escuchado/a? 

Muy fácil, has de generar las condiciones.  Has de averiguar si la persona con la que vas a hablar está en disposición de conversar contigo, y eso lo descubres preguntando: “Quisiera hablar contigo, ¿te viene bien ahora?”  Y has de preparar el terreno, lo que se llama ‘generar contexto’.

Llegas a casa eufórico/a y con ganas de contarle a tu pareja el último éxito que conseguiste en el trabajo.  Y te das cuenta de que no sólo no te contesta sino que pasa de ti, y te molestas. 

Y puedes pensar que no es para menos, pero resulta que él/ella puede que estuviera cansado/a o terminando de desarrollar una idea en su cabeza o sin ganas de hablar o, lo que es peor -si de un varón se trata-, ¡viendo el partido del BarÇca – Real Madrid! 

Lo tuyo es importante para ti, pero para él/ella lo suyo es más importante y si tú quieres que te preste atención puedes averiguar si es un buen momento, si tiene tiempo y ganas para hablar, si elige dejar lo que está haciendo...

En fin, por una parte, respetarle y, por otra, garantizarte su atención. 

Así que ya sabes, toma buena nota, si quieres sentirte y ser escuchado/a, vas a cerciorarte de la disponibilidad del otro para hablar. 

Si alguien llega de sopetón y te dice: “Por cierto, ¿me prestas 100 euros?”  La respuesta más probable es del tipo: “Pero bueno, huuummmm, esto no estaba previsto.  Además, un poco mucho lo que me estás pidiendo, ¿no te parece?  La verdad, no puedo.” 

Claro. 

Y aquí un ejemplo referente a preparar el terreno.

Si esa misma persona te dijera...

“Escucha, esta mañana salí de casa corriendo y, por supuesto, estaba convencida de que llevaba el monedero en el bolso, como siempre.  Antes, al tomarme el cortadito, me di cuenta de que no, y he de ir a buscar unas medicinas para la vecina, que son muy caras, pero le hacen mucha falta.  ¿Sería demasiado pedir que me prestaras 100 euros hasta mañana por la mañana?” 

Así la cosa cambia, ¿verdad?

Esto es lo que llamamos ‘generar contexto’. 

Efectivamente, si preparamos bien el terreno tenemos muchas más posibilidades de conseguir lo que queremos, poner al otro en situación, explicarle nuestras necesidades, darle a conocer nuestra perspectiva, hacerle partícipe de nuestra inquietud... 

Resumiendo: para sentirse escuchados hay que averiguar si la persona con la quieres hablar está  por la labor y, cuando llegue el momento, generar las condiciones para que tu interlocutor sepa porqué y para qué le estás diciendo lo que le estás diciendo.

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(continuará...)


 

 
 






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