Nº53 Por favor no me lea

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DE LO QUE LA GENERACIÓN DEL 98
OLVIDÓ DECIR SOBRE ESPAÑA 
 



 
 Carlos J. Álvarez

“Una nación puede sobrevivir a sus fronteras y aun a sus ambiciones. Pero no puedo sobrevivir a una traición interna. Un enemigo a las puertas es menos formidable, ya que es conocido y trae sus banderas abiertamente contra la ciudad. Pero el traidor se mueve libremente entre aquellos que están dentro de la ciudad, sus susurros maliciosos enmoheciendo todos los callejones, se escuchan en las mismas paredes del gobierno. Para que el traidor no aparezca como traidor, él habla con el acento familiar de sus víctimas, y se viste con sus ropas y apela a la bajeza que está oculta en lo más profundo del corazón de los hombres. Él pudre el alma de una nación; trabaja secretamente y en forma anónima en la noche para minar los pilares de la ciudad; infecta el cuerpo político de tal manera que ya no pueden resistir más”.

Marco Tulio Cicerón, hablándole al César, Crasio, Pompeyo y al Senado Romano. 
 
 

      Imagino que al leer este párrafo, con justicia pensaremos en el político corrupto, el Banco, el jefe de tu empresa, el paro, la élite, los espías… y tendríamos razón al hacerlo. No obstante, necesitaríamos apenas una generación para comprobar que podríamos seguir así ad aeternum y sin hallar una solución, asistiendo sólo a un cambio de actores pero persistiendo en la misma enfermedad.

 

     A la gente nos gusta pensar que la historia es un proceso ascendente, que los tiempos anteriores son necesariamente peores, y que, a pesar de los problemas presentes, iremos a mejor. A semejanza de los campos que alternan años de cultivo con períodos de descanso, creemos que el alma de un pueblo cambia dependiendo del régimen político. Por ejemplo, se arguye que con Franco éramos un pueblo de pobres tipos sometidos a un régimen traidor. Por el contrario, con la democracia, como si de un hechizo se tratase, de pronto somos más libres, aunque también víctimas, solo que esta vez los responsables son los políticos. Sin demora, colegimos que antes había menos corrupción y que ahora hay más progreso; que ahora más leyes sociales que antes y que estamos en paro por culpa del gobierno.

      Sin embargo, si fuesen realidad estos cambios, me pregunto por qué un libro como “la España invertebrada” del pensador José Ortega y Gasset, escrito hace ya un siglo, continúa dibujando nuestros vicios con perfecta exactitud, y echándonos en cara la vergonzosa actualidad de su ensayo. ¿No será que la causa no sólo no anda lejos, sino que de tan cerca se ha colado dentro de nosotros y por eso no podemos verla?

      Los atributos de nuestra naturaleza que el maestro define los comparto: la ausencia de una minoría selecta (la nula atención que recibiría en caso de existir), las luchas gremiales, el origen de los separatismos, la naturaleza de los pronunciamientos, la pérdida de un proyecto común…

     De hecho, su análisis es tan bueno que yo, en honor a su trabajo, intentaré añadir un elemento que me atrevo a describir a causa de su poderosa singularidad. Como mi espíritu es una balanza en la que, cuando sube el platillo de la vanidad baja el de la inteligencia, y viceversa; me aferro a mi vanidad y con toda la estupidez de la que dispongo en este momento, me atrevo a editar una característica singular de nuestro ser, que ni él ni sus ilustres coevos jamás mencionaron: 

      La naturaleza infantil del alma hispana.

     Sé  que resulta extraño y provocador, tal vez predecible. Estamos seguros que en otros países se sufre de infantilismo, pero creo que en nosotros la originalidad del material bien podría formar parte de brillantes trabajos antropológicos.

     Pasemos entonces a describir la naturaleza de nuestra guardería  
 
 

      El deber ser por encima del puede ser:

    Aunque esta idea está sugerida por Ortega, hablaré de ella, ya que representa una obsesión que he sentido mucho tiempo antes de habérsela leído a Don José, y sobre todo porque la visión del maestro no se desarrolla tomando como salida la naturaleza infantil del  hecho.

    Más allá  de que este matiz es compartido con otros pueblos algo más adultos, ante cualquier situación que nos disgusta, pensamos al revés, es decir, no pensamos. No analizamos su posible viabilidad a partir del material y el contexto general que lo define, sino que, a priori, defendemos con juicio incompleto lo que debiera ser esto o aquello, improvisando según nuestras carencias u opiniones inmediatas. Dan igual los matices o la situación histórica, tenemos un debe ser así para cada caso y lo defendemos con dogma feroz. Partimos de la moral antes de contar con la ciencia, (no)pensamos el bien general con rigor científico.

    Como los niños, defendemos a mordiscos que nuestro juguete es el mejor y que nuestro papá es el más fuerte, y con la mejor intención nuestro criterio concluye que la democracia es lo mejor para el pueblo Watusi o que el cristianismo es la salvación para los esquimales.

    Como los niños, imaginamos que si le ponemos unas alas al soldadito de juguete podrá volar, o que si insistimos en su educación, nuestro chucho acabará subiéndose sobre sus patas y se irá de copas con nosotros.   
     

    En definitiva, sería mejor hacer lo que se pueda a partir de lo que hay. El ser, incluso el estar, debe anteceder al deber ser.

    Lo contrario es infantil locura; darle esperanza al sufrimiento.   
     

    “Lo mejor no es lo que tenemos, sino lo que buscamos” L. A. Séneca 
     
     
     

     El tirano:

    Todo niño es tirano de sus padres. Patalea, seduce o llora pensando siempre esperando un beneficio inmediato. Se enfurece cuando le llevan la contraria. Para descubrir al dictador que llevamos dentro, basta con asistir a una disputa. Descubierto en los aspavientos o bien en la mirada que detiene el odio contenido, el español cree que todos deben pensar como él. La democracia consiste en eso precisamente, en que todos piensen como yo si queremos llevarnos bien. Por esto, da igual que hablemos de derechas fascistas e izquierdas progresistas. El tirano hispano que tiene gran bocaza para ocultar sus fauces, morderá en cuanto pueda al menor pretexto. Como el tirano, el que no esté a mi favor, está en contra mía.

    Por eso la inquisición triunfó en España. Por eso, hemos sido épicos bajo dictaduras o monarquías absolutas; grandes cuando la energía de nuestro rencor o de nuestro sufrimiento se concentraba bajo una única voz de mando que nos prometía un destino único.

    Esta concepción tirana y pasional es la que nos ha hecho tener desde siempre un alma esencialmente medieval, un alma donde aún pervive la funesta e infantil concepción maniquea del mundo, que divide el universo en buenos y malos. Esta concepción que antes se entendía en el debate de fieles contra no fieles, o buenos frente a malos; ahora se maneja con un sinónimo más eficaz que hemos importado de afuera.

    El binomio verdugo-víctima lleva ocupando la retórica de todo el discurso político español de los dos últimos siglos. Más concretamente, nada ha resultado más inexplicablemente eficaz que el uso del término víctima a la hora de promover insurgencias. Yo soy víctima de las hordas rojas y tú lo eres de las hordas fascistas, y, por supuesto, yo jamás soy verdugo, ya que mi naturaleza, es decir, la de todo el que habla, es esencialmente pura e inocente.

    La perversión del discurso consiste en decir exactamente lo contrario de lo que siente, hecho que alcanza una inexplicable acogida. Tan sólo podemos atribuir al corporativismo una posible causa, ya que contamos con que al ardid que ahora tú utilizas, será mío en otra ocasión. Nadie dice yo soy verdugo; aseveramos siempre que somos víctimas de algo.  
     

    En consecuencia, no deberíamos escuchar a quien se hace pasar por víctima. Las víctimas reales no suelen sentirse así hasta que así las define el paladín de turno. Al contrario, deberíamos escuchar sólo a aquél que se proclamara causa y verdugo de acciones punibles o reprobables contra la comunidad, hecho que, dicho sea de paso, por omisión o bien con tendenciosidad, podemos asegurar que es el más frecuente.  
     

         Xeníades, amo de Diógenes el filósofo, le preguntó una vez a su esclavo por cómo querría ser enterrado, a lo que el Cínico contestó:

         “Boca abajo, porque aquí a poco se volverán las cosas boca arriba”. 
     
     

         Con todo, aún podemos ser más infantiles. 
     
     

    La culpa de todo mal, sea grande o pequeño, radica siempre en una sola persona:

    Al igual que el niño señala a otro niño cuando un adulto le recrimina alguna acción, solemos decir que el culpable del franquismo es Franco, y que de los males de la democracia es Zapatero; la causa de la 2ª Guerra mundial es Hitler y de mis moratones es mi marido.

    Al igual que los niños, no pensamos que podemos ser culpables de nada porque el sentido del análisis nos obvia y, sobre todo, porque esquivamos el sentido de la responsabilidad. Sin riesgo de mareo por pensar un poco, unos instantes nos bastarán para descubrir que un solo hombre no puede erigir una dictadura y mucho menos una guerra mundial, si no es con la complicidad de muchísima que en esas circunstancias sería la misma que ahora le execra. Como los niños, ninguno de nosotros, el bendito y sagrado pueblo, es culpable. Refugiados en la masa, como hacíamos de niños cuando ejecutábamos algo malo, nos perdemos entre el grupo para que nadie nos exija responsabilidades. Si tu marido te ha pegado durante años, ¿crees que tú no tienes ninguna responsabilidad? Una mujer madura y sensata, habría dicho que ella tenía la culpa de haber aceptado a un impresentable en su vida y, después de no volverle a ver más, debería exigir que le cobrasen una multa por haberse faltado el respeto a sí misma.  
     

    Por el contrario, escuchemos al pueblo que, en masa y en referéndum si es necesario, admita que sin su complicidad (aún por ignorancia) el mal sería insostenible.  
     

    “Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad en el coraje”

Tucídides 
 
 
 

    La discusión improductiva:

    Al hispano le gusta pelear por estupideces. Sabemos ya que la disensión está instigada por algunos grupos, pero su acción no tendría tanto éxito si no fuesen maestros en el dominio de tan vernácula debilidad. Esto es mío porque está en mi sitioSi esta agua pasa por mi comunidad, ¿por qué tengo que dártela?

    Estas nimiedades son las que me hacen pensar seriamente en la posibilidad de irme a vivir a un país imaginario. Esta característica nuestra parece el vestigio de los éxitos que en otro tiempo nos trajo la Reconquista nacional y la Conquista supranacional. De esa energía combativa que no encuentra un claro campo de batalla, la volvemos contra nosotros, mutándola en riñas inútiles y necias algarabías. Como niños que se aburren y sin ideas que defender, nos entregamos al ruido, a la lucha improvisada e inútil que nos bañe de dignidad. Como monos o niños que reaccionan sin pensar, mudamos comentarios en afrentas, y palabras altisonantes en declaraciones de guerra. Esperamos cualquier excusa para denostar al vecino, que por serlo merece la calumnia, la ignominia. Nos cae mal el otro por el hecho de existir, por el hecho de no defender a muerte nuestras improvisadas conclusiones. Sin el chivato, no habrían tenido éxito originalidades vernáculas como la Inquisición o la Guerra Civil española.

     

    “Estoy absolutamente convencido que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad”

    Gandhi. 
     
     
     

    La fiesta y el chiste:

    Sabemos que Antonio Machado poetizó brillantemente con “la España de charanga y pandereta”, pero su resquemor se dirigía a hombres maduros, sin imaginar siquiera que la fatalidad de su aserto pudiera deberse a un infantilismo racial.

    Los niños sólo quieren jugar y estar de broma. No ir al colegio, es decir, no trabajar. Los niños no piensan; actúan. No analizan. Imaginan y se creen sus fantasías. Les gustan los pequeños grupos, es decir, aquéllos lo bastante pequeños para poder ser dirigidos por el carisma de un matón de recreo.

    En cuanto la broma o el chiste se apodera de una conversación, el éxito está asegurado. Todos te entienden; todos te siguen. Los niños en clase esperan el recreo y, cuando llega, temen que se acabe: el español no ve nunca la hora de irse a casa o al bar con los colegas. Al igual que los niños se aburren con los razonamientos, el español bosteza en cuanto adivina que el orador no empieza cocinando una gracia o un chiste con víctima incluida. 
     

         “Ninguna persona es libre sino es su propio amo” Epicteto 
     
     
     

    El individualismo sin genio:

    Como los niños, un niño sólo piensa en sí mismo. Y, como los niños que juegan al fútbol, obvian al que viven en la introversión, al que se guarece bajo mundos invisibles. Al igual que estos niños fueron/son víctimas de la mayoría que gusta de dar patadas al aire, lo excelente o distinto no atrae a los niños. Les gusta el grupo y fundirse en él, y harán todo lo posible por no ser diferentes a los demás. No contradecir al matón que será luego el cacique o el líder, sacar punta a nuestros aciertos para ganarse su aprobación, son las táctiles que caldeamos en la infancia para alcanzar con éxito una infancia adulta.  
     

          Por el contrario, sería interesante escuchar a los rezagados. A los que piensan en lugar de correr. Si estamos atentos, descubriremos a un Goya o a un Cervantes tomándose a solas la merienda entre clase y clase.  
     

    Cuando le preguntaron a Diógenes, el Cínico, cuál es la cosa más insoportable de la Tierra, contestó:

    “El hombre indocto”. 
     
     
     
     

      A esta guardería postimperial, los vicios de la modernidad se empeñan en avivar más esta infancia valetudinaria: el mundo virtual, el proteccionismo estatal, las amenazas lanzadas para amedrentarnos si no hacemos esto o aquello, la irresponsabilidad, la falta de trabajo o la indiferencia por procrear, la ocultación de la vejez, la sobrevaloración de la juventud, la huida de la muerte por ser opuesta a la vitalidad de la infancia. Por supuesto que nuestras mejores cualidades también contienen una procedencia infantil. Pero esta alegría no es el motivo de este micro ensayo.  
 

     Sin embargo, sí aclararé que nos define un irrefragable y singular escepticismo, producto de la experiencia y del fracaso, y que brilla como característica propia de hombres maduros y, por qué no decirlo, sabios. Aunque seamos infantiles, somos viejos. Demasiado  historia con demasiados fracasos como para creer en nada. Por eso no nos fiamos de nadie; por eso inventamos el Carpe diem antes que el poeta Horacio.

     Como los viejos que se acercan al final, hay una vuelta a la dependencia de la niñez y sus hábitos. Por ello, lo veamos por donde lo sea, la infancia eterna es nuestro destino. Digo esto porque la única posibilidad de mejora es la renovación, es decir, el retorno a los orígenes; y el origen de un país tan antiguo, tan infantilmente viejo, se sitúa en el comienzo de todo, en el paraíso de la primera infancia.




Sobre "El poder en la sombra"

Entrevista a Carlos J. Álvarez




Parte IV ( 4 de 4)


 
Carta de una señora ejemplar al autor de la sección
“Por favor no me lea”.
 

           

      Señor, Carlos J. Álvarez: 
 

      Antes que nada, quiero felicitarle por el título de su sección. La felicidad de su elección sería completa de haber sido usted consecuente en su rigurosa aplicación. De haberlo hecho, ambos nos habríamos librado de esta situación tan extravagante.

     Espero disculpe que no me presente. Debido a la naturaleza de sus escritos, he decidido saltarme esta necesaria cortesía. Tras sopesar opciones, mis abogados me aconsejan el anonimato como forma más aconsejable para dirigirme a usted, en tanto aún quiera ser recibida en mi club o no me expulsen de mi red social.   

       Aunque esta carta sea una requisitoria contra usted, no por ello obviaremos el denodado esfuerzo que valoramos en todas y cada una de sus palabras. De hecho, ninguno de mis selectos amigos y yo faltamos a nuestra cita semanal en el café del Corte Inglés, y de decir que usted es el único culpable de que así sea.

     Si queda entre nosotros, le diré que dichas citas empezaban a resultar aburridas. Cargadas/os de compras y con los mismos comentarios repetidos, menos mal que Alicia nos habló de su existencia. Lo cierto es que deseaba conocer al que lograba perturbarla hasta el punto de no parar de hablar de sus despropósitos para con su hija y la supuesta boda que usted se empeñó en traicionar. Evidentemente, la veracidad de las conclusiones de Alicia no me interesó en absoluto. Muy al contrario, lo que atrajo mi interés fue el comienzo de una burla que ella centró en el sinsentido de sus artículos, y que la llevaron a un frenesí que terminó en la cama de un Hospital, de la forma más inconveniente.

     Pero, no divaguemos. Seguro que no fue culpa suya… del todo.  

     El caso es que, decidida a perder el tiempo con usted, sus desatinos aún me divirtieron más. Una cosa trajo la otra y, en medio de la chanza, decidimos formalizar nuestras reuniones, en orden a comentar su desatino semanal. Llamamos a dichos encuentros los cafés Zeravela. Esta palabra no proviene, como debe estar pensando, de la cera que pensábamos darle. Incapaces de una vulgaridad tal, hemos tenido la delicadeza de una consigna escrita como las letras de su apellido, pero al revés; como una suerte de conjuro que consigue tornar a la normalidad sus desvaríos.

  Honestamente, creemos que su talento hallaría mejor respuesta en el ámbito de la distracción. Su obstinación en no parecer un articulista predecible vuelve desconfiados a los entusiastas que le seguimos. Aparece como lo opuesto a una película de evasión, y no entendemos el porqué debe inquietarnos con ideas y teorías que no ayudan en nada al bienestar de los que le seguimos.

     Sin ir más lejos, ayer mismo casi quemé un billete de cien euros porque ahora veo al dinero como una especie de papel higiénico hechizado para parecer real. También he empezado a ser objeto de la indiferencia de algunas de mis enemigas, debido a mi reciente ignorancia en chismes del corazón, hecho determinado por mi negativa a entregar el tercer pago de la televisión de plasma que ahora, gracias a su obstinación en reprobarla, me aterra como una invasión de arrugas en mi último implante.

     Estoy segura que, de no ser usted un justo desconocido, cientos de personas se verían afectadas. No leemos para que nos enseñen ni para fruncir el cejo. Es más. Nunca me gusta usted más que cuando no le entiendo. Justo en ese momento puedo pensar en mi correcta posición cervical, en el reflejo que los rayos UVA hacen en la pantalla del ordenador. En ese momento, ningún sedante resulta mejor que usted. Pongo el diccionario que tenía para entenderle bajo mi cabeza, y me quedo dormida sobre él y agradecida de no usarlo.  

     Estimado señor Álvarez, sé que usted se estará preguntando porqué  sigo leyéndole si la palabra irritante es la considero que mejor le define. He seguido los incalificables escritos que usted sin rubor califica de artículos, sin un porqué, como imbuida por la misma adicción que en su momento tuve al chocolate. Algunas de sus ideas parecen dulces, pero producen granos intolerables. El otro día mismo, sus palabras se metieron en mi cabeza como la voz de mi GPS, y me sentí por primera vez incómoda en la 4ª planta del Corte Inglés. Su voz me insistía en la maledicencia de la empleada que sonreía ahora no por amabilidad, sino por movida por una ruindad: convencerme de que un caniche bien pelado resulta tan importante para la salud como una botella de agua mineral.

  Por supuesto, le hago a usted directamente responsable de esa inquietud, y creo que el gobierno debería saber de sus actividades. Ningún libro o pensamiento debería producir arrugas. El aumento del gasto en cremas resulta oprobioso además de económicamente incorrecto. No pienso tolerar que el único momento de distracción del día, después de soportar a mi ex, a mi hijo Kevin y a mi jefa, me lo vayan a estropear unos delirios que, por otro lado, a saber de dónde salen. ¿Está seguro de no sufrir usted algún desequilibrio, digamos, sexual? Créame que, de ser así, y sólo para que vea mi disposición a ser tolerante con su esfuerzo, tal vez pueda ayudarle.

