Que viene el coco...Luis Suarez




 

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Que viene el coco...



 

Llega a los centros escolares Canarios, la hora de las temidas evaluaciones, tanto para el alumnado como para el profesorado.Es uno de los momentos claves en la educación de los niños y también uno de los instantes en los que las administraciones se ponen más nerviosas, ya que planea en la sombra, el indicador del horrible y terrible Fracaso Escolar.
Preocupadas por este asunto, la mayoría de Consejerías y de administraciones Educativas, se han dedicado a buscar las fórmulas mágicas que reduzcan los altos índices de malos resultados escolares, aprobando para ello decretos y leyes educativas propensas a rebajar en demasía el esfuerzo y la calidad de lo que los alumnos deben aprender. La tendencia generalizada es a rebajar los conceptos trabajados y a centrarse en que el alumno se encuentre en un ambiente que conozca y que de ahi surjan los temas a tratar; intentando siempre que estos (los alumnos) desarrollen unas capacidades innatas para el aprendizaje que faciliten su desarrollo.
Como docente que soy, de un área tan poco querida como es el de Lenguas Extranjeras,puedo asegurar que los caminos del aprendizaje son inmensos y que no son estas recetas manidas las que ayudan a los chiquillos y chiquillas (para que la ministra no se me enfade) a conseguir los aprendizajes que necesitaran en un futuro. Y es ahí donde en realidad veo el problema.
Cuando me enfrento a la hoja con los criterios con los que tengo que valorar a mis alumnos se me viene el mundo abajo porque supuestamente, habiendo partido de la realidad de los mismos, hemos establecido unos indicadores para valorar lo que los niños deben adquirir como mínimo. Pero no es así , pues los criterios generales vienen dados desde el gobierno, desde la administración y desde ahi partimos los docentes que debemos concretar. ¿Es esto efectivo? Bajo mi punto de vista no y lo único que se busca es poder decir públicamente que se han rebajado los índices de fracaso escolar, para quedar bien.Ya que con esos indicadores se hace a veces hasta muy dificil poder manifestar las carencias que muchos alumnos manifiestan en las asignaturas.
No es la solución dejar que los niños aprueben las áreas sólo, como es en mi caso,y por ejemplo  por mostrar actitud de escucha, sino que lo hagan por su propio esfuerzo y trabajo.
Atrás quedarón aquellos libros llenos de gramatica y de esfuerzo para entender un idioma.
La realidad nos dice que el uso de los idiomas, es conocerlos y manejarlos, y no pasar una serie de criterios fuera de toda lógica para aprobar unas asignaturas y rebajar el índice de suspendidos.E igualmente pasa con el resto de materias. Hay que darles un matiz más cercano a los alumnos, hacerlas más útiles para su vida futura, pero no por ello quitarle la carga de trabajo que supone el lograr unos objetivos. La vida no es una hoja llena de indicadores que rebajan el esfuerzo, sino una continua lucha por conseguir objetivos y mejorar como personas.
Pero esto es sólo una opinión, nada más.Al final será lo que quieran los que toman las decisiones.
 


 

 





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