QUIEREN MULTARME POR VOTAR A LEÓNIDAS, REY DE ESPARTA . Carlos J. Álvarez

 



 
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     QUIEREN MULTARME POR VOTAR A LEÓNIDAS, REY DE ESPARTA 

   

     Cada día que empieza nos exige remontar. Remontamos el día, el trabajo, la pareja, el futuro y a veces el pasado, remontamos a pesar de las vísceras que la Gravedad pesa.

     Ahora se acercan las elecciones municipales y esperamos así remontar el panorama político. Una vez más, ante la perspectiva de alguien que nos ha decepcionado, nuestra esperanza apunta a su oponente. Una vez más, el temor echa mano del prejuicio y, sin tener otro mérito que ser su ¿contrario?, por decepción nos disponemos a creer en las habilidades de un candidato que aún no hemos visto gobernar.

     Parece que todo alrededor nos invita a abrir espacios.  

     Zapatero abrió esperanzas, Rajoy las abrirá, y luego X y también X+(1-1). También el persa Jerjes en el siglo V  se lanzó al mundo con su tiranía irrepetible, y el mundo no se destruyó gracias al genio de la libertad dirigido por Leónidas. El rey de Esparta paró lo imparable obstruyendo temporalmente la entrada del monstruo en un estrecho desfiladero conocido como Paso de las Térmópilas. Así, Leónidas nos enseñó la importancia de cerrar vías para detener a un enemigo en apariencia invencible. Aliado con la astucia y con los elementos, limó las fauces del monstruo, detuvo sus bajas y mermó el horror y la confianza del enemigo. 

     Existe una sabiduría de la estrechez: no darnos sino a los que lo merecen, ser misteriosos en el amor, nuestra ética y principios que estrechan la forma de nuestra perversidad… pero esto ahora no nos interesa.

      Sin saberlo apliqué la sabiduría de Leónidas, y  me di cuenta que cuanto más estrechemos el camino de acceso del poder a nosotros, más nítido aparecerá su rostro y más invulnerables nos volveremos. Por el contrario, cuanto más descentremos nuestra atención en sus muchas caras (como la ilusión de cambio con el voto o la discusión inútil) menos lograremos derribar su velo y más sufriremos su injusticia.

      Cada vez que vamos a votar, elegimos un candidato menos por su posible eficacia que apoyados en el horror que representa la expresión más abyecta del oponente.

      Me explico.

     Muchos conservadores votan sistemáticamente al PP porque los errores de Zapatero representan los diferentes grados en que han fracasado los rojos a lo largo de su historia. De igual manera, muchos que votan al PSOE lo hacen encendidos por los pasados horrores de la derecha; y cuando los errores de ambos son extremos, acudimos al extremo horror que tanto el comunismo como el nazismo protagonizaron con singular maestría.   
 

      Sin embargo, querido lector, me gustaría que me acompañases en este corto viaje donde creo haber encontrado pruebas de que las diferencias no son las que nos han enseñado a creer, y que existe algo por encima de nuestras peores pesadillas dirigiendo nuestros mejores sueños. 

       Permíteme provocarte con una pregunta: si descubrieras que tras el nazismo y el comunismo hay una fuerza común, ¿creerías así  que tras cualquier dirigente político, con independencia de su ala política, existe también una fuerza común? ¿Te imaginas descubrir que tu fracaso en todas tus relaciones amorosas se debió a que todas/os ellas/os compartían la misma suegra?

      Yo no deseo convencerte de nada, tan sólo me gustaría que me acompañases en este corto viaje, nacido de mi desconfianza en el poder y de mi confianza en algunos hombres.  

                 

      Todo aquello que pensamos, que defendemos, aquello que somos en definitiva lo resumimos en símbolos. Su finalidad no excluye el ahorro de tiempo: es más fácil y emotivo pensar en una cruz al pensar en el cristianismo, que tener que explicar su historia y sus hechos. Ante un sufriente pegado a una cruz, tanto el indígena australiano como un niño peruano saben de quién hablamos.

      De igual manera, si queremos comunicar inmediatamente nuestros sentimientos comunistas en una reunión de la falange, lo primero que hacemos es colgar en pendones o camisas nuestro símbolo por excelencia: la hoz y el martillo. Pero, ¿sabemos lo que significan realmente? ¿Representan con honestidad los sentimientos que defienden? 

      Tras oír a alguien de la existencia de símbolos masónicos en la bandera comunista, empecé a investigar inspirado por Leónidas y llegué a conclusiones tan personales como asombrosas.