     Por otro lado, una amiga mía que se atrevió a oírle en la radio, le escuchó bromear con el pelo de su cabeza, ya que no parece ser precisamente una maleza cayendo abundante por sus hombros. Y añadió que no entendía porqué aparecía con una gorra en una foto difusa.

     ¿No resulta una prueba de que esconde algo? 

     No obstante, Señor Álvarez, he de decirle que su labor no nos parece punible del todo. Yo, y las amigas y amigos que pasamos tan buenos ratos comentando sus arbitrariedades, no podemos sino agradecer los buenos momentos que hemos tenido comentando sus incongruencias, abigarramientos literarios, sus paranoias, y, como madres que somos algunas, entenderle como hombre que debe tener carencias notables a nivel, digamos, afectivo. Nos deleita adivinar qué le ha ocurrido para que su gesto, simétrico y agradable a juzgar por el comentario de mi amiga, pueda velar psicosis tan notables. He de decirle que mi amiga Ana y mi ex Cristian, incluso han llegado a pedirme sus datos personales.

     Le digo esto para que vea que no todo es malo; que incluso nos ha caído simpática la inutilidad de su esfuerzo. Yo misma, que tengo prohibido los excitantes como el café a causa de mi baja tensión, suelo utilizarle como excitante natural. Incluso he llegado a tener momentos de tal fervor, que ya me dirá usted cómo le explico mis síntomas a un médico sin que crea, por así decirlo, que padezco de una seria atracción personal por usted. ¿Se imagina mi rubor al verle sonreír sugiriéndome que le pida su teléfono? Como entenderá, si mi intención fuese sentirme ridícula, no tendría más que recordar cuando me miré al espejo el 24 del pasado diciembre, tras la cena de Nochebuena.

     Por cierto, ¿es consciente del grado de intimidad que tienen mis palabras? Acabo de decirle a usted, el más divertido y desconocido objeto de mis disparos, algo que jamás descubrirían mis más obstinadas enemigas. Y es que usted, que ha de cargar con carencias tan notables, debería entenderme más que nadie.

     Estoy segura que sus errores no están reñidos con esa mirada del mundo. Creo sinceramente que sólo desde su extravagancia podría encontrar una solución a mis dudas.

     Verá, soy buena conversadora, y los chicos jóvenes aún se dan la vuelta para verme. No me entienda mal. Quiero decir que estoy segura que un hombre que está tan preocupado por el mundo, seguro podrá sacar un ratito para dedicárselo a esta seguidora leal y pedirle algunos consejillos. De ser así, la admiración por usted no tardaría en llegar, y soy persona influyente.  

     Como adelanto le diré que ya la televisión me inquieta. Y mi ex, que está reñido con mi otro ex, no se ponen de acuerdo en las horas para cuidar cada uno a los hijos del otro. No entienden que yo, como madre, necesito mucho tiempo libre. Si no me preocupo por mi, ¿quién lo hará? Las mujeres como yo sufrimos mucho; nadie nos entiende. Estar guapas, cuidar hijos propios y de otros, atender a la chica de la limpieza para que no se lleve nada… en fin, creo que mi soledad y, si no me equivoco, la suya, tal vez sea un buen comienzo para entablar, digamos, un encuentro de inteligencias… y de paso que encuentro con quien gozar instantes envidiables, creo que usted no sólo no perderá nada en ello, sino todo lo contrario. Podrá salir de sí mismo, conocer otros mundos y, porqué no, mujeres que seguro sabrán valorar convenientemente sus cualidades.

     ¿Le parece bien?

      Como prueba de esta confianza, le comento el consejo de una amiga para empezar relaciones amistosas, y que jamás había oído antes. Por excéntrico que parezca, lo aplicaré con usted a partir de ahora: parece ser que la sinceridad puede ser un buen comienzo para conocerse. Espero sepa valorar en lo que vale el esfuerzo de este intento, y entienda porqué mi sinceridad aún no ha terminado.

     El motivo definitivo que me ha llevado a contactar con usted ha sido el efecto que sus artículos han producido en mi último marido, un banquero. Cuando ya pensaba que usted era nada más que un lunático gracioso, el efecto que han tenido sobre él mis comentarios acerca de sus artículos, me ha agradado tanto y lo he visto tan inquieto ¾incluso se ha burlado nerviosamente de sus conclusiones¾ que me ha sorprendido, no sólo pensando, sino atrapada en un interés por usted que supera la mera curiosidad.

     Con todo cariño, decido ahora que, en caso de no vernos, pienso denunciarle por estafa. ¿No habla usted siempre de vencer el miedo? Pues eso es lo que ha hecho conmigo al sacudirme con nuevos miedos. Ahora, gracias a usted, temo más que nunca no poder encontrar un traje de temporada adecuado.  
 

      En definitiva, hablando desde la tranquilidad que me da la experiencia, que no la edad, espero que no se moleste si le digo que ha traspasado los límites de mi ocio para colarse entre mi cabeza y mis sábanas; algo que no ha conseguido mi sueño más atrevido. Al menos, sólo por eso, me gustaría tomar un café con usted. Un sitio discreto, sin cámaras, sin el ganado humano que no piensa, sin miedo, con mi dinero y con sus sueños, cambiando juntos el mundo.

     ¿Le apetece? 
 

               Fdo:  

      Celestina Robles: colombiana, redactora de esta nota y sin papeles, a cargo de la limpieza de la casa y de los inapreciables fallos lingüísticos que la autora de los deseos que aquí se exponen cometió en un principio.

      Como natural consecuencia de la revelación de intimidades por parte de la autora a su asalariada, Celestina ahora ejerce de despedida.



Sobre "El poder en la sombra"

Entrevista a Carlos J. Álvarez





Parte III ( 3 de 4)


 
¿Sabes quién soy? Te daré una pista: soy invisible y SIEMPRE GANO 

 
 

Carlos J. Álvarez


     Queridos súbditos:  
 

     Os escribo esta nota por primera vez en siglos. Os preguntaréis quién soy y os diré que mi nombre no carece de importancia. No obstante, si lo revelase ahora, me quedaría sin motivo para esta nota.

     Tan sólo os diré, que soy lo más importante para vosotros.

     Mis acciones determinan vuestras vidas, y con abnegada invisibilidad cocino los destinos. Uso el sudor para vuestros sueños y el aire para la esperanza, y los mezclo con la arcilla del tiempo para divertirme con vuestras pesadillas.

     Es inútil que me odiéis. Cuando lo desee me amaréis, y así será cuando yo quiera… si alguno se atreve a comprenderme, que se imagine la soledad de Dios en un cuerpo  humano, que se adelanta a lo que va a ver porque siempre es lo mismo, sin poder cambiar nada porque la materia es la misma, y sabiendo que no será nunca de otra manera… siempre lo mismo…

     … Sufro un aburrimiento atroz, y he creído que debíais saberlo. Me aburre montar más guerras. Si al menos vuestra sangre tuviese más colores… si hubiese un país nuevo donde enviaros a morir… al final, todos los sitios son iguales, y los resultados los mismos. Antes me gustaban los retos que parecían imposibles. Pero someteros empieza a no divertirme… he llegado a odiaros porque no tenéis novedad… es tan fácil aburrirse con vosotros… y sin embargo sé que de alguna manera os quiero porque os necesito. ¿Qué haría yo sin vosotros?

 

     Tras a carcajada y el aburrimiento, una tímida compasión por vosotros me lleva a daros la oportunidad de descubrirme. Así os ayudo a ponérmelo difícil y los dos ganamos. Yo, distracción, y vosotros, lucidez. Si el lobo vence, que lo haga a ovejas con dientes, y si lo hacéis vosotros, os libraréis del tirano.

     ¿Os apetece?

     Para daros muestra de mi honestidad sincera, me rebajaré yo echando mano a un ardid propio de aficionados a la muerte conocidos como asesinos en serie. Os daré pistas de quién soy, porque, al igual que el torpe policía y el asesino genial, estoy íntimamente unido a vosotros.  
 

       
 

     Imaginemos que yo, un comerciante genial, me doy cuenta que tener que competir con los otros comerciantes de mi calle, no sólo me hace perder dinero y esfuerzo, sino que además me granjea enemigos innecesarios.

     Supongamos que mi negocio es venderos perfumes A y pongo, en la acera de enfrente, otro negocio con perfumes B. La originalidad de este sistema, consiste en que ninguno de los clientes sabe que YO soy el dueño de ambos comercios, de forma que, cuando los clientes van a comprar, creen en la ilusión de que están eligiendo según las ventajas del libre mercado. Así creo el espejismo de la elección, y votan a mi súbdito, el político X, al que pago con pingües y ocultos beneficios para que siga promocionando este sistema. De esta forma, la gente puede elegir entre las dos tiendas, y yo gano. Cuando ocurre esto, llamo a mi otro súbdito, el banquero, y le digo que emita menos billetes, con el fin de que el dinero suba su valor, y así poder yo ganar más. Si la gente opta por no ir a buscar perfumes, yo pago a especialistas para que enseñen el porqué es importante comprarlos, y, cuando dejan de ser importantes o “necesarios” porque haya un producto mejor o bien me aburre, cojo mis ganancias y monto otro negocio donde vuelva a primar el doble (triple, cuádruple…) juego. Lo interesante de este sistema es que, cuando la gente compra poco, yo le digo a mi amigo el banquero que emita más billetes para que su precio baje, de forma que su poder adquisitivo aumente. Pero de tanto en tanto, cuando quiero provocar miedo porque me aburre tanto servilismo, me voy con mi adulador el banquero y juntos nos doblamos el lomo de risa al ver vuestra desesperación cuando golpeáis a la puerta del Banco, y nosotros sin soltar el dinero. Esto es lo que se llama tener una crisis (de risa). Es justo en ese momento cuando más aburridos y serviles sois, porque estáis dispuestos a aceptar lo que me apetezca.  
 

     Y, todo esto, sin que yo aparezca como instigador, sino mis súbditos los políticos, con los que os sentís muy rebeldes y listos culpándolos de todo. De hecho, esta previsibilidad es lo que hizo que pusiera en juego a los empresarios. Como son más capaces que los políticos y yo les dejo que manejen algunos hilos, pensé que así sabríais apuntar más cerca de mí. Pero no. Preferís atacar a los políticos que, estúpidamente, volvéis a votar una y otra vez.

     (Aquí  es cuando mi crisis de risa empieza a ser desternillante, así que no fuerzo más las cosas y suelo quedarme ahí).

     En cualquier caso, como no podéis controlar a los empresarios porque dependéis de ellos, le lloráis ayuda a Papá Estado. Pero Papá, que está ya muy liado intentando sortearme, o se endeuda con el banquero, o bien abusa de los impuestos; hecho que nunca es popular, y de cuya acción los clientes pueden librarse con sólo cambiarlos; algo que, en ninguno de los casos, me afectará a mí o a mi colega el banquero, ya que, si subo los precios de una, siempre podrán ir a la otra y yo también ganaré.

     Entonces, aprovechando el desamparo, aparece un político, pagado por mí, para que diga que no debe haber libre competitividad. Que los precios deben ser iguales para que todos estén contentos. Este será odiado por unos y amado por otros, al igual que pasará lo propio con el defensor del libre mercado. Si permito al comunismo existir con el fin último de que la estrategia del primero fracase, con el tiempo tendré que buscar dos políticos X e Y que peleen ambos a favor del libre mercado, pero con una novedad: que éste diga que, el Estado, que yo controlo, pueda velar por los menos agraciados para construir negocios y buscarse la vida. A los primeros los llamo buenos y a los segundos, los crueles y voraces. A los primeros los llamo de izquierdas y a los segundos de derechas, y mientras, yo sigo ganando. Si alguno descubre que yo estoy detrás de todo, pongo a trabajar al periódico que me debe dinero o algún favor, y él se encarga de distraer la atención o bien, si es peligrosa la información, de inventar un enemigo y de pagar al héroe correspondiente. Este héroe después será mi esclavo, ya que su éxito dependió de mí, de forma que luego, con su buena reputación, yo podré exigirle que obedezca a mis propósitos.

     Entre ellos, que hablen de la importancia de comprar el Perfume A o bien el Perfume B. Y, si para entonces ha aparecido algún producto nuevo (que me pertenecerá sin que los clientes lo sepan), él se encargará de promocionarlo.

     Sin embargo, todo esto es producto de mi talento, no de mi genio. Cuando las cosas se ponen muy mal (bien por su acontecer natural o porque yo las he preparado junto a mis súbditos allegados), puedo lograr que todos apunten contra mí; incluso puedo contratar a alguien que destruya mi negocio, con armas o con ignominia.

     La estrategia, en apariencia estúpida, desbordará mi riqueza. Por un lado, la gente irá a comprar otro producto, gastará el dinero o se endeudará ganando así mi amigo el banquero, o bien comprará otro producto que, gracias a mi discreción y a mi creciente fortuna, ya habrá pasado a mis manos. La gente creerá que es libre, que ha hecho una cosa buena yendo a mi aparente competidor; sin saber que, destruir un negocio que ostente mi nombre, me convierte en arruinado, es decir, acabado, dejándome así maximizar beneficios desde la invisibilidad. Los muertos son intocables.

De esta forma, gano cuando gano y gano cuando pierdo. Si necesito más dinero, me lo dan mis acreedores políticos y empresarios, y si pierdo, exijo su ayuda porque tengo información de las tropelías que los comprometerían.

     Yo nunca caigo solo.

     Y si alguna vez caigo, el mundo caerá conmigo y yo me las arreglaré para caer como un héroe, víctima de los que antaño fueron mis víctimas.  
 

     ¿Vais comprendiendo? Está bien. Os escribo dos páginas de pistas.  
 

     Si dos queremos el mismo botín, acabaremos riñendo por él. Otra posibilidad es que deseemos botines distintos, pero mi codicia acabará exigiéndome el botín ajeno. Por ello, para no matarnos por él, hemos de llegar a alianzas o tratos. Pero claro, el éxito de la guerra se basa en el secreto y el desconocimiento del otro de nuestros movimientos.

     Es por eso que me gusta echar mano de las Logias. Cuando nuestra ambición es infinita y necesitamos a todos los galgos, por un lado he de haceros correr tras un señuelo que sólo en la meta descubriremos como falso; y por otro lado, que ninguno de los que corren sepan jamás el propósito último de la carrera. Confiando en esta logística como la mejor, es por eso precisamente que necesitamos la estructura escalonada y piramidal de la Logia, desde la base más numerosa hasta el ápice más recoleto. Esta geometría de conocimiento resulta la más eficaz e inteligente para este propósito ya que consigue, bajo un pretexto benéfico, que todos actúen ignorando el verdadero propósito, a semejanza de la mafia donde el mensajero jamás conoce quién es el capo real.

     Por supuesto, para ahorrarme trabajo ya que hasta mi divina paciencia tiene un límite, echo mano de grandes estructuras unificadoras que me faciliten el aunamiento rápido de súbditos, y cuyos fines aceleren mi poder único. Yo les ayudo para utilizarlos, ya que corren en mi dirección pero en una recta más corta. Claro que, para que los que nos sirven a nuestro propósito nos ayuden, no deben saber cuál es nuestro fin real, y engañándoles con la distancia que hemos de recorrer juntos. Jesuitas, Illuminatis, Sionistas, francmasonería… todos destruyendo a mis enemigos, ejerciendo de mis futuras víctimas que ahora son aliadas.  
 

     Pero incluso entre los pocos que están cerca de mí es importante evitar luchas, y por ello son familia, y los que no (y aquí es donde quiero llegar), abogan por intereses opuestos que os confronten, o bien que el fin al que aspiran sea compatible (es decir, que tengan el mismo poder para evitar competencias y el mismo temor a perder lo que tienen, o que tengan miedo a ser destruidos porque los otros del grupo conocen tus debilidades y podrían hacerte daño).

     Por ahora (hablemos en plural porque les hace ilusión) es repartido entre nosotros y así evitamos desencuentros. Pero tememos la llegada del final. Si seguimos la lógica planeada que tan bien nos está saliendo, llegaremos a un gobierno mundial y no tendremos otra opción que planear la usura interplanetaria, el Nuevo Orden Galáctico. Un modelo que exigirá nuestra infinita capacidad para la sumisión.

       
 

     En nuestra búsqueda necesitamos a organizaciones o entes o filosofías o religiones unificadoras, por el simple hecho de que así adelantamos el trabajo. Y como no puedo ser amo del mundo si existen fronteras, recurro a tres organizaciones que buscan destruirlas: los jesuitas, el sionismo y la francmasonería. Los infantes de Loyola, además, buscan el poder único del mundo bajo un solo mando. Los sionistas tienen muchísimo dinero en pocas manos, odian al resto (se parecen mucho a mí), y consideran las multinacionales como países. Por último, y como los primeros no se ven y los segundos acaban siendo odiados, recurro a la francmasonería, que tiñe todo de bondad y fervor solidario, mientras derriba monarquías y países. Así, de esta forma conseguimos que todos trabajen para nosotros creyendo que trabajan para sus fines, algo de lo que nos sentimos orgullosos.

     Sin embargo, tengo miedo de que mi plan funcione. Si lo tengo todo no tendré  nada más que desear; si consigo mis fines, temo que el aburrimiento acabe conmigo. Tal vez por eso, necesito que te libres de mí como yo necesito librarme de mi destino.

     ¿Sabéis ya quién soy? ¿Harás algo para ayudarme?  
 





Sobre "El poder en la sombra"

Entrevista a Carlos J. Álvarez





PARTE II ( 2 de 4)


 
CONSEJAS PARA SOBREVIVIR A LOS MANIPULADORES    

 

                              El precio de la libertad es la eterna vigilancia”

Thomas Jefferson  


Carlos J. Álvarez 
 

A mis amigos presentes y a mis futuros enemigos,

     a los que me siguen y a los que me ignoran,

     a aquellos que me desean lo peor porque a veces ayudan,

     a los que odian a los que les deseamos lo mejor,

     a los que tienen la lucidez o la necedad de obviar

     a los dementes que luchamos contra la demencia:

     me he enterado de la talla que tiene este año,

     y he improvisado unas piezas con las que espero que,

     junto a las pensadas por vosotros,

     podamos construir una buen armadura,

     que además nos quepa bien

     y que además sean cómodas.  
 

Consejas cuando  escuchéis la televisión:  
 

    1) Apagad el miedo: el miedo de la televisión siempre es mentira. Cuando el miedo es real ha de ser inminente, apremiante, y nunca hipnotizador, como es el caso. El miedo de la televisión, que actúa por repeticiones como los del hipnotizador, pretende grabar mensajes directos al subconsciente, esquivando a la mente crítica y juiciosa.  
     

    2) Apagad el miedo que nace de la mentira: sucede cuando la televisión os cuenta que ha sucedido algo terrible, y, tras hacerse eco de ello todos los medios de (des)información, poco después el gobierno “toma el control” y restringe las libertades. En este caso, el escenario es inventado pero tu temor será real.

         Tu temor será la sal que condimente el banquete de los Controladores.  
     

    2) Los culpables no aparecen y los que parecen serlo, no lo son: los políticos son cómplices de los Controladores, sus solventes lacayos. No les insultes. Tenles pena y bótalos no votando.  
     

