Payasada municipal. Juan A. Velarde



 



Payasada municipal


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Payasada en Santa Cruz de Tenerife. El pleno de la aprobación del Plan General de Ordenación acabó como el rosario de la aurora. Entre la astracanada interior y lo que aconteció posteriormente en el exterior, los que acudíamos para presenciar los hechos que allí se desarrollaron sólo pudimos llevarnos, al menos en mi caso, una conclusión palpable, que ni los unos, la mayoría de los políticos que conforman el Ayuntamiento, y los otros, gran parte de los manifestantes que estaban soltando soflamas poco educadas contra el alcalde y la concejal de Urbanismo, Miguel Zerolo y Luz Reverón, respectivamente, sabían exactamente de que iba la historia.

Por la parte institucional, la responsable del área urbanística se descolgó con frases del estilo de que los que se oponían al plan no tenían argumentos y que por eso tenían que sacar a colación lo de Enmasa (como si encima la venta de la empresa de aguas se hubiese hecho conforme a la legalidad, que está claro que no ha sido así, tal y como demostró la Justicia) o hablar de que los pisos iban a quedar en una situación de ilegalidad, cuando lo único que va a pasar es que pierdan valor (claro, el sueño de cualquier propietario inmobiliario, que su vivienda o local pase de valer 250.000 euros a 160.000).

Pero bueno, ¡qué le vamos a pedir a Luz Reverón, si no tiene más ídems que las necesarias para articular cuatro frases inconexas y tragarse enteritas las tesis de Zerolo y Parejo! Mi niña, parecen espetarle, tú lee lo que te pongamos delante y como los burros, no mires atrás, sino sigue adelante. Y eso es lo que sucedió, que pese a todas las recomendaciones de Ciudadanos y PSOE, la señora Reverón hizo suyas las tesis que le colocaron sobre su mesa.

Ahora, si demencial fue lo de dentro, no menos fue lo del exterior. La coja manteca que llevaba la voz cantante tuvo que evitar a voz en cuello, con ayuda del megáfono, que al concejal socialista Ramiro Cuende le agrediese un descerebrado que, creyendo que era alguien del grupo de Gobierno, es decir de los que aprobaron el PGO (aunque ahora debe ir a la Cotmac), fue directo a por él. Este acto puso de relieve que ni siquiera los más interesados en que no se dé luz verde al documento conocen a sus representantes. De milagro no le dieron salvas y aplausos al señor alcalde.

Y bueno, mejor no hablar de la presencia de afectados. Ni dos centenares (y eso cuando ya el pleno acabó y había que montar la escandalera), El problema es que el abogado que encabeza el movimiento anti PGO, Felipe Campos, ya se ha decantado por una determinada fuerza política, Comisionistas, digo Socialistas, por Tenerife y no todos los afectados por este plan están por la labor de dejarse atrapar por una determinada filiación ideológica. El PGO no entiende ni de izquierdas, ni de derechas ni de centro, sólo de salvar lo que es suyo.