PiroMOUno. Juan A. Velarde



 


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PiroMOUno

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Hace algunas semanas escribía en esta modesta tribuna si al Real Madrid le salía a cuenta tener en el banquillo a un entrenador como José Mourinho. El miércoles por la noche, después de su rueda de prensa, la respuesta llega sola y es un NO más grande que todo el estadio Santiago Bernabéu. La espuma que le salía por la boca era indisimulable. Cargó contra la UEFA, contra el Barcelona, contra Villar, contra UNICEF, contra los árbitros, contra la prensa…vamos, se convirtió en el mejor exponente de todo lo contrario que representa un diplomático. Está claro que la ONU se lo pensaría dos, tres y millón de veces antes de mandar a este tipo a pacificar una zona en conflicto. Mou no es que sea el pirómano-bombero, sino el pirómano-pirómano. Por donde él pasa, la hierba no vuelve a crecer.

Un club señero como el Real Madrid no puede permitirse el lujo de que un luso acabe de un plumazo con la caballerosidad que durante muchas décadas, tantas que ya lo convirtieron en una entidad centenaria, ha sido su insignia. Florentino Pérez, un presidente de una educación exquisita, que jamás ha perdido las formas, no puede tener un día más a una persona que está mancillando diariamente la imagen de un equipo señorial. Cada vez que Mou abre la boca, el conflicto está asegurado. No hay hecho alguno que lo contente, siempre está de mal carácter, agrio, desafiante, arrogante. Da lo mismo de lo que se trate, siempre estará pendiente del vecino para pedir el doble.

En la edición de la Champions de 2010, todo le fue como la seda. En Italia, amantes del catenaccio, pudo hacer con el Ínter de Milán lo mismo que estaba acostumbrado a realizar en el Oporto o en el Chelsea, que es jugar sin delanteros natos, sino mucho músculo atrás y en el mediocampo y, por supuesto, a esperar una contra con la que sorprender al rival. Pero este juego cicatero no vale para un Real Madrid y para una afición sumamente exigente que, sin embargo, me sorprende que esté anestesiada por el discurso barato y ramplón del portugués. Tuvimos horas, días y semanas de lamentos de Mou sobre la falta de delanteros (Higuaín lesionado, Benzemá no daba una y lo que había en la cantera no le servía para nada). Le traen a Adebayor y, al igual que en la final de Copa, cuando tiene a los tres puntas en plenas condiciones…juega sin ninguno de ellos.

Tengo la sensación, no sé si equivocada o no, de que Mou busca una salida del club, que Florentino se rasque el bolsillo y le abone gran parte del contrato que aún le queda por cumplir. Un técnico que en rueda de prensa anuncia que no hay opciones de pasar la eliminatoria y que pone bajo los focos de la sospecha a la UEFA sobre las instrucciones a los árbitros para que pase un equipo determinado a la final es como para pensarse su continuidad, sobre todo porque el máximo organismo del balompié europeo se maneja con unos criterios evidentes y estas manifestaciones, indirectamente, le pueden hacer mucho daño al Real Madrid de cara a próximas ediciones, sobre todo si el inquilino del banquillo es este personaje. Pero bueno, ya sabrá el señor Pérez lo que le conviene o no a la entidad merengue.







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