    3) El Circo tras la pantalla: a todos se les paga por decir lo que dicen, y a los que no se les paga, se les utiliza de decorado. No confíes en quien cobra por darte malas noticias. La televisión es la versión perversa del circo, maniobra con sus éxitos y con nuestra credulidad: la fascinación de las fieras, el trapecista y su amenaza de caída, los payasos garabateando sus huesos para hacerte reír, el maestro de pista seduciéndonos con el peligro de las fieras y con la pisada del elefante, asustándonos con petardos y con el fuego que sale de la boca del malabarista.    
     

    4) Las repeticiones son mentira y son tendenciosas: Cuando insisten en la benignidad y magnanimidad de un personaje, siempre es mentira:

      Cuando más de un programa ejercita la discusión altisonante y sin contenido, nos entrena para la disensión, para traer el grito y la desconfianza a nuestra convivencia. Nada que sea importante se dice gritando. Donde no hay ideas, hay ruido.

      Cuando más de un programa de telerrealidad utiliza las cámaras interiores, cambiad de canal y encended vuestra libertad, porque esta aceptación nos educa para normalizar el uso de ojos ajenos escrutando nuestros desnudos y nuestras vulnerabilidades; nos educan para abrirnos a los extraños, para aceptar la violación voluntaria por parte de una Sociedad de Control.

      Cuando se repite insistentemente en programas donde hombres son violentos, desconfiad. El potencial de la violencia es más importante que su uso. Es decir, no peguemos a nadie, pero no odiemos a nuestro odio, a nuestra rabia, porque contienen la energía de la cual extraeremos nuestra rebelión, nuestra lucidez, la llave de los grilletes.

         
 

Consejas para el resto de años que le quitamos a la muerte:  
 

  1. Desconfiad de los vendedores del Bien: jamás me cansaré de repetir que las mayores fechorías que se han realizado desde que el hombre es racional, se han ejecutado tras la oferta de ENORMES PAQUETES DE BONDAD Y ESPERANZA.
 
  1. Suspender la credulidad: como todo hoy en día es ESPECTÁCULO, todo es ILUSIÓN. Encendamos la credulidad ante el hombre que pide ayuda espontáneamente y ante una buena obra de arte, pero apaguémosla inmediatamente después.
 
  1. Vivid escépticos, pero con alegría: escépticos porque es producto de la madurez y de la inteligencia; con alegría porque nos aleja del miedo y nos acerca a  un amor eficaz para con los demás.
 
  1. Volved al animal indócil: hay que fornicar como leones y querer con ternura. Hay que coger la rabia y el odio y no reprimirlo, sino atrapar su energía y apuntar a nuestros enemigos no para matarlos, sino para advertir con ella a sus víctimas, porque no hay verdugo si no hay víctimas.

    Por el contrario, la guerra exige una organización racional de nuestros odios y temores, y por tanto es mentira. El valor de nuestros defectos depende de su espontaneidad: detestan la organización y premeditación.

    Antes de disparar, meditemos qué nos une a nuestra víctima.  
     

    5) El poder es invencible y siempre estará ahí. Aceptémoslo: pero volvernos inmunes a su malignidad depende sólo de que no aceptemos… de que hagamos todo lo posible por no ser sus víctimas, a la manera del refrán popular que dice que “dos no pelean si uno no quiere”.

    Para alejar al conquistador no vale sólo con la no violencia a la manera de Gandhi, ahora es necesario alertar la inteligencia, porque al contrario que en otros tiempos, hoy el enemigo es invisible porque es más vulnerable, y no puede vencernos a no ser que nosotros actuemos como vencidos.

    Inteligencia y Valor.  
     

  1. Tener menos miedo a ser ganado que a estar solos: el Poder sabe que esta fuerza que antaño nos sirvió para sobrevivir y que es poderosa por estar fuertemente arraigada en nosotros, hoy en día es una de nuestras peores debilidades, y por ello no dejarán de usarla. Nuestro miedo a la soledad se convertirá en sumisión al grupo en la condición que ellos digan, a no ser que, a partir de ahora, no nos acerquemos a nadie ni nos unamos a ningún colectivo, si lo hacemos por miedo a la soledad.

    Quien no conquista su soledad no merece la libertad.   
     

    6) Guardad vuestras plegarias para San Internet: La red es el único portal del mundo donde pace la abundancia, de ahí su grandeza. En ella habitan las posibilidades de lo mejor y de lo peor, es el gran jardín de las opciones. Ármate contra sus enemigos que son los tuyos, y prepárate a ir a la guerra sólo por él. No te exige otra cosa que tu elección. Enciende la red cuando dudes de los hechizos de la televisión; deja que ésta envidie tu apostasía, tu entrega a conocimientos abiertos y a ideas sin dogma.  
     
     
     

     Éstas son sólo algunas de las cosas que considero importantes como defensa de nuestra libertad. Abunda en ellas si deseas que las cosas vayan mejor, u óbvialas si no las necesitas o has considerado que otras son mejores. Pero, si ves que tanto éstas como otras son útiles y necesarias y aun así no haces nada, entonces te ruego que luego no llores ni te quejes. Si aun sabiendo todo no hacemos nada, nos mereceremos lo que nos ocurra, y yo seré el primero en brindar por los vencedores que merecieron nuestra derrota, porque tendrían razón al tratarnos como un ganado prescindible y cobarde.

     Hasta la próxima, amigos.



Sobre "El poder en la sombra"

Entrevista a Carlos J. Álvarez





PARTE I ( 1 de 4)


 
El BANCO, catedral del INFIERNO 
 

Aclaración: la mayor parte de este artículo está extraído del trabajo digital Money as debt, entre otros, y de ellos es el mérito exclusivo de lo que aquí se cuenta. Datos, citas, aclaraciones… todo. El hecho de reescribir lo editado por ellos, no tiene otro fin que el de dar a conocer al público hispano (junto a otros que me precedieron) los escandalosos hechos que aquí se cuentan.  
 
 

     Hoy ha nacido una esperanza.

     En el canal de televisión Libertad Digital, el catedrático de política económica Huerga Soto, con la discreción de un centinela de sus habichuelas, pero azuzado por su conciencia, ha dejado caer con timidez secretos bancarios, y que yo ahora, con todo descaro, me apresto a afilar.

     Deseo imperiosamente contaros la naturaleza del mayor fraude que ha conocido la humanidad y lo voy a hacer con alegría. No, no penséis que es crueldad: mi satisfacción nace de la cercanía de su fin. No narraré la larga biografía de esta perversión. Me limitaré a que entendamos en qué medida nos afecta hoy en día y por qué ninguna solución política será viable mientras esta emboscada invisible continúe operativa, inhabilitando nuestro futuro. La pelota del embuste ha crecido tanto que ni el mismo diablo puede ya contenerla.

     Así  que, agarraos a la silla y contened el aliento sin dejar de sonreír.  
 

     La gente cree que el dinero lo crea la Casa de la Moneda y es verdad. Pero este se resume a un 5% aproximadamente. El resto del dinero que te da un Banco como crédito no nace de sus ganancias ni de sus depósitos, sino de la promesa de los prestatarios (de nosotros) de devolverlo. Es decir, el Banco presta dinero que no posee y lo pone en nuestra cuenta.

      No desesperéis. Paso a explicarme.

      Desde que en 1694 se fundó el Governor and Company of the Bank of England (el Banco de Inglaterra que es privado), se tuvo la idea de prestar en billetes, no el equivalente al valor del oro o plata depositado por el Estado o inversionistas, sino que empezó a prestarse dinero que no había en depósito en la relación 2:1. Esta fracción indicaba la necesidad de al menos 1 pieza de oro en depósito si quería prestarse un aval equivalente a 2 piezas de oro que en realidad no existían.

     Sí, como lo oyen. Solo que la relación fue aumentando hasta llegar a prestarse, a día de hoy, hasta el 20:1, es decir, 1 real por cada 19 sin respaldo real; tan sólo tecleando en el ordenador. Esto es lo que quiso decir el catedrático al  hablar de “asientos de contabilidad”, o sea, dinero tecleado en un ordenador. Así se denomina “el préstamo en cuenta de activo a depósito o cuenta de pasivo. Luego te dan un talonario, y tu dinero en cuenta se ha creado de la nada”.

     Esto se conoce como el Fractional Reserve Requirement (el sistema fraccional de reserva), conocido en España como coeficiente de caja. Antiguamente, el dinero representa un valor, pero ahora es, literalmente, convertido en DEUDA. Es el conocido como Fiat Money, es decir, dinero legal nacido de la deuda, y cuyo límite es el monto total de la deuda.

     Huerga Soto también habló de la Ley Peel y de su posterior fracaso. Esta Ley intentó controlar los anteriores excesos exigiendo un coeficiente de caja del 100% respecto al papel moneda; el problema vino al no exigir lo mismo de los depósitos, permitiendo la acción indiscriminada del sistema de préstamos e hipotecas sin sostén real.

     Me explico.

     Hoy en día, el dinero de un Banco proviene: de los inversores, más la cantidad de dinero en deuda que el Banco tiene en depósito.

     La esencia de este fraude centenario, consiste en esto. Imaginemos que el Banco tiene 1.111,12 euros* de los inversores en depósito y abre las puertas del Banco, sabiendo que el coeficiente de reserva es del 9:1. Un cliente anónimo visita el Banco y pide un crédito de 10.000 euros. El Banco, sobre la relación anterior de 9:1, le da los 10.000 euros creados de la nada al pulsar el teclado, bajo la promesa de devolver dicha cantidad más el interés añadido. Con este dinero, el cliente compra un coche a un vendedor y éste (confiando en que venga al mismo Banco) depositará dicha cantidad en su cuenta, sólo que ahora los 10.000 euros se dividen por el ratio en la relación 9:1, de forma que el Banco le presta 9.000 euros, quedándose con 100 euros de reserva. Si un tercero deposita a su vez este dinero, la entidad le prestará en la misma relación de 9:1, es decir, le prestará 8.100 euros, dejando 900 en reserva. Y todo esto creado desde la deuda, a partir de los 1.111,12 euros iniciales que tenía en depósito.

     Lo increíble de este sistema es que, en el balance de cuentas, siempre aparecerá un 10% más en depósito que en los préstamos, de forma que todo es legal. Si seguimos la relación decreciente, veremos que el dinero inicial de 1.111,12 euros se puede prestar hasta 90 veces, dando un total de 100.000 euros creados desde los 1.111,12 iniciales. De esta forma, los Bancos pueden crear tanto dinero como nosotros podemos pedir prestado.  
 

     “Todo el mundo, aún inconscientemente, sabe que los Bancos no prestan dinero. Cuando tú retiras dinero de tus ahorros, el Banco no te dice que no puedes hacerlo porque ha prestado el dinero a otra persona”

     Mark Mansfield, Economista y autor. 
 

      Como resultado de esto, Huerga Soto ya dice que, hoy en día, el total del dinero real que circula por Europa es del 10%. Lo demás es creado de la nada. De ahí que no debe extrañarnos que La Casa de la Moneda sólo cree en torno a un 5% del dinero, y que en torno al 95% nazca del endeudamiento con un Banco. Además, ¿cómo no va a crear inestabilidad, cuando, una vez saldados los pagos iniciales, el dinero pasa a inexistir?  
 

“Me atemoriza el pensar que la gente común no quiera saber que los Bancos pueden y crean dinero. Y aquéllos que controlan el crédito de la nación dirigen la política de los gobiernos y tienen en sus manos el destino de la Humanidad”.

Reginald Mc Kenna, ex jefe Banco Midlands de Inglaterra 
 

      Fijémonos en cómo el mágico ardid se cuela entre la atención de los ciudadanos sin que nadie se percate de ello. Cuando alguien nos presta un coche, no nos presta la promesa de un coche. Nos presta un coche físicamente real. Por el contrario, el Banco tiene la potestad legal y la protección del gobierno para ofrecerte “la promesa de prestarte algo” que no existe, pero, eso sí, a cambio de nuestros bienes que sí tienen una existencia real, como viviendas, empresas, preocupaciones, tiempo perdido en cautividad… De manera que, cuando nos quitan aquello que hipotecamos, es legal pero manifiestamente injusto, ya que el Banco se lleva algo a cambio de no jugarse nada.  
 

“Así pues, nuestra moneda nacional está al servicio de las transacciones de préstamos de los banqueros que prestan, no dinero, sino promesas de dar dinero que no poseen”.

  Irvin Fisher, economista y autor. 
 

     De esta manera, estamos encerrados en un bucle sin salida, en una jaula invisible en donde estamos todo encerrados ad aeternum. Esto se debe a que el DINERO ES CREADO DESDE LA DEUDA. Es decir, si no hay dinero, no hay deuda; y si no hay deuda, no hay dinero.  
 

“Así funciona nuestro sistema monetario. Si no hubiera deudas en este sistema, no habría dinero de ningún tipo”. Mariner S. Eccles, ex jefe y gobernador de la Reserva Federal. 
 

       Sin préstamos no hay dinero. 
 

“Es un pensamiento desconcertante: somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación, ya sea en efectivo o en crédito. Si los Bancos crean dinero artificial en grandes cantidades, prosperamos. Si no, pasamos hambre. Vivimos sin un sistema monetario inestable. Cuando uno ve la película en su integridad, la absurda tragedia de nuestra situación, sin esperanza, es todavía más increíble. Pero así es”. Robert H. Hemphill, Manager de crédito de la Reserva Federal de Atlanta, Georgia. 
 

     Por este motivo es por lo que Huerga Soto dice que, si el coeficiente de caja se reduce, aumenta el dinero en circulación; y cuando sube, el Banco presta menos.

      A esto añadiremos que también el dinero necesario para pagar los intereses salen de la deuda y no del Banco. Del binomio Dinero-Deuda, se infiere este adagio satánico: Han de cancelarse pocas deudas para que una economía funcione.  
 

“Algo que debes saber sobre nuestro sistema bancario de reservas fraccionarias es que, como en el juego de las sillas, mientras la música sigue sonando, no hay perdedores”.

Andrew Gause, historiador del dinero 
 

      Amigos míos, como aseguran los estudiosos, la relación de suministros (de dinero) e intercambios (de bienes y servicios) debe crecer en la misma proporción, para evitar la fatalidad inflación-deflación. Pero la verdadera naturaleza de este sistema, que comparte los mismos hábitos del Poder, es la ontología de la depredación. Este sistema parasitario donde todos estamos endeudados y, si queremos respirar, hemos de seguir consumiendo sin parar y devorando los recursos más y más y así continuar una interminable espiral de esclavitud por Deuda, lleva necesariamente al colapso. Un ejemplo de ello lo ejemplifica este engañoso optimismo: cuando se dice que la economía crece un 3% al año, no lo hace en línea recta, ya que la cantidad de un 3%, lo es sobre el monto acumulado del año pasado que a su vez lo es del anterior.  
 

“El gran fracaso del género humano es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial” Albert Bartlet, físico. 
 
 
 

      ¿Alguien se ha preguntado alguna vez por qué nunca se nos ha enseñado esto?, ¿por qué de algo tan importante para todos como es el dinero, nadie nos haya enseñado su origen, naturaleza y desarrollo, cuando en el colegio nos han dado inventarios de cosas inútiles hasta el hastío?, ¿por qué los políticos y los medios de des (información) no hablan de ello?

     La respuesta es fácil.

     Los que lo saben lo callan, y el resto, es decir, casi todo el mundo, lo ignora. Y es algo que se ejercita desde hace más de tres siglos. Curiosamente, tras este sistema devorador, las crisis no son sólo ineludibles, sino que pueden ser diseñadas científicamente, como dijo un senador norteamericano señalando directamente a las oscuras maniobras de la FED. Con este sistema, Inglaterra sostuvo guerras por todo el mundo y también los EE.UU. y todos, desde el gobierno hasta el indigente, estarán por siempre endeudados.

     Por si alguno aún duda de que la posibilidad de estar manipulados y engañados no sea real, que piense que, desde el cajero del Banco hasta la mayoría de profesores universitarios, creen que el dinero que sacamos es real… que hasta el mismo billete es tan real como el oro o la plata.

      

      Pensemos en esto cuando pidamos dinero para una hipoteca, o simplemente lo saquemos del cajero automático. No en vano, la palabra Banco nació de los prestatarios que esperaban en un banco a que le prestasen dinero; y, como una macabra paradoja que encerrase en su etimología un destino ineludible, el destino final de nosotros, los esclavos de la deuda, no es otro que acabar viviendo en un banco.  
 


 
  PROGRESANDO HACIA EL REGRESO  
 


 Carlos J. Álvarez

      Cuenta Herodoto, el padre de la Historia, que el dictador Periandro envió  un mensajero al dictador Trasibulo, con el fin de que le contase el secreto para continuar en el poder. Trasibulo, escuchando al mensajero, se limitó a “descabezar las espigas que entre las demás veía sobresalir, arrojándolas de sí luego de cortadas, durando en este desmoche hasta que dejó talada aquella mies, que era un primor de alta y bella”. Así, Periandro entendió que el hechizo consistía en “que se desembarazase de los ciudadanos más sobresalientes del Estado”, de modo que “a todos los mató y los desterró Periandro”.     
 

      Sé  qué más de una vez hemos pensado si los españolitos nos merecemos lo que nos pasa, si nuestra incapacidad para resolver problemas y vivir del chascarrillo denota un mundo de zafios sin remisión, de pancracios pancistas. Pero no es mi deseo azorar al lector con un diserto oneroso,  sino aportar algunos olvidos para el que desee abundar en ellos.

      Hasta la Contrarreforma, España era tan ignorante como Alemania o Inglaterra, con la diferencia de que por nosotros circulaba el saber a Europa vía Escuela de traductores de Toledo, entre otros. Pero llegó la Reforma y le enseñó al hombre que él podía interpretar la Biblia, es decir, que podía acceder al conocimiento sin pasar por el clérigo intermediario. La Contrarreforma, en cambio, abundó en que todo libro necesita un intermediario, es decir, alejó, en la ya socarrona alma española, la idea de conocimiento, suscribiéndola como algo pesado. (Prohibidos los libros paganos y teniendo como  única referencia los pasajes de la Biblia contados por un denso y amenazador abate, ¿quién sentiría curiosidad por conocer?). Así, la Reforma que le dio destino a la codicia, convirtió en provocación al conocimiento, ya que resultaba el mejor medio para alcanzar ciertos fines. Como dijo Calvino: “El éxito y los beneficios de toda empresa mercantil son la recompensa concedida por Dios a sus elegidos”.De esta forma, nuestros vecinos del norte hallaban en las páginas de un libro un aliento divino, mientras los del sur nos entrenábamos en procesiones de obediencia a imágenes huecas.

      Con el despotismo ilustrado pudimos despertar, pero faltaba el sustrato teológico que lo avalase. Como añadido, expulsamos a Napoleón, y con ello a la Logia del Oriente de Francia y a las posibles inversiones de sus banqueros. España se deshizo en luchas entre los masones liberales y jesuitas recién expulsados por Carlos III, y la monarquía e Iglesia que abundó en la Contrarreforma. España se deshizo en luchas internas y en mantener las colonias roídas por oportunos libertadores. Entrenados en la rigurosa disensión, la futura República era un fracaso cantado; y la idea de intermediario entre Dios y el pueblo en forma de dictadores libertadores, volvió a triunfar hasta su máximo expresión en Francisco Franco.

      Pero no nos detengamos en esto ahora.

      Vino el progreso y con él la tentación de que el laicismo cautivase al españolito con la inteligencia y la independencia. Así que, tan pronto la democracia se estabilizó algo con Adolfo Suárez, llamaron a Felipe González para aclarar las cosas.

