Películas a paladar. Elmar Wellemkamp



Películas a paladar





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Cine y cena, caldos y cata eran los componentes del festival ”CinEsCena” lagunero


¡Un plato por el plató! Cine es cena. Cena es comida. Catering es una forma peculiar de comer. Y los cineastas se dedican a la producción de películas publicitarias en el campo culinario.

El resultado de dicha cadena causal determina, como parece, las  circunstancias, por lo cual, cuando el cine pone en escena la cena de una escala más grande, el “chef de cuisine” se dedica a la preparación de un “CinEsCena”.

Probablemente, por razones tan profundas, la semana pasada, el festival cinematográfico del mismo nombre vio la luz.

Una ocasión inevitable para los sibaritas cinematográficos que habían esperado impacientemente, al probar el sabor de la combinación complaciente de la expresión escénica del séptimo arte fusionado con la creatividad culinaria de la gastronomía.

Los escenarios más destacados del casco lagunero y del campo de la universidad, el Teatro Leal y el Paraninfo, entre otros, se convirtieron en el destino de los peregrinos de la afición de la gran pantalla.

Concursos de documentales y de obras de ficción, de largo- y cortometrajes como presentaciones de clásicos del séptimo arte, todos dedicados al tema de la gastronomía en un sentido muy amplio eran los ingredientes de la semana cinematográfica gastronómica.

Inspirado en el dios Baco, festejando el disfrute, delicado y rico, los premios recompensaron no solamente la calidad artística de la presentación en la pantalla, el jurado sazonó también el grado del rendimiento al sabor culinario, a la peculiaridad gastronómica de las películas servidas.

De esta manera, las aromas más sabrosas difundía “Köfte” de Michiel van Jaarsveld, una comedia sobre un restaurante turco en la capital de los Países Bajos que merecidamente se llevó el  “Premio Aguere al Mejor Tratamiento de la Gastronomía”.

El director turco-alemán Fatih Akin recibió el premio a la Mejor Dirección por “Soul Kitchen”. Su drama con toques de la película policíaca, cuenta la historia del sobrevivir del empresario de un restaurante de comida rápida en un barrio problemático de una metrópoli.

La flor y nata en los ojos del jurado y del público eran las “18 comidas” de Jorge Coira, compuesto de seis historias muy diferentes alrededor de desayuno, cena e almuerzo.

Por supuesto, no se perdió la entrega del Premio Adelantado a la Proyección Gastronómica a Martín Berasategui.

El  restaurador gallego muy mediático al nivel nacional puede colocar la estatua de origen lagunero junto de sus tres estrellas Michelín.

 En la sección documental, cortometrajes como “Tacoronte-Acentejo es un placer”, “Guanchinche” y “El agua en Candelaria” reflexionaron la cultura y el paisaje del entorno del lugar del festival con participación internacional.

A las contribuciones de los concursos se sumaron funciones de clásicas obras maestras de Charlie Chaplin y del cine francés.

Entre las actividades paralelas destacaron talleres gastronómicos y degustaciones en bodegas y restaurantes de la región.

Por supuesto, neonatos precisan ensayos para correr y competiciones en el campo cultural por otro lado, a muchas veces, suelen sufrir de peso intelectual.

De esta perspectiva, quedan muchas oportunidades de evolucionar el festival para visualizar su objeto de forma más nítida e incluir a la gente lagunera en el acto para crear un instrumento eficaz de promocionar la ciudad universitaria tinerfeña.

La presencia en el espacio público echó de menos, no obstante el mes de marzo no es la estación mas apta para actividades en la calle como animaciones teatrales, capas informativas, funciones de pelís animadas para niños ( “Ratatouille”, entre otros) o para colocar esculturas
de cualquier forma vinculadas al cine en las zonas peatonales.

Sea como sea, hay que añadir el toque final al enfoque esencial la próxima vez.

¡Que la apetencia te acompañe!