     La hoz y el martillo son claramente masónicos. En mi opinión, la hoz es la letra griega lambda que representa la escuadra masónica, es decir, simboliza el movimiento horizontal, la materia; y el martillo representa el grado de Maestro dentro de la masonería. Es el martillo de Thor o el de Hércules, el martillo que dentro de los maestros canteros golpea al cincel y este a la materia bruta. La materia bruta es la Materia, el materialismo histórico y el materialismo dialéctico de Karl Marx, y el cincel golpeado por el Maestro (o sea, el Estado, el que sabe, el “ojo que todo lo ve”), representa lo golpeado por el Maestro, es decir, el grado de Compañero al que aquél enseña, y que está por encima del grado de Aprendiz. ¿Acaso no resulta familiar la palabra compañero o, para ser exactos, camarada?

     Pero, esto no es todo. 

     El color obrero por excelencia es el rojo. Recordemos que el color de los judíos protestantes en el este de Europa es el rojo. Una de estas familias emigró y se instaló en Alemania llevando en su apellido la palabra rot (rojo) y la palabra schild (escudo). Los Rothschild subvencionaron revoluciones europeas y americanas desde las guerras napoleónicas hasta la misma revolución comunista rusa.  No debe sorprendernos esto cuando sabemos que los Rothschild, además de haber tenido en su clan a la mujer de Karl Marx, no resulta baladí referenciar su apellido. El apellido, que significa escudo rojo, lo tomaron de un escudo que lucía sobre la puerta de su antigua residencia en Frankfurt, cuando empezaron como orfebres allá por el año 1750. Este escudo es el que aparece en la bandera de Israel y representa a todo el mundo sionista.   

     Pero lo más interesante está aún por llegar.

     Detengámonos por un momento en la fuerza más opuesta al comunismo, según la historia que nos han enseñado. Estimado y respetado lector: ¿Sabías que el nazismo, por orden de J. Goebbels, acuñó en el año 1933 una moneda nazi-sionista para celebrar la expedición nazi a Palestina, y donde aparece claramente el Hexagrama o Sello de Salomón (símbolo que no era expresión del judaísmo hasta que los Rothschild lo incorporaron a su escudo)? Los masones más iniciados deben saber que si cogemos cuatro letras griegas gamma (que viene a ser una L patas arriba), y las unimos por el centro, obtenemos la cruz esvástica usada por los nazis, que no inventada por ellos. La esvástica es un símbolo de la rueda solar, del giro de la vida, que ya usaban los celtas e incluso los tibetanos. Lo que hicieron los nazis fue girarla en sentido contrario, creando el símbolo hermético conocido como Sol Negro.

     Estoy convencido de que nazi deriva de la palabra asquenazí. Como otra rama judía distinta de los sefarditas originarios de la península ibérica, los asquenazíes de ojos azules y pelo rubio son, en realidad, los sionistas inventores y conquistadores de Israel, los antiguos Jázaros del Cáucaso que se convirtieron al judaísmo allá por el siglo VIII. Los Jázaros proceden de Irán (que significa <<Tierra de los arios>>), y los judíos sefarditas son, junto a los musulmanes, los descendientes de Sem, hijo de Noé. (De ahí que sea incorrecto llamar antisemitas a los detractores del judaísmo, ya que son semitas tanto los musulmanes como los judíos).

     Los inventores del estado judío se inspiraron en el libro <<El estado judío>> de Theodor Herzl. Este nacionalista judío que imaginó el estado judío en Israel a finales del XIX, junto a los Rothschild (dueños del Banco de Inglaterra) que los subvencionaron, convencieron a la reina de Inglaterra para que les ayudase a obtener tierras en Palestina a cambio de ayuda económica para la 2ª Guerra Mundial. La reina accedió firmando la Declaración de Balfour del año 1917, con la cual el imperio británico se comprometió legalmente en la empresa. De esta forma, podemos asegurar que la 2ª Guerra tuvo como finalidad crear un sacrificio masivo (eso es el significado de Holocausto), para poder así invadir Palestina y fundar Israel con el parabién de resto del mundo. Pensemos que en 1836 Zevi Hirsch Kalischer fue el que convenció a Rothschild de que comprase Erez (la tierra prometida de Israel). Con esta acepción designaban los británicos a esta tierra durante su mandato en Palestina en el período 1919-1948 (lo que demuestra que los británicos ya estaban allí para conseguir los planes sionistas desde mucho antes de la 2ª guerra mundial, ya que la Declaración de Balfour, donde la reina de Inglaterra entregaba la nación de Israel a Rothschild, es de 1917: todo fue un plan preconcebido: una cadena de escándalos inexcusables). La Knéset (la Asamblea) de Israel, fue un regalo de James Armand de Rothschild, y la Corte Suprema fue un regalo de Dorothy de Rothschild, como bien indica la carta que aparece en el despacho del presidente de dicha institución (obvia decir que dichos edificios lucen fachadas ornadas con símbolos hermético-masónicos).