      Nadie se sorprende de que el escorpión aguijonee, pero resulta una aberración intolerable que una madre que llora por sus hijos muertos en un accidente, descubramos un día que en realidad los mató para luego comérselos y no dejar rastro. Los señoritos de izquierda del PSOE, no sólo callaron cobardemente durante la dictadura sino que, como suele ocurrir en todos los órdenes de la vida, el sabio calla y el necio aúlla, de forma que cogieron los logros de comunistas, anarquistas y falangistas, y los hicieron suyos. Más tarde, también aprenderían a ganarse a los conservadores, pero, eso sí, con tintes progresistas. El destino parasitario de estos pancracios camanduleros, no habría sido sino un capítulo más de la historia de la picaresca española, si no fuera porque son responsables de Alta Traición a nuestro país por entregarnos a un destino miserable, a cambio de una prestado y transitorio tiempo de poder.

     Por supuesto no me refiero a las travesuras cometidas por este colecticio defensor del pancismo, de esta bojiganga promotora de indolencias. Me refiero a los comienzos de la democracia.  
 

      En el 1975 del gran fervor libertario, Felipe VI González, con lengua insurrecta y armadura progre, se reunió con la socialdemocracia judía y su organización sindical, la Histadrut, y se trajo dinero a cambio de silenciar las correrías de los Israelíes. Pero no sólo esto argumenta Martín Lozano en su magnífico ensayo*. La visita dos años después a EE. UU., no comentó su conferencia en el CFR y con David Rockefeller, conciliábulo del cual podemos imaginar las concesiones que tuvo que hacer para traerse de allí doce millones de dólares para las arcas del partido.          

     Pero, escuchemos las precisas palabras de Martín Lozano.      
 

“En marzo de 1978 eran Enrique Múgica, entonces presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, y Luis Solana, futuro cacique de las comunicaciones, quienes viajaban a Nueva York. En su agenda oficial figuraban entrevistas con Harold Brown, secretario de Defensa, con altos cargos del Consejo Nacional de Seguridad y con los rectores de la multinacional ITT. De todo ello se hicieron eco los medios. Nada se publicó acerca de su asistencia al correspondiente desayuno-sondeo celebrado en los despachos del CFR. Por aquellas mismas fechas viajó también a la metrópoli el entonces ministro socialdemócrata de la UCD, y futuro ministro del  PSOE, Francisco Fernández Ordóñez. Oficialmente, el objetivo de su visita, ya elocuente de por sí, era contrastar con las autoridades norteamericanas la idoneidad de la política económica del Gobierno español. A tal efecto se entrevistó con Michel Blumenthal, secretario del Tesoro y miembro del CFR, Arthur Burns, presidente de la Reserva Federal  y miembro del CFR, William Dale, vicepresidente del Fondo Monetario Internacional y militante del CFR, y Robert McNamara, presidente del Banco Mundial y asimismo socio destacado del CFR. La visita de Fernández Ordóñez finalizó, según la norma, con una sesión a puerta cerrada en las oficinas del CFR, de la que tampoco se informó.” 
 

      De todo esto de lo que nada se dijo, y mientras la gente confiaba en un futuro de progreso menos para el Gran Capital que para el país, los miembros del FMI y la oligarquía bancaria de EE. UU. se frotaban las manos ante la “apertura al mundo de España”, tan comentada y loada, y que suponía para nosotros la oportunidad de ser el último país reo de EE. UU., uniéndose así al barco de los ayudados (endeudados y vendidos) por el rescate del Plan Marshall.

      Sin embargo, como en toda disciplina, hay que entrenarse, dar los pasos previos, y para llegar a ser un esclavo mejor hay que pasar por las mejores familias patricias.  
 

En marzo de 1981, Felipe González emprendía otra gira, esta vez a Gran Bretaña, invitado por el Instituto de Estudios Europeos, una especie de apéndice del Saint-Anthony College de la Universidad de Oxford. Ese centro escolar, dominado por la Round Table y la Fabian Society, ha sido objeto de frecuentes peregrinaciones por parte de diversos líderes socialistas, entre los que se encuentran Fernando Morán, Narcís Serra, Alfonso Guerra, Pascual Maragall y José Borrell. El viaje de González concluyó con una comida de trabajo en la sede de la Fabian Society.

En diciembre de 1982, con el sonado triunfo electoral del PSOE aún caliente, Alfonso Guerra asistía a una reunión convocada por el European Management Forum, un organismo en la órbita de Davos. Allí  manifestaría públicamente la disposición del Gobierno socialista a colaborar con las empresas multinacionales "por la confianza en el futuro de España que han demostrado en los tiempos difíciles". 
 

      Felicidades, querido. Como buen señorito moderno y de izquierdas, agradece los servicios prestados con esta primera acta de rendición, que no será la última ni la peor.  
 

“Una vez en el poder, los contactos socialistas con los centros de dominio plutocrático se prodigaron aún más. En abril de 1983, David Rockefeller giraba una visita a España de regreso de una cumbre de la Comisión Trilateral, siendo recibido en la Moncloa por González y Boyer, dada su condición de "miembro de primera fila del mundo económico internacional", según palabras del comunicado emitido al respecto por el Gabinete de Prensa de la Presidencia.

En mayo de ese mismo año Miguel Boyer, Fernández Ordóñez y Guillermo de la Dehesa, máximos representantes del equipo económico gubernamental, emprendían un viaje a Nueva York para entrevistarse con varios dirigentes de la banca estadounidense. En el curso de esa gira Miguel Boyer asistió a una cena convocada por el Metropolitan Club neoyorquino durante la cual se dirigió a los presidentes y directores de los principales bancos comerciales estadounidenses para transmitirles "el mensaje del Gobierno español, que es un gobierno socialista, pero moderado y pragmático, en la línea de la tradición socialdemócrata y fabiana". 
 

      Pero aquí llegamos al motivo de este artículo, y que nació de una vieja sospecha referente a nuestra escasez de industria pesada, y que este oportuno ensayo no hace sino confirmarme. Ahora entenderéis el porqué yo, Carlos J. Álvarez, acuso de Alta Traición a la cúpula del PSOE de entonces, por ser organizadores (y al resto de partidos por ser cómplices) no de un error subsanable, sino de firmar un convenio que dejaría sin progreso y sin opciones al futuro de España.  
 

“Poco después, en junio de 1983, Miguel Boyer se desplazaba de nuevo a los Estados Unidos, pero esta vez como segundo del jefe de la comitiva, el presidente González. En el curso de esa importante gira la delegación española se entrevistó con las más altas instancias políticas y económicas estadounidenses, actuando David Rockefeller como introductor de González en la entidad más representativa del capitalismo nortemericano, la Century Association. En aquel viaje se ultimaron, entre otras cosas, los últimos retoques y el visto bueno definitivo del Gran Capital al proyecto económico socialista, todo ello dentro del mejor ambiente, dada la disposición del presidente español, reiteradamente expresada por éste, de "fomentar ante todo la inversión del capital extranjero en España como la mejor vía para su desarrollo económico". También fue sometido a un último examen el plan cuatrienal de Boyer, cuyo elemento básico, la reconversión industrial, respondía a los designios de la CEE y, en última instancia, a los esquemas económicos trazados por la Comisión  Trilateral. En virtud de tales directrices, España entraba en la calificación de nación semiperiférica, lo que suponía el desmantelamiento de su industria pesada y la consideración de apta únicamente para el desarrollo de industrias auxiliares y subsidiarias de las grandes multinacionales.” 
 

      Así, amigos y compatriotas, podemos entender lo que para mí era inexplicable: la causa del desmantelamiento de la Cuarta Planta de los Altos Hornos del Mediterráneo (cuya tecnología punta pude comprobar), de las Navieras del norte o de una empresa demasiado competitiva como Rumasa. Me refiero, claro está, al eufemismo conocido en  política económica como Reconversión Industrial. Y de ello, por complicidad, cobardía o ignorancia, nadie habla. Y mientras se les sigue llenando la boca de progreso, futuro y bienestar, soliviantándose unos a otros como guiñoles reñidores, el español ingenuo desconoce que todos esos que llama sus representantes no son más que escoria bendecida por la democracia con impunidad y privilegios. Así, con la venta definitiva de una autonomía perdurable, sólo nos queda servir a otros ad aeternum.

      Personalmente, me pregunto si ciertos hechos de la política sólo merecen el inocente castigo de la pérdida de las elecciones.  
 
 
 

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* LOZANO, Martín. Génesis y desarrollo del capitalismo moderno (publicado en http://albalonga.tripod.com/, bajo el título de El nuevo orden mundial). 
 



 
MI TAROT DICE QUE A ESPAÑA LE ESPERA…    
 
 
 
Carlos J. Álvarez

      A veces, el gozo intelectual de adivinar problemas inminentes no compensa. A veces sería hermoso no tener razón, no vislumbrar el guión asignado a nuestro porvenir a medio plazo.

      En mi opinión, la esencia de un país grande reside en la supresión de sus carestías. En la medida en que este término domina los diferentes ámbitos, un país es menos y se hunde más. El menudeo de la carestía fomenta la esclavitud. La legitimidad de un país debería depender de su abundancia de productos y fuerzas esenciales. Sin industria pesada, con la energía comprada fuera, con un pensamiento político sometido al transnacionalismo económico, España es ahora apenas un concepto jurídico huero, sentido sólo en estadios deportivos, una colonia para franquicias de poderes multinacionales; la peonía de los mariscales financieros.

      Pero España, mi país, nuestro país, se merece/ía más. 
 
 

      A mi entender, el término más peligroso que nos ha vendido la globalización es el que resuena en frases como “convivencia en connivencia”, u “organizaciones creadas para la unión entre los pueblos en una mutua colaboración que evitará los pasados males”.

      Queridos amigos, la razón corre en las antípodas de estas deleitosas intenciones. En mi humilde y prescindible lógica, todo país debería de realizar lo que yo llamo el Imperio Centrípeto. Es decir, no dedicarse a conquistar a otros ni con la espada ni con la deuda, como diría John Adams, sino que debe luchar por su soberana y absoluta independencia económica de cualquier otro.

      Hasta ahora los productos básicos se han conseguido con la espada o con el negocio, es decir, partiendo de una situación de falta o debilidad. En el sistema de conquista hacia el interior que llamo imperialismo centrípeto, cultivaríamos una economía dirigida a la manufacturación y cultivo de todos los productos básicos necesarios en el éxito de una patria independiente. Si todos los países practicasen esta herejía, se establecerían lazos de colaboración sincera pero exenta del comercio de productos indispensables, es decir, sólo comerciaríamos por capricho de ciertos lujos y extravagancias. Así, no recurríamos a otros países bajo la necesidad, alejando así la tentación internacional del préstamo usurario y el chantaje legal.

      Lo que deseo expresar así es que, para que un país pueda ser reconocido y respetado e imitado como tal, esto es, que todos vayamos a él y no que él tenga que venir a nosotros, debe ser capaz de producir él mismo todos los productos básicos y manufacturar en lo posible sus necesidades imprescindibles. Conforme a este destino, gozaría de las ventajas obtenidas en los anteriores imperios pero sin el peso de la muerte y la destrucción. Es más. Sería menos odiado que recordado, imitado y admirado. Los únicos que abjurarían de su apología serían los grandes usureros, que pelearían ferozmente con su acostumbrada gramática hechizante para así conseguir nuestro voluntario encierro.

      Es por esto que llaman Globalización a lo que es dependencia y Solidaridad internacional a lo que es vulnerabilidad absoluta.  
 

      El topo oculto que socava nuestro destino bajo esas palabras engañosas, convierte a los países en entidades extranjeras que trasminan el alma de los países. Porque ellos saben que así es como éstos se deshacen, volviéndolos dependientes entre ellos y todos a su vez de una voluntad transnacional, de forma que torno a mis enemigos en mis lacayos antes de que siquiera se percaten de la exoneración de sus privilegios.

        
 

      En términos generales, nos dirigimos a la obvia centralización del poder primero en Europa y luego en el mundo. Pero el centro del poder no estará en Washington, ni en Londres, sino en Israel. El nuevo estado racista, desde su engañosa pequeñez, ya controla gran parte del mundo y será sin duda la capital del Nuevo Orden Mundial. Todo parece ir hacia él. Es el centro del mundo más alejado del mar, el lugar cerca del cual nacieron todas las lenguas, la capital del tráfico mundial de drogas-dinero-oro-especias-del mundo, amén de contar con el prestigio de ser un milenario centro espiritual que implica a más de las tres cuartas partes del mundo. Hasta el mismo Apocalipsis sitúa el fin de los tiempos en Mejido, la ciudad del Armagedon, en tierras de Israel.

      Muy al contrario, España no interesa mas que como lugar estratégico. De hecho, de esto se trata la guerra ancestral entre judíos y el vaticano, de la posesión definitiva de Israel (el por qué se ha ido aclarando con los años). También creo que esta es una de las pruebas de que el cambio climático es una falacia, ya que, de subir la temperatura varios grados, Israel sería un lugar insoportable donde vivir.

      Pero, esto ocurrirá a largo plazo.

      A medio plazo, en la nueva Europa la capital financiera será Londres, la administrativa Bruselas y la política englobará más a Frankfurt que a Londres. De esta manera, todas ellas quedan equidistantes de su lugar preferido de vacaciones: España.

      Me gustaría plantear un vaticinio más prometedor. Pero no habrá novedades constructivas para nosotros. No se trata de nuestra incapacidad: en el juego que disputamos con el resto de países nos han quitado los ases de la industria y los comodines del saber, y así es imposible ganar.

      (En el siguiente capítulo demostraré cómo nos robaron la dignidad y el destino para siempre).  
 
 
 

      Un país como Francia o Alemania es más fácil de controlar. Su control básico, amén de la sempiterna deuda bancaria, es la inmigración. Dejar que se llenen de inmigrantes y dejar abiertas las posibilidades para disturbios. Así se ejercita el temor ciudadano, la xenofobia y la bajada de sueldos que favorece la venida de esclavos más rendidos y sumisos. Si quiero desviar atención o que hagan lo que yo quiero, favorezco revueltas ciudadanas enjarciadas con programas en televisión repitiéndolo una y otra vez, y ya está. Preparados los platos, al postre se le añade un poco de intervención policial y cerramos la valla del ganado. Además, cuanta más gente precaria pero agradecida haya, más podrán forzar los Bancos sus intereses en las deudas, y aumentará por su parte o por parte de entidades supeditadas a ellos, la compra de bonos del tesoro, lo que hará que suban los impuestos, privatizaciones, intervención de economías extranjeras… salpimentado a su vez con nuevas dosis de precariedad laboral y menor gasto, entregados todos a la búsqueda de una solución incondicional por parte del primer usurero salvador que aparezca; todo con tal de salir de la manera que sea de ese bucle infernal.

      Pero, centrémonos en el tema que más nos atañe.

      España ya no representa el paraíso de los lacayos que ellos esperaban antes de los años 60. Una vez se confirmó que el régimen franquista no nos doblegaría y se confirmó la sospecha de nuestra natural ingobernabilidad, la solución que se ha comprobado más eficaz era y es la de distraernos y tenernos enfrentados. Creo que el número de distracciones televisivas y la trapatiesta entre políticos y comunidades de España crecerá exponencialmente a medida que El Orden siga su curso. Debido a la información subversiva que se cuela por Internet, dicha logística ahora se vuelve más apremiante y es por ello que ha aumentado el ya desmesurado escaparate de distracciones: por ejemplo, el desborde de canales televisivos que menudean sin pudor su hipnótica estulticia.

      La distracción está asegurada.

       

      Ya que nos prohibieron la gran industria y no tenemos capacidad para la investigación, ¿por qué no echar mano de nuestra maestría tras la barra de un bar y también de nuestro espíritu jocoso para formar una estirpe de entretenedores perfectos? 

      Como ahora hay esclavos más rendidos y baratos en Asia y África, había que pensar  en una programación mental adecuada a las posibilidades que el españolito medio puede ofrecer en el Nuevo Orden. España no tiene una población numerosa a la cual esclavizar mucho, ni ya dispone de una minería o manufactura nacional competitiva. Lo único que le queda es una solución muy antigua. Los romanos construyeron Mérida para premiar a sus generales con un buen descanso tras las victorias contras los astures y cántabros; y Hitler también pensó que en su nuevo Orden, España sería un buen descanso para sus guerras, como bien demuestran sus asentamientos ociosos en las Islas Baleares y en las Islas Canarias. No me cabe ninguna duda de que España se está diseñando como el lugar perfecto de descanso para la élite. La fuerza productiva reducida a camareros, albañiles y asalariados al servicio de compañías extranjeras. España es un país ideal para asueto de la élite. Su estupidez media, que tiene del latinoamericano su gracia pero no su vulgaridad, y que tiene del europeo su formación pero no su prurito de dignidad, resulta más que perfecta si a eso añadimos que es más barato y rápido para la élite europea divertirse en España que ir a Asia o Sudamérica, para entonces pertenecientes a Constituciones continentales distintas a la europea.  
 

      Así, por un lado tenemos al albañil que no desparecerá mientras haya corrupción y droga que limpiar en las inmobiliarias, pero esta irregularidad tenderá a desaparecer en una sociedad de control. La naturaleza del hispano se acomoda más al de bufón o volatinero que a la del sudoroso trabajador. Además, la droga sedante del comportamiento irá incorporada en el circuito interno del Chip que están por instalarnos bajo la piel (a imitación de perros y grupos marginales que ya lo tienen), el cual estimulará oportunamente las drogas del bienestar que naturalmente produce el cerebro.

      El sector Servicios, en España, alcanzará una gran sofisticación. Sección de videojuegos, Grandes centros comerciales de ocio, megaurbes para la distracción y el consumo; lugares donde la gracia y buen humor del español será muy valorada por la élite.

      Ellos saben que nuestro deseo, por encima de todo, es trabajar poco y disfrutar mucho. Usarán a conveniencia el demonio de nuestra amada pereza. La inutilidad de nuestro semen les ha venido bien para azuzar la inmigración latina e islámica. Así, el español resultante será más eficaz a sus propósitos. El español perfecto que ellos buscan será una mezcla del servilismo islámico, coadunado con indolencia hispana, y aliñado con la frescura cortés de los latinoamericanos. El encargado de hostelería ideal para la élite vieja y tirana que busca descanso.

 

      Como añadido interesante, debo destacar un hecho que evitará los largos viajes a Asia en búsqueda de perversiones originales. Creo que uno de los efectos de volver adultos antes de tiempo a los niños, es que, con el tiempo, los adolescentes buscarán o necesitarán a los viejos más acaudalados, ya que la población será aún más vieja.

      Lo que hoy entendemos por pederastia dejará de ser un delito. Los viejos de la élite están preparando el futuro ganado del placer a la manera del derecho de pernada feudal, ya que la élite será la dueña del dinero y no los jovencitos lacayos sin dinero, ebrios de bienestar ficticio. Si pensamos que en España tanto los emigrantes como la población islámica es la que se reproducirá, y ellos viven las uniones con jovencitas con naturalidad y entrega, resulta comprensible el escándalo antedicho.

      El servilismo voluntario vestido de normalidad será la pauta normal en el futuro subpirenaico. Y todo con nuestro agradecimiento y bendición.

      Por otro lado, aumentará la emigración de España a otros países, dejando a unos pocos íberos hijos de españoles aquí, sin procrearse. Me refiero a los jóvenes, claro está. Además, gracias a la inmigración que tan bien defendió el señor zapatero, los trabajadores que quedan son más agradecidos y más dispuestos a aceptar peores sueldos, de forma que se implante en España un estado emocional misérrimo.

      Un estado óptimo para un Estado presalvífico.

      Este estado colectivo general fomentará la resignación, y la pertinaz falta de trabajo aumentará la necesidad de entrar en la feligresía del Estado. Funcionarios pagados por un Estado sobreendeudado con Europa para poder pagar todas esas cargas y, por tanto, aún más dependiente. Dicho Estado hiperburocratizado cuyo retoño es la Unión Europea, vendrá apoyado por la idea de que el neoliberalismo es el mayor mal, cosa que ya pensamos todos; mientras los Bancos aún ganarán más porque el endeudamiento será masivo, con bajos sueldos para los funcionarios que, agradecidos, no exigirán nada, ya que la seguridad que les brinda el útero del Estado se confirmará como la mejor de todas.

      Trabajo escaso por la mañana y ocio por la tarde y noche. Este es el plan hacia el que vamos inexorablemente. Si aún así no nos rebelamos, el Estado transnacional buscará la excusa de que está muy endeudado y, con todos sedados y acomodados como dóciles boquimuelles, aceptaremos lo que sea antes de romper la inercia de nuestra nada tranquila y predecible. Claro que traerá aburrimiento, pero para eso estará el mundo lúdico de los videojuegos que alcanzará su cénit en la holografía de la felicidad, es decir, nuestra rendición a un mundo vicario abigarrado de bonanza en tres dimensiones. Ya hace tiempo que venimos comprando a plazos una nueva alma, que presume de vida resignada, de una mentalidad cuyo destino es la inmutabilidad del devenir, y donde no habrá problema lo bastante fuerte como para que nuestro PC no pueda defendernos.  Será en ese momento de máximo confort y nula rebeldía donde, gracias a la distracción total del mundo digital, puedan hacerse matanzas en masa y catástrofes controladas en continentes con países insurgentes; o bien se harán pasar por televisión con la ingenuidad y premura de un anuncio publicitario, cuando no se obvien directamente.

      Habrá  un presidente europeo que resumirá en él los tres poderes del Estado. Una vez esté seguro de que nuestro miedo no nos permita dudar de él, empezarán a inventarse nuevos problemas y enemigos potenciales, con el fin de entrar en guerra con, o bien fusionarse con otra Constitución continental. Luego, una vez solucionado el problema, ya no habrá vuelta atrás, porque la gente se verá mejor así, de la misma forma a como nos vendieron la necesidad de la OSS y la ONU y el CFR y el FMI … implantadas tras las guerras inventadas, auspiciadas y luego condenadas por ellos mismos, y que han jalonado de sevicia y demencia el siglo anterior.  
 

      Hacia esto vamos inexorablemente. Y así será si no despertamos pronto y decimos BASTA. La solución es de una imperdonable sencillez, pero debemos desearlo todos. Gracias a la democracia, la mayoría decide, pero si la mayoría está equivocada, ¿qué hacemos ante la inminencia segura del horror?

      Debemos recordar que el secreto de la democracia está en las opciones, pero si nos quedamos sin ellas, recurriremos a la dictadura elegida, como fue el caso del reciente nacionalsocialismo. Ellos se están encargando de borrar las otras opciones, pero no debemos olvidar que eso es otra engañifa.

      Los mejores retoños de nuestra historia se cultivaron en la irrepetible Grecia, que no fue nunca ni capitalista ni comunista; pero soñó siempre con ser lo más feliz posible. La creencia fervorosa en un mundo sin opciones es la mejor arma que ellos usarán contra nosotros; nuestra resignación, su meta.

 

      Entonces, ¿cuál es el sistema político-económico que acabarán implantando?

      Los ingleses inventores del pragmatismo y primerizos en la internalización moderna de la codicia, inventaron una estrategia política novedosa. Cuando Aníbal ya caía sobre Roma y la destrucción del imperio era casi una obviedad, el general Fabio Máximo insistió en obviar el enfrentamiento directo en el campo de batalla a favor de una logística oblicua. Cortó pequeños suministros aquí y también un batallón allí, y, sobre todo, esperó pacientemente el agotamiento de su enemigo. Este ejemplo dio lugar a lo que llamaron Socialismo Fabiano como opción opuesta al Socialismo revolucionario, más directo y, como se demostró después, ineficaz a la larga. 

      Este es el socialismo que llevan metiéndonos en pequeñas dosis tiempo ha, con el fin de que la pesadilla del fascismo o el comunismo estalinista consiga un éxito definitivo. Las revoluciones que los forjaron mataron a muchos y enriquecieron a pocos. Pero el ápice del poder aprende. Es mejor que las víctimas vivan como tal y no se mueran, y el enriquecimiento es mayor si además colaboran en el Sistema.

      Así  que el comunismo se ha perfeccionado y se volverá feudal, retomando las ventajas del sistema que tanto criticó. Este comunismo feudal es un sistema ecléctico que toma del comunismo tradicional y el fascismo la adoración al lacayo, del catolicismo el  sacerdocio y la jerarquía y la idea de Salvador, del judaísmo la invención del victimismo como arma y destino, y de Hegel la adoración a lo racional y del Estado como culminación de la historia y de la perfección de la humanidad.

      Nos van a implantar el comunismo feudal y tecnócrata gracias al fracaso del neoliberalismo y que ellos saben que detestamos. Saben que nos creeremos listos sintiendo que hemos localizado al culpable. Así, nos relajaremos y ellos seguirán con el plan en el que nuestras respuestas han sido predichas por ellos. Enjarciado con tecnocracia y control total, y auspiciado por la mejor tecnología. Los jóvenes comunistas de antaño tenían al capitalismo como enemigo y al hacerse mayores como ejemplo, pero cuando te quedas sin opciones, el comunismo feudal y tecnológico será el perfecto mundo al que la falta de alternativas nos llevará sin remisión y con mundial consentimiento. Un sistema así no tendrá más enemigos que los inventados o aquéllos que nazcan de la controversia ideológica entorno a los medios mejores para llegar a los mismos fines.

      Una vez en España la gente se acostumbre y ansíe la práctica policíaca de intervención, basada en control audiovisual privado y público, y en la implantación del Chip de identificación y localización que ya usan los perros y ciertos grupos marginales, un ordenador central dispondrá digitalmente (y por lo tanto, apagable) de tu identificación, localización, salud, y tiempo de vida (será fácil disponerle circuitos eléctricos de apagado y encendido como castigo al individuo, según decida el ordenador central). Ese ordenador dependerá de un microgobierno que sólo servirá para organizar la administración de las multinacionales del país, controladas a su vez o e íntima interdependencia con el Banco Europeo. Este decidirá, sin decirlo, las acciones a realizar, ya que controlará por medios de bonos del tesoro y deuda gubernamental, todas las acciones del gobierno.

       

      Marcuse subestimó el problema del hombre actual al asignarle a su obra el título “el hombre unidimensional”. Para ser más exactos, sería “El hombre subapartado”, al que seguirá “el hombre anexo” y al final, “el hombre apéndice”.

      La única solución inmediata que veo es armarnos contra nuestra credulidad. Esta faceta nuestra que nos ayuda a disfrutar el cine y la literatura, y que resultó esencial a nuestros antepasados para poder sobrevivir, ahora define nuestra peor cualidad. Todo bien vendido por el Estado o las Empresas hemos de pensar que oculta mezquindad e intereses ajenos a nosotros. Nuestra credulidad al servicio de nuestra esperanza, de nuestras íntimas utopías de mundo mejor y perfecto, acabará con nosotros. Hemos de confiar en la desconfianza, en la incredulidad, disfrutando de la lucidez de descubrir las añagazas del enemigo, tendero del bien… evitar los anzuelos de la esperanza ofrecida, la tentación de ser vaca lúdica.  
 

      Si decidimos comprar en el gran lobby comercial del bien y de la esperanza perfecta, el final de la historia será festejado por la élite como el despertar de la Subhumanidad.  
 



 
Los Controladores descontrolan
a los controladores
 

 
 

      Carlos J. Álvarez

         Amigos, bienvenidos a mi jipío semanal: 

      Siempre me gustó mecer a los que quiero. Velar en silencio su sueño apacible y recoleto; es justo que odiemos a los despertadores. Yo mismo me odiaría si tuviese el don de desvelar. Pero como a mí me despertaron y soy articulista rencoroso, ahora me toca entregarme con soberbia a la extravagante tarea de intentar despertar a la feligresía de Morfeo, es decir, a los pertinaces durmientes.  
 

         Así, con la vanidad de un mastuerzo,

                   continúo en vano mi esfuerzo.  
 

      Recordemos una historia oriental y antigua y traigámosla a nuestro mundo occidental y moderno. En una aldea anónima, uno de sus habitantes llevaba años durmiendo y nada ni nadie lograba despertarlo. Recurrieron entonces a la maña de un célebre chamán, que probó e insistió hasta llegar a una solución definitiva: el vecino durmiente no abría los ojos porque soñaba que estaba despierto. El sueño de los despiertos era realidad para el dormido.

      De igual forma, esta semana, los hechiceros de la élite están probándonos con la prevista e inopinada huelga de Controladores aeroportuarios. La pócima es un bebedizo alucinógeno y sedante, de nombre desconocido, pero capaz de hacernos ver flores en lugar de carros de combate y esperanza en lugar de Estados de Sitio.  
 

      Hemos aprendido por las películas (y otros en la escuela militar) que las maniobras militares se ejecutan en sitios aislados, lejos de la población civil. Por eso, el centro de Europa se ha venido al campo de pruebas de la periferia, con el fin de medir la respuesta del español que, debido a su condición más irracional, seguro que estará más capacitado para recibir y soportar las intervenciones policiales y militares que están por venir.

     Resulta un deber ético anterior a cualquier prueba humana, la experimentación con animales menos dotados de razón, como el bonobo griego, el chimpancé  irlandés o el perezoso español. De esta manera, con el texto de la Constitución Europea en la mano (probada por un servidor en el artículo anterior) comenzaremos el ensayo midiendo la capacidad de respuesta a una amenaza interna policial o militar con una tribu de homínidos cuasi desarrollados. Y como la droga necesita tiempo para que el cuerpo hispano la asimile, en lugar de Estado de Sitio, empezaremos por llamarla Estado de Alarma.

     Da igual su ilegitimidad ¾nuestra obsoleta Constitución promete que para decretar un Estado de Alarma se necesita, la concurrencia de más un elemento o bien una situación de inminente desastre o amenaza nacional, como catástrofes, epidemias, crisis terroristas…¾, como bien dije en el artículo anterior, la logística del experimento apunta a probar la superior legislación europea, que considera la Constitución Subpirenaica con la devoción de una bota andariega atendiendo a los afanes de una hormiga.     
 

     Queridos visitantes a nuestro Laboratorio Antropológico Europeo. El protocolo lo prohíbe expresamente, pero como habéis sido amables y pacientes, os contaré algunos detalles referentes a la naturaleza del experimento.

     Primero hay que encontrar un problema inventado o, si se carece de inventiva, como es el caso que nos ocupa, echaremos mano de alguno ya calentito como el de los Controladores. Luego, si el problema anda tardo o empieza a enfriarse, correremos a avivarlo todo lo posible y a escondidas, hasta que estalle, instante en que mostraremos en televisión su rostro más abominable.

     (Nota para futuros experimentos: los durmientes son más sensibles al miedo que los despiertos).

     Otra forma de soliviantar a nuestra víctima, consiste en retardar la solución de su problema hasta que resulte insostenible. Su respuesta entonces será lo bastante extrema como para que todos se pongan del lado del gobierno. Así, recuperamos tiempo y seremos, por el momento, amigos y salvadores.

     La verdad de la historia no es tan importante como recoger la mayor indignación popular posible, apretarla, y luego dispararla hacia quien deseamos. El nombre de Estado de Alarma, Estado de Excepción o Estado de Sitio, no son más que distintos grados, ninguno más impensable que otro; tan sólo debemos apretar los botones adecuados y lo más improbable se tornará cotidiano.

     Pero, no forcemos las cosas. Vayamos poco a poco para que el veneno haga efecto sin que se note. Empecemos mejor por un Estado de Alarma sazonado con algo de intervención militar. Da igual que los efectivos militares sean risibles. Lo importante es que la semántica militar comunicada por los medios de desinformación se aplique en zona civil frente a población civil. Es una obviedad obviada que nunca existió peligro para la población, pero, forcemos un poco el experimento como científicos valientes y veamos qué ocurre. Y ocurre lo que esperábamos. El gobierno se ha ganado un punto a su favor, y los ciudadanos cobayas se muestran agradecidos.

      Resultado del experimento: la periferia de Europa (hoy España y mañana Grecia o Irlanda) está preparada para aceptar dócilmente una intervención militar salvadora. Pronto, tal vez antes de lo previsto, comenzaremos a aplicarla a los seres humanos superiores del centro de Europa. Auspiciados por la Ley de la Constitución Europea, la policía y los militares podrán intervenir en caso de manifestación o huelga o en el caso que sea, con el beneplácito del pueblo y de la Unión Europea. Tan sólo debemos elegir bien los estigmas con los que vestir a nuestros enemigos, y luego ya no importará que sea un esquimal o nuestro vecino.  
 

      El Nuevo Orden Mundial les agradece su colaboración en nuestros experimentos. Hasta una próxima visita a nuestros laboratorios, un servidor se despide.  



 
Bruselas, 13 de diciembre del 2007, día del
ALZAMIENTO TRANSNACIONAL
 

 

     “Agradecemos al Washington Post, el New York Times y la revista Time y otras grandes publicaciones cuyos directores han asistido a nuestras reuniones y han respetado las promesas de discreción durante casi cuarenta años. Hubiera sido imposible el desarrollo de nuestro plan para el mundo si hubiéramos sido iluminados por la luz pública durante todos estos años. El mundo es ya más sofisticado y preparado para marchar hacia un nuevo gobierno mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual y banqueros mundiales seguramente es preferible a la autodeterminación nacional practicada en siglos pasados.”  

       David Rockefeller,

     en una reunión de la Comisión Trilateral, 1991 
 
 
 

      He pensado en usar el humor o la sutilidad para facilitar al lector el contenido de este artículo, pero tengo demasiadas ganas de rasgarme las vestiduras como para escribir con la serenidad que desearía.  

        
 

      En el año 2005 la Constitución Europea fue rechazada, es decir, sólo el 24% de los Estados de la UE escucharon a sus miembros. Y, como ocurre en toda democracia que se precie, obviaron la decisión del pueblo y, con el mismo sustrato legal le cambiaron el nombre, pasando a llamarlo Tratado de Lisboa, el 13 de diciembre del 2007. Con la ventaja, claro está, que al pasar a llamarse Tratado, ya no es necesaria ninguna votación. “La sustancia de la Constitución se ha metido”, Angela Merkel, Daily Telegraph, 29 de junio de 2007; “No hemos abandonado ni en un solo punto la Constitución”, J. L. R. Zapatero, discurso 27, de junio del 2007; “Todas nuestras propuestas estarán en el nuevo texto, pero ocultos o disfrazados”, Valéry Giscard D´Estaning, Sunday Telegraph, 1 de julio 2007; “El no llamar Constitución a este Tratado, lo que tiene de bueno es que nadie podrá pedir referéndum”, Giuliano Amato, ex vice-presidente de la Convención europea y ministro exterior de Italia.

     En mi opinión, esta forma inteligente pero cobarde de tiranizar al ganado humano, resulta horrorosa como la visión de una explosión atómica.  
 
 

     En algunos programas de televisión se comentaba con alegría la posibilidad de que Europa estuviese advirtiendo a Zapatero de las consecuencias que traería su funesta política. De hecho, sabemos que ya nos han obligado a tomar ciertas impopulares decisiones. Pero, el motivo de mi exhortación se debe a algo más escalofriante. Hemos podido ver en los medios de desinformación cómo periodistas y comentaristas políticos afirmaban con alegría y esperanza una posible intervención de Alemania en nuestra política para salvarnos de nuestro presidente del gobierno.

     En el pasado, cuando un país tomaba a otro por la fuerza, lo llamábamos invasión. En el pasado, cuando un país amenazaba con intervenir en otro se le llamaba amenaza de invasión. Entonces, la violencia era obscena y obvia. Nosotros, más modernos y educados sabemos cómo maquillarla, haciendo del horror un seductor compañero de baile. ¿Para qué hacer verter sangre con lo caro que sale y con la mala fama que te reporta? ¿Para qué hacer esclavos feos y zarrapastrosos, desagradables a la vista, cuando pueden ir bien vestidos y con aire dichoso y feliz?   
 

     Mitrídates, el antiguo rey del Ponto, temeroso de ser envenenado, sometió  a su cuerpo a pequeñas dosis de veneno que le volvieron invulnerable; es decir, su cuerpo, gracias a la administración discreta de la ponzoña, acabó por no ver el peligro que corría día a día por sus venas.   

     De forma similar, despaciosos y ausentes, los hombres tras la cortina nos dirigen y controlan. ¿Se imaginan a nuestro pueblo rogando que los turcos nos destruyesen en la batalla de Lepanto porque no nos gustaba nuestro Rey?

     Esto es, mis queridos amigos durmientes, lo que están deshaciendo desde hace mucho, solo que ahora el hipocentro de la gangrena ha pasado a Bruselas. 
 
 

     El plan es un susurro a gritos: sólo tengo que enfrentar más a mis enemigos entre ellos. Por eso, desde la venida de la democracia, la idea de España “como nación discutible”, se ha introducido tanto en el inconsciente hispano que parece como algo aceptable. Se ha ejercitado tanto la logística de la separación, el no retorno a la España pro indiviso, que nadie visualiza una frontera física o espiritual lo bastante clara como para sospechar de una posible invasión. Rotas las empalizadas que nos separan, ¿quién asegura que las ratas invasoras se están comiendo tus patatas y no las mías?

     Fieles al lenguaje anfibológico, equívoco, propio de algunos pasajes de la Biblia y de oráculos antiguos para alegría de tiranos e inquisidores, han redactado un texto lleno de espinas exprimidas con esencia de rosas. “Se ha decidido que el documento debía ser ilegible. Si es ilegible, es que no es constitucional; esa es la idea… Si ustedes llegasen a comprender el texto en la primera aproximación, nos arriesgaríamos a exigencias de referéndum, porque eso significaría que hay algo nuevo”, dicho por el mismo Giuliano Amato 
 

     El texto escrito para la Constitución Europea y ratificado en el Tratado de Lisboa, es un rimero de diamantes falsos, cuya perfidia se descubre apenas acerquemos la lupa. Por ejemplo, con el plácet del parágrafo 1, artículo 6 anexo 12 *, se puede detener a cualquier ciudadano europeo bajo la sola sospecha de ser un peligro por ser alcohólico o vagabundo o estar enajenado. Por supuesto que en Europa nadie puede ser condenado a muerte, pero, con el plácet del parágrafo 3-a del artículo 2 del anexo 12 **, se justifica tácitamente la muerte por acción policial en caso de manifestación o alboroto público.

     Por otro lado, “Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de sus comunicaciones”, pero, gracias al parágrafo 2, artículo 7 del anexo 12 ***, resultarían aceptables proezas tales como incursiones militares al estilo de Bush o de Blair, el asalto a domicilios bajo sospecha de, o la detención e implantación de escuchas ilegales al arbitrio de aquello que juzguen un peligro. (No debemos olvidar que existen mil formas de inventar amenazas que justifiquen sus propósitos y que pasen tan inadvertidas como aprobadas por todos).

     Hay más consignas increíbles pero prefiero que despertemos a que muramos de  rabia o aburrimiento. Tan sólo añadiré que en ningún parágrafo-artículo-apartado-anexo-subapartado se nombra la palabra PUEBLO o SOBERANÍA POPULAR, al contrario de lo que aseveran nuestras obsoletas constituciones nacionales.  
 