      Por otro lado, añadamos a esto que para convencer al mundo había que sacrificar a judíos (que no a sionistas), como bien dijo el mismo Theodor Herzl, en el que confesaba en periódicos del momento que sus propósitos exigían el <<sacrificio de miembros de su pueblo>>. Como ya vimos, para que el horror permaneciese en la memoria debía ser (o al menos venderse) como la parusía del horror. Por eso, más allá de que la cantidad de 6 millones de judíos sea cierta o no, sí hubieron de morir suficientes judíos como para poder publicitar su versión más exagerada. De esta forma, el éxodo a Palestina quedaría en el imaginario colectivo como una redención del mundo blanco y cristino sobre su milenario sojuzgamiento al pueblo judío. Con esta obra maestra de la fría estrategia política, con esta genialidad de la logística imperial, los judíos asquenazíes convirtieron una invasión en un acto de eterna redención, lo convirtieron en un recuerdo perenne que obliga a nuestras conciencias a jamás criticar al pueblo judío, so pena de ser acusados de monstruos. 

     Y así ha sido.

     Con el entrenamiento mental del Hollywood sionista, la vigilancia de la Logia de los Hijos de la Alianza (la Logia B´nai B´rith) con su Liga de Antidifamación judía, los políticos pagados por su política de corrección política, la gente que repite sin digerir lo que le dicen que debe decir, y la constante advertencia por parte de los medios de (des)información de que los musulmanes están detrás de todo acto antidemocrático, será muy difícil vencer a Jerjes, y Leónidas lo sabe. La genial perversión, el hechizo que consigue que veamos una cara llorosa y doliente en el rostro de un gigante con cara tapada y blandiendo un hacha sobre nuestros cuellos, continuará vaticinando al sionismo el mejor de los futuros.      
 

     Nuestro entrenamiento en el prejuicio es tal, que yo mismo releo este artículo y parece el resultado de la psicosis de un extremista. Estimado lector, no hay política o simpatías facciosas en este artículo. Aunque me mueva la pasión por la literatura y el conocimiento, sólo me rige el rigor científico. Me muevo por hipótesis científicas que nacen de pruebas y de la conciencia de que, en aquéllos que buscamos acercarnos a la verdad, el único mérito sólo debe medirse por el menor número de imprecisiones o mentiras. Todo lo demás es vanidad y presunción.

     Por ello, con todo el mayor rigor afirmo que no son tanto mis predilecciones como las pruebas que van apareciendo, las que me llevan a afirmar la existencia de un centinela que observa y dirige por encima de nuestro espectro cognitivo, por encima de nuestro campo de visión. Por eso creo que esa fuerza que aúna a parte de la masonería y del sionismo, gravita por encima de sus diferencias. Fueron y son masones y sionistas todos los miembros de la élite norteamericana de las finanzas y los bancos, como sionista fue el Politburó soviético casi en su totalidad. Esto es historia oficial, como lo es que Karl Marx nació rabino y fue judío también Vladimir Illitch Ullianov (Lenin). 

      Pero, volviendo al Paso de las Termópilas, ¿en qué momento se encuentra la batalla? 
 
 

      Jerjes ha atravesado Macedonia y se dirige a Grecia a través del Paso de las Termópilas. Leónidas nos presta su valor y su inteligencia y nos dice que antes de todo debemos conocer las posiciones del enemigo, sus movimientos, el color de sus pendones y las fratrías que invocan. El ejército avanza y aún no ataca: se prepara. Se mueve con sigilo y nuestro deber consiste en seguir sus movimientos, entenderlos.

     Por tanto, ¿qué nos dicen los oráculos?

      Pues que el azul de la bandera de la ONU es masónico, así como su ejército. También su edificio y la bandera del Parlamento Europeo, sin excluir a Washington y otras capitales y ciudades del mundo. Madrid es cada vez más masónica y Barcelona parece un homenaje a la hermética masónica. Cientos de empresas en USA y otros países como España también usan símbolos masónicos, las Torres Gemelas y los obeliscos. Cada vez que vemos un edificio o logotipo con forma de pirámide truncada, o con un ojo en su cúspide, o un obelisco con un tallo en forma de paralelogramo y en su cúspide una esfera o bien una pirámide. Este es el símbolo masónico de la piedra celestial (el delta luminoso) que está sobre el cubo o paralelogramo del tallo del obelisco (es el cuaternario inferior que simboliza la tierra y sus cuatro elementos de agua, tierra, fuego y aire, y que se forma uniendo cuatro escuadras que representan el Gammadion). Simbólicamente, el conjunto representa la unión entre el cielo y la tierra; la misma unión que podemos ver en el obelisco de Washington, en el Vaticano, en Luxor y ahora en Madrid entre las Torres Kio.