     Creo conocer el plan que para España tienen desde la época de Felipe González, pero es y será tema para otro artículo. Tan sólo me gustaría que nos quedase el resumen bien claro.

     Como no hay posibilidad de que una misma falta o delito sea punible por dos legislaciones distintas, no hay posibilidad de que a la larga nuestra Constitución nos represente por encima de un texto superior, de la misma manera que el Tribunal de Estrasburgo está por encima del Tribunal Constitucional español. El feligrés consulta sus dudas primero al cura de su feligresía, pero escucharía más al obispo y ni qué decir tiene si es Palabra de Papa.

     Las consecuencias de esto son lógicas. Conforme al plan de gobierno mundial que ha de empezar por la unificación de los continentes en entidades supranacionales, Europa ya posee ejército y una entidad económica sin fronteras. Ahora sólo falta su libro de leyes, el sustrato legal que avale sus planes.

     Y así, todos felices. Los cascos azules visitan países que no los han llamado y el Banco europeo interviene en nuestras economías a voluntad, como el FMI o el BMC en el resto de países del mundo. ¿No es extraño que primero Grecia, luego España y ahora Irlanda sean los países periféricos que de pronto parecen sufrir gravísimos problemas? ¿No parece que la excusa del fracaso del liberalismo irlandés no sea sino una coartada para intervenir su país como castigo a su potente NO al referéndum?

     El tiempo se acaba, y la invasión va más rápido que nuestra lucidez. Es increíble lo bien que lo han hecho.

     Y lo más increíble es cómo han pasado inadvertidos en la era de los medios de comunicación. Muy al contrario, ningún Medio de desinformación dice nada del escándalo que supone esta toma ilegal de una nación con tretas y subterfugios legales. Es la demencia perfecta: unos locos sometiendo a unos títeres sedados en el interior de un manicomio tapiado. ¿¡Cómo pueden conseguir lo que están haciendo mientras nadie dice nada!? ¿Quién recogerá el furor juvenil perdido en sábanas y videojuegos y lo lanzará contra esta vesania organizada y legal?

      ¡Maldito plan! ¡Mi nación que es la tuya y la de los grandes hombres y mujeres del pasado que laurearon nuestra historia dejará de ser! ¡Y nadie hará nada!  
 

     Si tú crees que me equivoco, más deseo yo que así sea, pero nada de mis estudios y de mis análisis me dice lo contrario. Somos actores animales probados en laboratorios para solaz de una minoría usurera y psicópata.

El futuro se termina.

Bienvenido al pasado del Nuevo Orden Mundial. 
 
 
 

     Hoy ya sabemos que el monte Sinaí se ha trasladado a Bruselas, y que la nueva Ley Mosaica ha sido entregada para unificar a las tribus europeas. No más éxodo por las arenas de la tentación y la libertad. El calor de la elección extenúa. Juntemos nuestras pisadas y esquivemos el miedo individual bajo un nuevo Sol. La Torre de Babel soñada por la soberbia humana y que cayó ante la ira de Dios, ahora triunfará, porque la élite sabe dónde esconderse y que ni el mismo Dios pueda encontrarla.

      

     Creo que la finalidad política de zapatero, el motivo por el cual se le puso ahí tras el 11-M, fue la de romper la confianza en el gobierno nacional a favor de la mayor eficacia de un gobierno transnacional. Y mientras debatimos entre los males de un intervencionismo estatal nacional como mal menor frente al supremo mal del Neoliberalismo, la nueva tecnocracia corporativista, el nuevo Kremlin con su Pólit buró se está creando bajo el lindo nombre de Unión Europea; adquiriendo entidad burocrática y supranacional como asegura el escritor Vladimir Bukovsky que hicieron los soviéticos y que tantos escombros ha dejado tras su caída. Y creo que, una vez caiga toda forma creíble de burocracia estatal, sólo creeremos en la corporatocracia, en el gobierno de los grandes Bancos y sistemas financieros como única esperanza mundial para poder vivir en este planeta, un lugar donde el neoliberalismo resultará innecesario porque no habrá tierras que conquistar ni almas que sojuzgar.

         El paraíso de la docilidad perfecta.

         El infierno vivido como un cielo. 
     

     Así,  si tú y yo y todos lo permitimos, terminaremos con devoción lo que ahora sólo es tímido intento: entregar nuestros derechos despacio, con fragorosa docilidad, subiendo al patíbulo con alegría y pulso sereno.  
 
 
 

         * “Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie podrá ser privado de su libertad excepto en los casos siguientes y de acuerdo a las vías legales: cuando haya motivos razonables para creer en la necesidad de impedirle cometer una infracción, si se trata de la detención regular de una persona susceptible de propagar una enfermedad contagiosa, de una enajenación, un alcohólico, de un toxicómano o un vagamundo”.

     ** “La muerte no es considerada infligida en violación de este artículo en los casos: al efectuar un arresto regular. Al reprimir, conforme a la Ley, un disturbio o una insurrección”. 

     *** “No puede haber ingerencia de una autoridad pública en el ejercicio de esta, del hecho de la prevista por la Ley y que constituye una medida que, en una sociedad democrática, es necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública, el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención de infracciones penales, la protección de la salud o la moral, o la protección de los derechos y libertades del otro”.

 

     Nota: quiero dar las gracias a antitodo221, desconocido amigo y video-activista en Google, y al político inglés Neil Farage por su inestimable información.



 
GAME OVER para los EXTRAS SIN FRASE 
 

Carlos J. Álvarez

     
  He pasado un fin de semana encantador con unos chicos jóvenes. Hemos comido bien, dormido mejor, y se han mostrado indiferentes a mis preguntas sobre su vida laboral o personal.

     No obstante, todo cambió en cuanto salió el tema de los videojuegos y las películas de género fantástico. Mostraron un saber enciclopédico que rallaba en el fervor religioso; y pensé en la reacción de mi amigo Miguel Ángel al contarle que acababa de tener una visión del final de la civilización occidental en forma de videojuego-descanso en el trabajo-videojuego-sexo-videojuego.

     Quise compensar mi ignorancia y su amabilidad con una conversación joven y actual. Pero su indiferencia creció, así que opté por impresionarlos con el aval de una experiencia ganada con sacrificio y tesón. Todo fue inútil. Ni siquiera se molestaron en molestarse, así que, con aire sapiencial y pose catedrática, me dispuse a contarles la historia de Luis “el teclas”.  
 
 

     Yo le tenía mucho cariño a “el teclas”. Era un chico joven, vivaz cuando pulsaba el botón de ENCENDIDO y con abatimiento frente al botón de APAGADO. En cuanto encendía el PC y se enfrentaba a los monstruos de sus videojuegos amanecía un Hércules en su rutina de camarero. Era un primor cuando asía el mando como una tizona en ristre, tamborileando botones con la precisión de un virtuoso del piano. Pericia que se desvanecía como aire espirado en cuanto dejaba la consola y encendía su vida.    

      

     El caso de Luis trastornaba a los mejores cerebros. El resultado unánime del Colegio de Médicos aseveró que “esta generación de jóvenes está enferma”, pero su amigo Alex, el ingeniero informático, continúa asegurando que “Luis vino al mundo con un programa defectuoso y que habría que cambiarlo o bien ponerle uno nuevo”. Tras dimes y diretes llegados por Banda Ancha a porrillo, decidieron resetearlo, es decir, como no funcionaba bien, lo apagaron e intentaron meterle un programa nuevo.     
 

     El resultado fue, cuando menos, dudoso. Su ex mujer iba a pedirle la pensión, como cada mes a la misma hora, cuando comprobó que era él quien, por fin, se adelantaba a tan incómodo asunto. ¿O no? Luis estaba de pie en medio de una autovía, atravesado por pitos y coches que lo surcaban a derecha e izquierda, y él con su iPhone a tope, con sus ojos clavados en la pantalla, su consola móvil, escuchando música a todo volumen en el iPod, luchando contra el segundo-minuto-hora-día-semana-mes-año del mundo con encendido y apagado doloroso, donde no eliges entrar ni salir, en donde tú no eliges los malos a destruir y las características del bueno que quieres ser, donde tú no eliges tu destino y no siempre te diviertes, donde el dolor no es fingido a pesar de las perfectas caras de sufrimiento conseguidas con el nuevo sistema operativo Mac OS X de Macintosh.

     Pobre Luis. Así no podía vencer.

     Su lógica habitaba en un mundo paralelo y distinto al de su esperanza. En medio de aquel caos estallante, “el teclas”  sumergía sus ojos de fuego y sus dedos armados sobre el teclado, como un director de orquesta enloqueciendo ante una orquesta sin clave ni compás.  
 

     Luis “el teclas” gastó su sueño y su ocio con Dragon Age, el Runes of Magic, el Lineage 2, y por supuesto el World of Warcraft. Empezó a vivir entre mundos, llamando a sus amigos con nombres de engendros, trasgos y dragones; y por la pantalla seguía hasta la aniquilación a los pedidos y clientes pesados del bar, sin temor a la cárcel o al escarnio. Así que fue a su amigo Arthas, es decir, el ingeniero Alex y le amenazó con el mando de la consola si no le diseñaba un juego donde hubiese muchas posibilidades de ganar. El misterio no radicaba en su sencillez, sino en la naturaleza de las consignas: le contó cómo debía diseñar una mujer ideal, y que, por más que él hiciese correrías en el juego, ella estuviese ahí, siempre hermosa, joven y entregada; también habría un héroe no debía madrugar, ni ir a un trabajo odioso, y que, en caso de hacerlo, que tuviese una espada o mejor una ametralladora M16 para poder matar a todos a voluntad, incluido su jefe y al que paga a su jefe; pero claro, que no sufriesen por ello, tan sólo “que se muriesen sangrando y gritando como cerdos cabrones hasta el GAME OVER”, según sus palabras.

     Su amigo Alex le dijo que si le pagaba bien lograría convencer a un grupo de especialistas para diseñarlo, pero que era muy difícil de conseguir y además como juego no tendría el menor interés. No habría elfos, ni duendes, ni monstruos, ni gorgonas peligrosas que destruir, no tendría color ni dimensión, ni espacios donde saltar sin gravedad, ni dolores que sólo se simulan pero que no se sufren, con GAME OVER que no suponen sino la aburrida e inmortal renovación de mis opciones.

     Pero Luis “el teclas” insistió con espíritu de final de partida, porque decía que era la única forma de sobrevivir a tanta inseguridad: pesadilleaba con Bancos que le tragaban por el orificio de entrada de las tarjetas de crédito, con vaginas enormes por donde salían correas gigantes que le encerraban en el útero y donde charlaba con otros en sincero parloteo celoso-resignado-neurótico, con un dolor implosionando en su estómago y plegando sus vísceras hasta desaparecer, con sus pies tragando Kilómetros sobre una carretera sin fin, con esquinas que sobresalían afiladas amenazando su entrada en la calle, con los ojos de los edificios ardiendo a su paso, con el asfalto derritiéndose en cascadas hacia su interior y tragándose a coches y vecinos.     
 

     Con todo ello, se lanzó a la calle y empezó a pegar a todo el mundo que veía y a llamar a su jefe y a cagarse en él, y todo esto porque su delirio le decía que ellos eran dragones, elfos, basiliscos y duendes, es decir, seres odiosos y destruibles, y que soltaban lágrimas y chillidos y se desangraban. Cuando su especialista le preguntó por el dolor que había producido su locura, se limitó a decir que “con sólo darle al GAME OVER todo volvería a empezar de nuevo”.  
 

      A nuestro héroe lo estudiaron médicos en sesión extraordinaria  pertenecientes a tres especialidades distintas, y decidieron quitarle cualquier relación con lo virtual, televisión incluida. Sólo sobredosis de rutina condimentada con monotonía y un poco de hipotensión bajo receta. Tres o cuatro bofetones cada veinticuatro horas para evitar accesos de imaginación y largos baños de agua caliente con música relajante.

     El docto tratamiento tuvo como resultado la urgente necesidad de otro tratamiento. Una tarde le vi acercarse a mi, con sus ojeras llegando antes que él, flotando más que andando como un gas, labihendido y cabizbajo, en un lento desvestirse de los frágiles enlaces moleculares que aún le sujetaban a las leyes físicas:

     “Hay un universo donde yo soy el vencedor, el Rey… Sé que hay un universo donde…” susurraba a todos los que le obviaban.  
 

      Cuando al final le convencieron de que no había modo de hacer un videojuego con las características de la vida y que además fuese divertido, empezó a cambiar. Se hizo un trato a sí mismo para así soportarse: se encontró en un punto intermedio entre la realidad del mundo virtual y la irrealidad de la vida. De esta forma, lograba ser operativo en la vida pero sin dejar de aislarse en su mundo virtual. Iba al trabajo con el iPhone encima y una Nintendo DS con videojuegos. En el trabajo conectaba el PC y hacía partidas que luego seguía en casa, con grave riesgo de ser descubierto. Cuando no podía jugar, llevaba un auricular escondido en la oreja y se abstraía entre paraísos con pentagramas de colores. Ya en casa, se vestía de héroe con sus mejores galas medievales y empezaba a matar a toda ralea de truhanes de leyenda: ángeles rojos, diablillos azules, basiliscos, esfinges, dragones, logias secretas, titanes, mundos oscuros… todo cayó bajo el fragor de su espada y el encanto de su físico hercúleo. El PC mantenía con él una pugna de retos imposibles que él aceptaba con heroica resignación, sin la esperanza de la tregua, con su sangre vertida tiñendo su futuro. 

     Recibió  recompensas y premios en forma de más ajuares electrónicos, ya que sumaba muchísimos puntos por su entrega a la victoria y a la conquista de un destino épico. También compró trajes, juegos, abalorios; y sin dejar de endeudarse dejó de comer, alimentado sólo por sus constantes victorias. Su mente creaba su optimismo y una seguridad real le venía encima. Sus gestos al ir al trabajo o al hablar con su ex mujer eran seguros, firme, estúpidos e incomprensibles, pero a él le daba igual. Estaba venciendo.   
 

      Un día se desmayó y despertó con la cara de un médico encima de su épica nariz. Le hablaba con la resignación de un elfo, pero él no atendía a rendiciones. Tras su cabezota aún no veía la palabra GAME OVER, por lo que entendió que la partida continuaba. El médico que le observaba no sabía qué hacer, así que le dio a un botón del ordenador que ponía APAGAR y desconectó el PC. 

      Dos días después, el médico se sentó junto a él, en una habitación neutra, blanca pero sin camisa de fuerza. Luis estaba dentro de una pantalla de ordenador.

     El médico le dijo así: 

      “Luis, sabemos que sufres una epidemia extraña. No te vamos a engañar. No sabemos cómo se come y se vive dentro del ordenador. No sabemos tanto sobre el mundo virtual. Ahora estás estable, pero corres el peligro de caerte fuera y que te mueras. Por ello, te vamos a dejar ahí hasta que encontremos una cura”.

      Luis “el teclas” se quedó a vivir en el interior de la pantalla y ahí continúa. No se muere porque las leyes de la muerte no existen en la red. Pero tampoco sabe qué hacer, porque tiene un cuerpo de mortal dentro de un mundo épico de seres sobrenaturales, como un oficinista en el Olimpo. Dentro del ordenador no tiene cuerpo para luchar. De hecho, es uno de esos miles de aldeanos extra que mueren bajo tiro accidental y casi siempre por culpa de otro extra. 

     No sufre, pero está sin destino. Nadie se acuerda del aldeano que muere en la primera incursión del héroe en la aldea, o cuando le toca morir en la primera explosión, dependiendo del programa que le toca vivir. No sabe qué hacer y nosotros tampoco. Algunos tememos la acción de algún virus o que la red se lo trague para siempre, pero otros lo ven mejor. Su ex mujer asegura que al menos ahí no molesta, y su hijo Emilio está encantado cuando le dice a sus amigos que su padre vive con la diosa Lolth y su sacerdotisa Karesha.  
 
 

      Terminé  mi historia y vi que les había agradado. Me preguntaron por su veracidad (cosa que me sorprendió sobremanera) y yo les dije que la historia era lo que era, y que sería lo que ellos quisieran que fuese.

     Asintieron, me dieron de comer, y se pusieron a jugar a los videojuegos con más ahínco.  
 
 

      Nota: desde que les conté la historia a estos jóvenes, no paran de decirme por mail lo guay que es destrozar aldeanos y extras sin frases. Me pregunto qué habrán aprendido de la triste historia de Luis “el teclas”.


El gobierno se agarra a un ETA ardiendo
 

 

Carlos J. Álvarez
    
   Confiando en que a estas alturas no queden sensatos escuchando mis artículos, y como aún no he recibido ninguna cortés invitación del gobierno para visitar su sistema penitenciario, aprovecho para publicar este desvarío del cual soy único responsable.

      Hoy, al igual que cientos de veces antes, el gobierno nos devuelve a ETA. Y sin saber cómo, me vino una idea que tuve hace mucho, y que hasta hoy no se me había caído de la cabeza porque no debía estar lo bastante madura. Ahora que la tengo en mis manos, no sé si es veneno o festín. 

     Mucho antes de dedicar cientos de horas a la investigación apócrifa y al pensamiento herético, vi con claridad que, si la Iglesia quisiera, el problema del terrorismo no duraría ni dos meses. Fue una impresión irracional, pero sentida como veraz. A mi favor sólo tenía una comprobación sorprendente: el pueblo vasco, con extremistas incluidos, eran asiduos de las misas.  

     Con el tiempo, comprobé que estaba más cerca del error que de la enfermedad mental, y por eso me animé a desanimaros con este desvarío.    
 

      El arte de la guerra” de Sun Tzu, dice: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Si este aserto fuese la estrategia de un grupo religioso de poder, podrían usar el laicismo para que se derrocase solo, encendiendo desde el anonimato a seglares frente a seglares.  
 

      Empecemos recordando algunos datos objetivos:

      La Compañía de Jesús, más conocida como los jesuitas, fue creada por Ignacio de Loyola con el fin de derrocar a los protestantes y defender al catolicismo sin excusas, abjurando de toda autocrítica a la hora de alcanzar su divina misión: el gobierno universal del papa. Los jesuitas son su ejército mundial. Ellos controlan a la Orden militar de los Caballeros de Malta y éstos (creo que en complicidad con el sionismo los jesuitas se reparten el gobierno mundial, pero desconozco cuál de ellos está por encima) controlan a todas las logias y agencias de inteligencia que importan en el mundo. 

           Por otro lado, tenemos que el 23 de enero de 1932, la II República española disuelve la Compañía de Jesús, y el 3 de mayo de 1938, en plena guerra, se deroga la Ley. A lo largo de la república, tres presidentes realizaron desamortizaciones eclesiásticas, y se secularizó la enseñanza en general vetándose la entrada de clérigos en ellas. Recordemos que en 1773 el papa Clemente XIV “para siempre anuló y extinguió a la Orden”: murió al año siguiente envenenado: en 1814, el papa Pío VII restituyó a los jesuitas sus propiedades y derechos, en el mismo año del Congreso de Viena y la Santa Alianza que restablecería para Europa las monarquías absolutas y el fin de toda esperanza democrática. Y recordemos también que tras el Congreso de Verona de 1822 y el Congreso de Chieri en 1825, y siguiendo a Hector Macpherson, en The jesuits in History: “En esa reunión, los planes fueron discutidos para el fomento del poder papal en el mundo entero, para la desestabilización de gobiernos que estaban en el camino y para aplastar toda oposición a las artimañas y ambiciones de los Jesuitas... A lo que nosotros apuntamos, es el Imperio del mundo [...] Tenemos que hacerlos entender (a los grandes hombres del mundo) la causa del mal. La mala levadura, permanecerá hasta tanto el Protestantismo exista, que los Protestantes tienen que ser completamente abolidos... Los herejes son el enemigo que nosotros tenemos que exterminar...

           Desde entonces, el Vaticano es controlado por los jesuitas.  
       
       
       

     Y ahora, estas son mis especulaciones: 
 

      No podemos asegurar que los jesuitas fueran los causantes de la Guerra Civil, pero la encendieron y propagaron en lo posible. No debemos olvidar que no hay país del mundo del que fuesen expulsados que no sufriera una guerra poco tiempo después, como bien demostró el historiador Eric Von Phelps en su libro Vatican assasins. Con Franco, el Vaticano estaba contento y, por tanto, los jesuitas. Pero, su alegría, venía por otros derroteros. Si seguimos la rigurosa información de Eric Von Phelps, los jesuitas controlan el Banco de la Reserva Federal de EE.UU y también controlan a la dinastía de banqueros Rotschild en Alemania e Inglaterra. De ser así, los jesuitas vuelven a triunfar ineludiblemente: hacen la guerra destruyendo a sus enemigos los republicanos españoles, y a la vez son los encargados de rescatar al país, con las reservas del Banco de España agotadas y sin poder pagar a los deudores extranjeros, Franco tuvo que abrir la economía con el famoso Plan Nacional de Estabilización Económica de 1957: el desarrolló empezó en los años sesenta gracias a la liberalización del comercio y de la inversión extranjera, trayendo como consecuencia que el dictador comenzase a endeudarse con los bancos controlados por los jesuitas. Por si fuera poco, para el realce económico utilizaron a los tecnócratas del Opus Dei que son controlados por ellos. (Esta logia valora el trabajo como salvación, de la misma forma que las tesis de los protestantes pero dentro del catolicismo, convirtiéndose así en la justificación teológica de la Nueva España.)

    Mientras tanto, los jesuitas iban formando a los futuros Lehendakaris en la universidad de Deusto, a sabiendas que Franco se hacía mayor, y que tarde o temprano amenazaría la democracia con aparecer. Aún así, creo que los jesuitas creyeron en el mantenimiento del régimen ad aeternum, o al menos había que intentarlo. Por eso crearon  ETA. En mi opinión, no había mejor idea para perpetuar el régimen que crear una amenaza marxista-leninista dentro del propio territorio español. ETA fue creada para perpetuar el régimen, lo que pasa es que ni sus mismos dirigentes lo sabían. Debemos pensar, aunque cueste creerlo, que el Rey no fue formado para la democracia. Él sería el continuador del régimen: no olvidemos que en dos ocasiones separadas en el tiempo, juró fidelidad a Franco; y que además es un Caballero de Malta, orden controlada por los jesuitas. Esta técnica militar de estar con el enemigo para atacarse a sí mismo y luego salir reforzado, la han utilizado hasta la saciedad el  ejército de Loyola. Es conocida como la táctica de quemar puentes. Por ejemplo, cuando echaron mano del jesuita Agustín Barruel para denunciar a Adam Weishaupt, el jesuita creador de la Orden Illuminati. El truco radica en crear una sociedad que les sirva desde el secreto, y luego en denunciarla cuando ya no le es útil. No olvidemos que el papa es Pontifex Maximus, es decir, constructor de puentes o puente máximo. Sólo de esta forma es como podemos entender a ETA, al PNV e incluso a la misma Iglesia oficial. Como ellos actuaban en bandos contrarios, mueven los hilos a conveniencia y siempre ganan. 

 

     La importancia de los jesuitas y de ETA está más que documentada en el impresionante libro de Álvaro Baeza “ETA nació en un seminario”, repleto de datos e información documentada. Pero aún inexistiendo este libro, no tendríamos mas que seguir un poco la historia del nacionalismo vasco desde su fundador Sabino Arana para entenderlo enseguida. Yo creo que los jesuitas lo formaron como una venganza por la victoria isabelina en la guerra con los carlistas, que fueron en su mayoría vascos. Todos los lehendakaris, desde Ardanza a Ibarretze, fueron educados por los jesuitas (como Fidel Castro). Ya sabino dijo que era imposible imaginarse el nacionalismo vasco sin la compañía de Jesús, y nuestro Premio Nobel Camilo José Cela solía decir: “La Compañía de Jesús, el PNV y ETA son una misma cosa, en diferente grado de maduración”. En fin, si leemos asertos de la revista de los jesuitas, no vemos sino el discurso de Arzallus e Ibarretxe, el mismo etnoracismo nazifascista. En 1936, el Eusko Gudarostea se fundó en el Santuario de Loyola, casa central de la recién disuelta compañía. Y ante el primer gobierno vasco en democracia, el padre Bernaola se estremeció al ver cómo estaba llena de neojelkides formados en la Universidad de Deusto, feudo de los jesuitas. (No olvidemos también que los obispos dieron su bendición al Plan Ibarretxe.)  
 

      Pero volvamos a mi interpretación de la historia. Como decía, creo que ETA sirvió para azuzar al régimen que se estaba volviendo blando y mostrando signos claros de aperturismo. Su sucesor debía ser alguien de los suyos, y pensaron en el Rey Juan Carlos I. La genialidad del plan era la siguiente: ETA haría que Franco no relajase su ferocidad, y por otro lado aparecía como un empeño serio de unos luchadores sinceros por la democracia.

     Un plan admirable, de no ser por sus fines.

     Cuando los jesuitas entendieron que ya Franco iba a abrirse al mundo (tal vez a raíz de la visita a Madrid de Eisenhower), y que la democracia era inevitable, dejaron que ETA asesinase a Carrero Blanco abriendo así el paso a su nuevo súbdito, el Rey, que además sería a ojos de todos, el garante de la nueva democracia. El Rey aparecería como continuador en democracia de la anterior unidad franquista, y para ello había que ponerle enfrente un enemigo a la altura: las peores barbaridades de ETA se ejecutaron entre 1975 y 1981. El plan seguía a la perfección, y el día 23 de febrero de 1981, el Rey tendría la excusa perfecta para iniciar el levantamiento. Si salía bien, él sería el jefe del nuevo gobierno provisional de concentración, al estilo de De Gaulle en Francia, y si salía mal, como de hecho fue, él aparecería como máximo salvador, lo cual afianzaría su posición. En cualquier caso ganaba, y con él su Orden y los jesuitas. Para aquéllos incapaces de desconfiar de nuestro Rey, yo les invitaría a escuchar al historiador y coronel del ejército Amadeo Martínez Inglés, militar que pagó con la cárcel por defender un ejército profesional en su momento, y que asegura que el Rey fue el principal hostigador del golpe. Su idea era que el general Armada estuviese al frente del ejército junto a Milans del Bosch, y el Rey como una especie de caudillo en democracia, ya que los excesos de ETA resultaban intolerables. El CESID lo sabía, la CIA lo sabía porque los jesuitas lo sabían, y está documentado que todas las agencias del mundo desarrollado tienen a miembros de las logias en las cúspides.

     Lo cierto es que, tal vez gracias a la chapuza de Tejero y su inocente patriotismo, todo se fue al garete, gracias al imprevisible caos que siempre viene a rescatarnos de la esclavitud del orden, de forma que el cambio de gobierno falló. Pero tal vez el Plan B ya estaba previsto: había que dar la vuelta a todo y hacer aparecer al Rey como salvador de la democracia y garante de nuestra  unidad, y a la reina como pertinaz fundadora de asociaciones benéficas y ONGs, creando una aureola de bondad y simpatía a su alrededor a base de repetirlo una y otra vez. Esta técnica sigue el consejo que Maquiavelo le daba a “El Príncipe” cuando decía: "Hay que ingeniárselas, por encima de todo, para que cada una de nuestras acciones nos proporcionen fama de hombres grandes y de ingenio excelente".

     Como la finalidad es convencer, entre otras cosas, de la escisión que produce el laicismo, con la democracia el Banco de España pasó a ser, junto con su política y su economía y energía, dependiente de Europa y EEUU, y por tanto de los jesuitas. Y ese es el plan. Porque a Felipe González se le dejó en el poder a cambio de la reconversión industrial, que nos dejaba para siempre sin industria fuerte, Aznar obedecería a Bush por los tratos y obligaciones que se hacen a cambio de otras cosas, y Zapatero el zangolotino fue puesto para aumentar la disensión interna, el miedo y la inestabilidad, como son las acciones de ETA, hechos que nos hacen sospechar a todos de la democracia y nos hacen pensar en la urgencia de nuevos salvadores. Hoy en día, con nuestro dinero dependiendo del extranjero, con un gobierno endeudado, con las inmobiliarias en manos de los Bancos y desacreditando la energía nuclear que es la única que nos haría independientes, ETA puede permitirse descansar e incluso amenazar con retirarse. (Me pregunto si en algo habrá influido que, desde el 2008, es un español el máximo General jesuita de la orden mundial.) 
 

 

      Sé  que hay gente que se escandalizará por esto, y así lo espero. La persistencia de patrones comunes son los que hacen descubrir el asesino al detective. Palabras referentes al RH de los vascos o a su superioridad, a los inmigrantes como extranjeros… nos hacen recordar a ciertas frases del odiado nazismo. No olvidemos que Arzallus, el antiguo lehendakari, más conocido como el nazi entre sus amigos, al que se le infla la boca con su retórica ario-vasca, estudió con los mismos jesuitas que luego le enviaron a Alemania a perfeccionarse, y que Hitler mismo fue un admirador abierto de la Compañía de Jesús, hasta el punto de que organizó sus SS al modo de la jerarquía y entrega de los jesuitas (más allá de que se crea o no que fue un jesuita el que escribió el MEIN KAMPF, existen muchas fotos de Hitler entrevistándose con ellos y con la élite vaticana).

      La suavidad con la que se trata a los etarras, no es otra que la de mantener al enemigo vivo. Si fuesen desmantelados no habría enemigo, y la gente podría empezar a pensar que vive en un país justo y con futuro, algo que no ayuda nada a la tan deseada sensación de miedo que ellos fabrican día a día.

      Desde que los judíos sefarditas fueron expulsados, los judíos no han tenido mucho interés en comerciar en España. No es el dinero aquí tan rentable como su geopolítica. Con el Rey, el CESID tiene manga ancha para poder traer de Marruecos todo el cannabis que quiera y dárselo a sus amigos del MI6 inglés. Sabemos que esto ocurre gracias a la tapadera inmobiliaria y al disimulo turístico que supone toda la costa blanca. No olvidemos que también la Reina de Inglaterra, perteneciente a la misma Orden que el Rey, lleva comerciando siglos con el opio en Oriente Medio. 

      En España, además de usarse la droga para adormecer a los jóvenes, es posible que el gobierno o el CESID piensen en utilizarla a la manera como su camarada Obama lo hace con Afganistán, para así ayudar a sostener el país en lo que podría llamarse “una economía sumergida a nivel estatal”.   
 

      Los jesuitas insisten en el país vasco porque ahí es donde creen que el concepto nación católica puede prosperar. Posiblemente más que en ningún  otro lugar de Europa. Andalucía, por el contrario, no les conviene por su espíritu mundialista y de calidez con el foráneo. Pero lo que parece bastante claro es que todo el pensamiento nacionalista, desde Sabino Arana hasta ahora, tiene como principal auspiciador a la Compañía de Jesús. Por ello la Iglesia se ha declarado abiertamente a favor del nacionalismo: el nacionalismo vasco les ha prometido todo tipo de prebendas en caso de éxito. Además, sirve para crear la sensación de que la democracia es algo inestable, algo que sólo puede ser posible bajo la unidad que auspicia la Casa Real, es decir, bajo el centinela Borbón del vaticano. Por eso la Iglesia no teme nada en España. Por eso sabe que el plan sigue su rumbo.  
 
 

      El fin se está cumpliendo. Hay miedo, juventud atontada por las drogas, el televisor, nacionalismos liberadores, ilusiones de libertad… porque el principal problema siempre son los jóvenes, los hijos de la testosterona que pueden traer problemas al poder.

     Y, para no variar, siguen triunfando.

     Los jóvenes son más conformistas que nuestros abuelos, y en el trono tenemos un Monarca que es inviolable por Ley, algo que ni siquiera se atrevió a decir de sí el mismísimo Franco.  
 

      Aquí  termina este desatino. Y como tal, me gustaría dar un consejo a los que me escuchan:

     Nunca os traguéis los oráculos que vengan del Estado sin antes profundizar en las estrategias del poder.

     El poder no es fiel sino a su catecismo. La mejor defensa frente a él consiste en entender su lenguaje, interpretar lo que no dice, y así  decidir nuestra defensa frente a sus verdaderos propósitos. 

      Os dejo con estas palabras de “El libro de los cinco anillos” de Miyamoto Musashi:

     "Confundir a los contrincantes significa actuar de tal manera que les impida mantener la mente en calma. Intenta varias maniobras según la oportunidad del momento, haciendo pensar al contrincante que ahora vas a hacer esto, después lo otro, y a continuación algo distinto, hasta que veas que empieza a estar desconcertado, y así ganar a voluntad"

      Y ahora preguntaos, ¿no se parece demasiado a lo que estamos viviendo en la actualidad? 
 
 

      Nota aclaratoria:

             Cuando hablo de jesuitas, no hablo de los ingenuos novicios, sino de sus generales.

             Cuando hablo de judíos, hablo de los sionistas de la élite nacionalista, que ni siquiera son judíos.

             Cuando hablo de masones, no hablo del ingenuo aprendiz o compañero, sin duda fieles a sinceros principios, sino a la cúpula, a los de alto nivel de ciertas logias.  



 

En el mes BENEDICTON tenemos más de XVI ofertas 
 
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Carlos J. Álvarez
      
    En la inauguración del último edificio del Gran Centro Comercial Europeo, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, saltándose el protocolo, descendió a la Planta Baja del Centro donde los más desfavorecidos que trabajan en la sección al sur de los Pirineos, agradecieron su magnánimo gesto con vítores y reverencias. No contento con esto, el sucesor de Pedro forzó a la comitiva y a los corresponsales de TV a seguirle al interior de El torito feliz, un bar donde los camareros y albañiles de la Planta Baja del Centro van a comer. 

     En esta ocasión, el santo padre ha querido desviar su mensaje pastoral hacia los nuevos necesitados y repartir esperanza a los miles de camareros y albañiles del sur de los Pirineos, porque “en el futuro Nuevo Orden, un estómago feliz no es menos importante que el espíritu con el que diariamente hemos de entregarnos al trabajo y, para ello, contamos con el ejemplo que, siglo tras siglo, nuestros hermanos al sur de los Pirineos nos han dado, maestros de la alegría frente a la adversidad, del chiste frente a la preocupación. Porque nos han enseñado que también hay felicidad en cambiar las tapas de los libros por las tapas de los bares. Y que, el espíritu animador que corre por su sangre circense, será vital para que nuestros próceres empresariales de las Plantas de Arriba tiren de todos y juntos naveguemos en el gran buque insignia de la nueva Europa de Dios”.  
 

     Tras la exhortación y los aplausos, el papa lamentó la ausencia de algunos albañiles debido a su falta de trabajo, pero alabó su asistencia a las colas del INEM, porque “hay que cumplir con los deberes para con el Estado, que ha de velar por todos como un padre vela por sus hijos”. Luego se acercó a la barra y se dirigió al camarero agradecido que le escuchaba. A continuación, insertaré las palabras que el camarero pensó (según su testimonio fuera de cámara) a lo largo del encuentro, y que monté luego para el lector.

     Terminada la arenga, Su Santidad se arremangó el alba del traje, se sentó en la barra y exclamó:

      ¾Hijo mío, no olvides que lo más importante es la familia… (Pero Padre -pensaba, con sonrisa atenta y amable a él y a la TV- mi mujer me chantajea con mis hijos que además prefieren al novio de su madre, y encima tengo que ser buen padre y poner buena cara cuando el cabrón de mi jefe lleva dos meses de retraso en mi sueldo de mierda)… el respeto a la vida… (dígaselo a mi jefe, que me la amarga día a día)… el respeto a la vida que nace inocente… (mi hijo pegó a su madre, y a su nuevo padre no porque es casi de su edad, y a mi me ha amenazado con denunciarme por malos tratos, ¿puede creérselo?)… Tenemos que vivir unidos y querernos en nuestra gran comunidad católica… (yo quiero querer a mi jefe, pero él no parece quererme mucho. Y juro por Dios que aún así quiero a mis dos hijos, y aún no he olvidado a mi ex… me gustaría incluso volver con ella y perdonarle todo… quiero tener tiempo para…)… In nomine Patri, et Filli et Spiritu Santo, amén.”  
 

      Hubo sonoros aplausos para su santidad y también para el camarero por parte de la comitiva papal y el resto de asistentes, entre los que estaban los de las Plantas superiores como la Planta Germany, England, France e Italy. Todos ellos saludaron al camarero felicitándole por haber sido el corazón de tan insigne perorata, y de paso le iban pidiendo unos vinitos y unas tapas, que son bien famosas en sus pisos y que tan pocas veces pueden disfrutar.

      Se agolparon tantos periodistas y cámaras, gente de fuera del centro comercial, la comitiva papal más los imprevistos trabajadores de las Plantas Altas, que el bar no dio abasto. Sólo estaba el jefe y tres camareros más. Pero dos de ellos tuvieron que ir a por provisiones, así que se quedó sólo el camarero para satisfacer a Dios, a su jefe y a los invitados de los países de arriba, que después de todo pertenecen a la misma empresa.

      Mientras el camarero atendía a todos a la vez, pensaba en cómo era posible que la distracción de aquella gente dependiese sólo de él, y recordó a la dinastía de hosteleros que era su familia, y en las cabriolas que desde hacía generaciones y a lo largo de la costa mediterránea y canaria llevaba haciendo para ganarse la vida con nuestros ricos visitantes europeos; pensaba en las propinas que recibía de alemanes e ingleses después de sonreír y estar siempre ocurrente, porque eso les habían vendido las agencias de viaje de sus países junto al “seguro de Sol”.

     Y entre malabares y donaires pensaba que también podría sonreír trabajando en una central nuclear o haciendo investigación de alto nivel, porque él pensaba que esos europeos eran demasiado serios y aburridos y que seguro iban a sus trabajos en sus lujosas empresas sin esa alegría natural que él tenía y que los extranjeros valoraban tanto. Pensaba en eso cuando una manaza extranjera se le metió en la costilla y le dijo: “A distancia de Su Santidad, por favor”. O cuando su jefe le dijo: “Deja de pensar… no te pago para pensar…”; y entonces comprendió que eso debía hacer para sobrevivir en la Planta Baja: no pensar, escuchar para ganar propinas, correr para que me paguen más, sonreír al cliente capullo porque son capullos con dinero, hacer paseíllo de toros con fandanguillo bien canta´o o irme por bulerías, distraerles para que deseen volver pronto y esperar que, por obra de mi graciosa paciencia, me den algún trabajillo, un dinerillo extra para mi familia.

 

      ¾Por favor, Santidad, ¿cuántos padrenuestros he de rezar para hacer que Dios traiga siempre a la Planta Baja las empresas e industrias del norte?, ¿qué he de hacer para tener siempre su eterna bendición? ¾dijo el camarero.

      Su Santidad oscureció el semblante y dijo:

      ¾La familia es para Dios lo más sagrado, y el creciente laicismo no conseguirá que…

      Entonces, inexplicablemente el camarero rompió en un estrépito de brazos y graznidos que duró nada. Luego un gesto hosco, disimulado apenas por la atónita mirada de la TV, acompañado por un rechinar de bandeja con precipitación de copas y cristales rotos. A lo que su Santidad Benedicto XVI, soltándose el alba y llevándose la copa a la boca de un trago, le dijo sonriente:

      ¾Así me gusta, hijo mío, así me gusta. Sigue por ahí…  
 

     Y el camarero se quedó petrificado, odiando a su Santidad y odiándose por hacerlo, sacando conclusiones terribles, mientras las Plantas Altas acompañaban a Su Santidad a la puerta entre genuflexiones, besos y cómplices miradas.  