     Por último, descubrí que el símbolo de la piedra cúbica, símbolo de lo estático y fijo y que corresponde al grado de Aprendiz en la masonería, se parece demasiado a la piedra Kaaba de la Meca.  

      Para que entendamos claramente que todo esto proviene de logias antiguas que vienen actuando mucho tiempo antes de que la Masonería naciese oficialmente en el año 1717, entendamos esto: los símbolos masónicos provienen de la Hermética egipcia. Lo más probable es que Moisés sea una derivación del faraón Tutmosis, es decir, Tot-mosis: el Señor Tot: el Dios-héroe egipcio que los romanos llamaron Hermes: de aquí el nombre de Hermetismo. El mismo Freud vio la síntesis entre el monoteísmo de Moisés y el anterior del faraón Akenatón, del cual, al menos se inspira.

     ¿No parece que una verdadera religión de iniciados atraviesa el mundo judío desde el antiguo testamento hasta hoy, y que no pasa por la religión oficial? Vayamos a la cuestión. El Nuevo Testamento habla de Jesús en su nacimiento y luego pasa a los 30 años, refiriendo su vida hasta los 33. Curiosamente, 33 es la suma de 30 y 3, números que representan en masonería al compás (lambda) y a la escuadra (gamma). Así Jesús era ya para los iniciados del año de la creación oficial de la biblia en el 430, el equilibrio perfecto de la tierra y el cielo. ¿Había masones en el siglo V? No con ese nombre, pero sí los mismos que luego fundarían a los templarios, rosacruces, masones e illuminatis. Todo ellos conformarían la élite esotérica que se comunica con símbolos ocultos a través de un conocimiento distinto de los no iniciados o goyim, como dirían los judíos. También 33 son los grados de la masonería, 33 los peldaños de la escalinata del Parque Güell en Barcelona y 33 el número que puede obtenerse en infinitud de combinaciones sumando las cantidades que figuran en el cuadrado mágico del Pórtico de la Pasión en la Sagrada Familia también en Barcelona.

      En mi opinión, también el escudo nacional español es hermético-masónico. El escudo español porta, como muchos otros, la filacteria non plus ultra que nos dice que no hay nada más allá de este ciclo solar. Las columnas de Hércules no son sino los 12 trabajos de Hércules, es decir, el paso del héroe solar (como Jesús) a lo largo de las 12 estaciones del zodíaco. También señalaremos que las dos columnas entre una esfera central que representaría el logotipo, son los dos solsticios de invierno y verano, desde el resurgimiento del sol (25 de diciembre) en donde empieza a recuperar su elíptica en el cielo y, por tanto, la vida de la tierra. (Los mitraístas lo conocían como el Dies Natalis solis invictus, y coincide con la fecha de nacimiento de héroes religiosos como Mitra, Jesús, Horus…), hasta el día del solsticio de verano en el que alcanza su máximo apogeo de vida, representado por hazañas astrológicas como el día del renacimiento de Cristo tras su calvario, entre otras.

      Además de esto, las columnas que separan el mundo pagano del sagrado en el templo de Salomón, son las columnas Jakin y Boaz, utilizadas como símbolos en arquitectura y también en salones de iniciación masónica. A veces se las suele representar con la T y con la S. Si nos fijamos bien, estos símbolos, que son la cruz pegada a lo material porque no tiene continuidad ascendente y la serpiente enroscada significando al espíritu, ¿no se parecen demasiado a la serpiente enroscada al árbol en el Paraíso del Génesis?, que además es la serpiente Esculapio, símbolo del saber en una tradición griega con apariencia distinta. Si a esto añadimos que el relato del Génesis bíblico no es sino una reproducción casi calcada de la versión sumeria, ¿no demostraría la existencia de la Hermandad de la Serpiente, que algunos incluso remontan a la Atlántida? Esta hermandad sería la que habría utilizado la élite desde tiempos inmemoriales para perpetuarse a través de Babilonia, Sumeria, Egipto, Inglaterra, EEUU…

     Pero, esto es otro tema.  
 

      Todo lo que aquí hemos expuesto forma parte del ejército acampado de Jerjes. Si no es peligroso, ¿por qué se esconde tras símbolos y hermandades? ¿Por qué hemos de descubrir los escépticos que han escondido acciones a veces deleznables?

     Esta es mi pregunta. Espero que cada uno recuerde invocar a Léonidas el día que el destino nos  rete con otro Paso de las Termópilas.   
 
 







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