 

MI GATO GARFIELD ME QUITA EL ESTREÑIMIENO  

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 Carlos J. Álvarez
 

      Querido articulario:  
 

      Como continuación de esta felicidad en la que vivimos mi familia y yo, conocida como seguridad y que ya empecé a relataros la semana pasada, declaro que mi gato Garfield ha cambiado pasando de irritante ocasional a contumaz irritador de todos y cada uno de mis instantes; lo cual, además de precipitarme en la locura, espero sirva para que valoréis más a mascotas caninas como mi amado Pachón, sin duda más previsibles y para la salud mental menos arriesgadas.

     Llevo una semana con las nuevas cámaras de seguridad y no hay rincón de la casa a salvo de su mirada… de la mía. Como el sistema no es perfecto, a partir de cierta hora todos deben quedarse quietos porque los detectores de movimiento para ladrones nocturnos saltan sin control. Este tipo de cosas, extrañamente no previsto en el manual de instrucciones del sistema de vigilancia, ha conseguido que tanto mi mujer como mi hijo se encierren en sus cuartos sin querer verme… sin querer verse.

     Andan a la gresca, desafiándose/me en silencio, conjurando bajo el hechizo de Garfield.

     Por casa ahora nos movemos menos y nos callamos más. Y eso me desconcierta sobremanera. Tanto a Pachón como a mí nos gusta el cariño previsible, la feliz tranquilidad de una casa fortín.

      Metí  mi angustia en el baño y le di al interruptor cuando vi a mi gato Garfield en el desquicio de la ventana, tirado y lamiéndose placenteramente sus patas entre los cristales rotos de la cámara del baño y diciéndome:

       “La liberación viene del interior... la liberación viene del interior…”

     Del susto apagué la luz y enseguida volví a encenderla pero ya no estaba. La cámara estaba intacta y ni rastro de Garfield. Pensé que sería a causa de mi estreñimiento crónico que me estaba volviendo paranoico, así que, me senté en el váter, y me sufrí en la esperanza de una liberación imposible.

     ¿Me estaría afectando mi aislamiento? ¿Sería un plan de Garfield para desquiciarme?

     Pensando en sus palabras empujé con todo mi intestino, y al terminar deduje que sólo de lo más oscuro pueden brotar largos placeres y discursos ocurrentes.  De ahí que os cuente lo sucedido. ¿Acaso sería mi fuerza interior la causa del placentero desatasque de mis excesos?

      Lo cierto fue que, aunque me molesta sobremanera darle la razón a mi irritante gato y tal vez me estuviese volviendo loco porque yo no sé hablar así, como los listos; me sentía mejor, por dentro y por fuera.

      Mi perro Pachón andaba desaparecido y su chip de localización no daba señales, hecho que sólo ocurre cuando Garfield asoma la nariz. Eso era o que no estaba tan loco, o que sólo los animales y los locos ven fantasmas. 

      Pero el caso es que me sentí mejor. Y con las advertencias que Garfield, entre sombras, me indicaba, veía conclusiones nuevas que me liberaban los esfínteres… me sacaban del “estreñimiento mental”, como dijo Garfield una vez.

      Lo que no entendía era, si los que son más listos que yo quieren mi seguridad, ¿por qué no me sentía mejor, y desconfiaba más de los demás, y veía peligros por todas partes? Ya no sabía qué fue primero, si el problema o el remedio. Estaba seguro casa, pero con más inseguridades que crecían como las cámaras que había a mi alrededor. Era para volverse loco que la mayor seguridad me trajese menos libertad y más temor, y por tanto más inseguridad que traería menos libertad con más temor y… de hecho, no es de extrañar que dudase de mi locura: estaba volviéndome loco, pero, gracias al irritante Garfield, mi demencia tal vez resultase útil.  
 

      Apagaba las cámaras de mi casa una mañana, cuando oí, al pasar delante de la habitación de mi hijo, algo parecido a un violento crujido de papeles y a cristales rotos.

     Entré  topándome con el retrato familiar roto. No había nadie, pero cuando cogí la foto de los tres atravesada por un triple arañazo, pensé algo extraño pero que resultaba verosímil. En la foto herida yo estaba más joven, viril, agarrando por la cintura a mi mujer, que sonreía, y a mi hijo de dos añitos que nos agarraba tiernamente. Y pensé en mi rostro pálido y asustadizo, y en la apariencia provocadora de mi hijo, y en la mirada insatisfecha que pasea mi mujer. Así que, cerré los ojos apretando mi concentración contra el esfínter mental, y defequé esto lo más lejos que pude:    
 

     Para poder socavar y dividir a la masa debo destruir todo aquello que afiance el primer reducto de seguridad (de afecto y supervivencia) de un individuo: la familia.

     Para ello, derribaremos ordenadamente:

     Primero, el concepto tradicional de varón (el macho, el esposo y el padre han cambiado de vestuario y guión, cuando no directamente han dejado de existir); dos, a la mujer se le alienta a desvincularse del papel de madre y mujer entregada al varón y los hijos, se le azuza la sospecha contra el macho; y tres, al hijo se le alienta a rebelarse sin pensar, a atacar a cualquier autoridad (moral o civil) empezando por los padres, y a convencerles (ya que sus padres se saben culpables por su egoísmo, separaciones y divorcios) que no son la solución a sus problemas.

     La finalidad de esta trinidad del mal no es otra que destruir el principal reducto afectivo de las personas y que la inseguridad y la certidumbre sean el aire de cada día. Más allá de los fallos inherentes a toda relación humana, la rotura del núcleo familiar (pasando así a la tutela del Estado o de futuras corporaciones) es esencial para destruir el principal anclaje emocional; el primero y hasta hace poco único refugio frente a los excesos diarios del mundo exterior. La pregunta es la siguiente: Si tu finalidad es el naufrague de una sociedad, ¿no empezarías por su base?, ¿no empezarías por los únicos seres que darían la vida por ti en caso de peligro?, ¿por aquellos que te dan las pautas para continuarte en la vida?

     Desde luego, si yo quiero ser el Maestro al que se sometan sin rechistar tengo que convertirme en su padre y en su salvador… en su Dios. Y, ¿qué hace un padre que quiera educar a su hijo? Pues, ver lo que hacen… como por ejemplo, poniéndoles cámaras en la calle con la excusa de su seguridad. Y, si no se lo creen, pues tendré que enseñarles que el mundo es un sitio terrible y que van a hacerles daño… y, si tampoco se lo tragan porque creen que son hechos puntuales que no suponen una amenaza, pues hagamos que lo sientan… y, ¿cómo? Por varios frentes: uno es aflojando la punición en las leyes, aflojando el castigo por más abyecto que sea el delito, creando así la sensación lenta pero segura de que el Estado, tal y como es ahora, no resulta eficaz como centinela del bien. La otra forma, que se ejercita con éxito desde hace decenios, consiste en bajar los sueldos y ofrecer contratos de creciente precariedad que alimenten nuestro futuro con miedo e incertidumbre. Ante esta perspectiva, en el incauto urbanita se crea una visión de desconfianza en el político nacional y en el empresario en particular, amén de una rabia e impotencia que acaba pagándose en el ámbito familiar y en la autoestima personal. Todo esto favorece el plan de gobierno mundial y de sistema económico único transnacional que pretende la élite. Y mientras por estos bandos vamos mermando el futuro y la confianza de la gente, mientras vamos extendiendo nuestras calles con cámaras para vigilarlos, y haciendo que su dinero valga menos para así poderlos someterlos más.  
 

      Terminé  y sentí un placer imprevisto. Pensaba que sólo la seguridad podría darme un placer así, pero me equivoqué. Esta nueva liberación me hacía hablar con una lengua que no parecía mía, como si Garfield me hubiese poseído. Casi me quedé a gusto, como la primera vez en el baño, pero noté la falta de algo, y sentí que Garfield lo sabía. Cuando me recuperé del dolor de cabeza que me trajo la anterior confesión, vi al centinela de mis estreñimientos mirando al PC de soslayo, provocándome, limpiándose las patas, desquiciándome desde el quicio de la ventana. Una menestra de tierra, con caca y huellas de pata de gato abonaban las teclas, bajo una pantalla que decía:  
 
 

      Como dijo el miembro de la élite H. Kissinger, crear una situación de miedo y caos tal que los que la sufriesen estuvieran dispuestos a entregar sus libertades y derechos más esenciales al salvador que les asegurase una victoria. 
 
 

      A decirme cosas como esta se dedica mi irritante gato Garfield. Yo no sé si es real o no. Pero las cámaras de mi casa están rotas por los arañazos (no sé si por él o por mí), mi gato me habla, mi mujer y mi hijo no me entienden pero soportan mi locura, poca gente me saluda y casi nadie me escucha. Y de Pachón sólo encontré su chip de localización que tiré al váter junto a mis liberaciones diarias.  



 
Canta conmigo: ¡Guárdate tu miedo y tu ira porque hay SEGURIDAD! 
 
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 Carlos J. Álvarez

     Hace una semana las pasé moradas para coger a mi gato Garfield. Me lo regalaron cuando era cachorro: me gustaba que se subiese a las paredes y pugnara contra mis normas. Enseguida aprendió qué hacer para que le diese la comida, y no cedió en nada más en referencia a mí. No me regaló nunca su voluntad, tan solo su compañía sincera y fugaz.

      Pero ahora ya no me gusta tanto. Cada vez es más difícil que obedezca y hace lo que le de la gana. Hace que me acuerde de Pachón, el perro que tuve antes y que era adorablemente dócil y cariñoso.  
 

     Os preguntaréis por qué tengo que acordarme de un amigo que lamentablemente no habéis conocido, pero es que la felicidad de mi estado actual hace que la rebeldía de Garfield me resulte especialmente insufrible. Cómo no recordar aquella entrega sin condiciones: era la perfecta mascota, el símbolo perfecto del perfecto mundo que estoy disfrutando ahora.

     Y es que acabo de sentarme a ver mi correo electrónico, y he visto un anuncio que decía: “Entra aquí y podrás localizar en todo momento a tu pareja”. Era fantástico ver que alguien al otro lado supiese lo que yo deseaba. ¿Cómo no iba a desear la tranquilidad de saber en todo momento dónde está mi mujer? A ella le encanta que la vigile, evitándole así tentaciones y peligros. Porque ella también piensa que lo más importante es que nadie te haga daño. Si sé dónde está y la gente mala sabe que yo lo sé, andarán con ojo antes de dañarla. Me sentí feliz de que gente más inteligente que yo y sin duda más virtuosa, se adelantase a mi tranquilidad. Y es que esa gente maravillosa sabe que lo más importante es la seguridad de aquéllos que amamos; y es que hay mucha gente mala en el mundo. Estoy seguro de que estará de acuerdo, ya que le regalamos un móvil a nuestro hijo para saber en todo momento dónde está. Y como él no comprende aún los males del mundo, cuando le compré un móvil con GPS de localización por satélite yo me compré otro igual, y también su madre; además de tener al día el GPS del coche con el que podemos pedir ayuda en cualquier momento aunque nos encontremos perdidos en Dios sabe dónde. Es una sensación maravillosa descubrir que uno no está solo, que hay también gente mejor que yo y más inteligente que vela por nosotros.  
 

     Ayer tuvimos el primer día libre en mucho tiempo. Pensé en pasar el día juntos en algún sitio fuera de la ciudad y estar a gusto, pero recapacité al comprobar que no era tan seguro, ya que carecía de cámaras de seguridad en un lugar donde había demasiada gente como para poder controlar sus acciones, sus pensamientos. Por ello, decidimos meternos en casa, pedir una pizza que pagamos en la puerta sin abrir del todo el cerrojo, vencimos a asesinos imaginarios en la video consola y nos sentimos seguros y felices de estar protegidos.  
 

     La sensación de seguridad y gozo llegó a un punto increíble. Como si hubiese alguien detrás que premiara por hacer lo que se debe hacer, ese ángel protector me envió a un amigo mío que piensa lo mismo que yo a este respecto. Me dijo que incluso hay una antena llamada ECHELON, capaz de leer al día hasta tres mil millones de mails, fax, móviles y teléfonos por todo el mundo, vigilando palabras y comentarios que puedan ser nocivos para nosotros.

     Los ángeles deben ser los satélites que todo lo ven y escuchan, y Dios una antena del tamaño de la Tierra que nos envuelva y aleje del mal. Y aunque parezca que a veces está fuera de cobertura, seguro que, si seguimos así, acabará revelándose entre nosotros y la tierra será un paraíso de seguridad sin mal. 
 

      

     El caso fue que Pachón era un perro feliz. Estaba feliz porque sabía que podía confiar en mí. La casa tenía alarmas de seguridad y la urbanización donde vivimos tiene vigilantes y cámaras hasta en el ascensor.

     Pero un día se perdió y casi me muero.

     Lo habían cogido unos indigentes que no fueron capaces ni de lavarlo ni darle de comer, y desde entonces le hemos puesto un chip de localización, para que, pase lo que pase, siempre podamos saber dónde está.

     Sin embargo, mi felicidad no es completa. El vecino del que acabo de hablar se ha adelantado y ya no puedo ser el primero en mi ciudad que use el primer chip aplicado a humanos en España. ¿Pueden imaginar la tranquilidad de poner a mi hijo un chip que me avise de sus males físicos y que me diga siempre dónde está? Por supuesto luego lo haré yo, y espero que muy pronto esta bendición sirva, no sólo para saber cómo estamos, sino para que los malos vayan marcados y desconectarlos si se portan mal. ¿A que es genial? 
 

     Mi hijo y mi mujer andan apagados. Los veo moverse por la casa como flores mustias esperando agua, asomándose a las ventanas que dan al bosque. Debe ser por Garfield. No ha vuelto aún. Mi hijo me pregunta si estará corriendo por ahí, cogiendo gérmenes y arriesgándose con peligros innecesarios, y me lo dice con cierta envidia inocente. Le digo que Garfield ha esquivado las cámaras de la urbanización y de la calle. Nadie lo ha visto. Aunque ya imagino por qué lo hizo. Mi gato Garfield odiaba a Pachón y procuraba evitarle cuando no peleaban.  

     Como dice mi mujer, ¿me estaré pareciendo a Pachón? El tono de su voz suena a reprobación. Pero yo prefiero verlo como un halago. Después de todo, todo el mundo quiere a los perros.



 

ZAPATERO ASISTE AL DESFILE NACIONAL DE IMPRECACIONES 

 

Carlos J. Álvarez

      Como había pocos actores en nuestro país y además el gremio anda sobrado de trabajo, se han venido a subir a las tablas “los padres de la patria”.

     Y es que el pasado día 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, nuestro presidente del (des)gobierno J. L. Zapatero, indiferente al desfile del ejército armado no pudo serlo al desfile de imprecaciones que debió soportar por parte de un ejército de indignados ciudadanos. Este hecho, repetido año tras año, no lo destacaría de no ser por el comentario que salió de su boca cuando le preguntaron por el suceso, y que decía más o menos así: “…forma parte del guión de la fiesta”. La frase resulta inolvidable, porque demuestra algo que solemos olvidar acerca de aquellos que llevan años viviendo en el castizo barrio de la Mentira. Y es que si te la llevas a vivir contigo, la mentira acaba habitándote, se estira, busca sitios dentro de ti y si no se los busca, y acaba por traicionarte en frases como ésta que nos dicen mucho del entremés donde actúa el presidente desde Satán sabe cuánto.

     No teníamos bastante con los frikis, los pícaros con ínfulas de fama, los trepas, los juzgamundos, los refitoleros, los murmuradores y los oportunistas subidos a consejeros morales… Los políticos han querido subirse al carro, y no sabemos si es por celo de profesión o por aquello de que para algo son la única clase con privilegios en nuestro multipaís. Primeros planos, maquillajes, recursos de comedia, dramatizaciones tendenciosas… incluso ya se atreven a comerciar con sus vidas privadas. Y es que ya nada parece substraerse a la magia de la farándula.

     Como a nadie le interesa el Arte pero sí los decorados del ruido, los políticos actúan sabiendo que para ocultar trapicheos una sonrisa oportuna a cámara es más eficaz que una sólida honradez que nadie vería (honradez no probada por no salir en cámara). El que aquí escribe, que algo conoce la naturaleza del Teatro, sabe que los primeros papeles suelen estar dados, y que cuando no hay un buen guión con ideas que contar, el secreto para mantener la atención consiste en el uso indiscriminado de fuegos artificiales como trucos de luz, decorados, chistes malos, encantos personales; y todo aquello que nos ayude a que el espectador no se aburra y compruebe así que al final de “el show de Truman” hay un decorado gigante que todo lo envuelve. Por si fuera poco también están los futbolistas, emblemas del éxito, actores avispados que sacian sus bolsillos con el más productivo diálogo de pies, y todo esto entre anuncio y anuncio para completar así el abigarrado espectáculo nacional.

      Por lo tanto, no deberíamos decir más que el Teatro no gusta y que nadie paga para verlo. No otra cosa son los Estadios, menús televisivos, hemiciclos, escenarios de guerra, manifestaciones, pasarelas… Cubiertos por el ruido diario, esperamos ruido para distraernos de nosotros mismos.

     Pero no nos pongamos didácticos.

     ¿Quiénes serán los próximos actores? ¿Quién ocupará el resto del escenario? Pienso que será cualquier cosa mientras entretenga lo bastante: alguien lo suficientemente feo, tal vez uno que salte del sitio más alto sin paracaídas, un idiota original…. algo vendrá, lo que sea antes de correr el riesgo de que el aburrimiento nos lleve al suicidio o al pensamiento. Por ello, no tenemos nada que temer porque el ejército de abominaciones es inagotable. El Circo trae fieras exóticas de sitios más remotos que la antigua Etiopía y los gladiadores son destripados por la turba con permiso del César; con una risa que destierra el porqué y sin un pensamiento o emoción profunda que avive un merecido recuerdo.

      La España de hoy parece la versión cómica de los “seis personajes en busca de autor” de Pirandello, donde la falta de contenido del mundo contemporáneo podría reflejarse en los cuarenta millones de españoles que no buscan un autor que ofrezca un buen guión. Mientras el guión nos entretenga, da igual que sea improvisado e impuesto por otros.

      En fin. Es hora de callar. Nada de lo que digamos hará cambiar esto. “El espectáculo debe continuar”. Así que, ahorremos palabras y esfuerzos, y dejemos al mundo descontinuarse.



 
" QUE NO TE ENGAÑEN COMO A UN CHINO "

 
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Carlos J. Álvarez
 
 
          Es conocido y deseado por los escritores, usar palabras que signifiquen o sugieran más de una cosa. Por ejemplo, la palabra esposo suena a esposa pero también a esposados o esposa: que es la mujer del esposo pero también el singular de las temidas esposas. De forma similar, me encontré con la palabra EMPRESA, que recuerda a presa (o dirección hacia la presa), que es un lugar donde acumulamos el agua tan necesaria, para luego dejarla correr a trocitos o bien en riada como hacen los Bancos con la emisión y retirada del dinero, según aconseje su buen hacer. Pero también suena a preso, lo cual hoy en día no entendemos, ya que em-presa y preso no parecen tener nada en común.
          Desde luego hoy no, en pleno siglo XXII, pero allá por el siglo XX e incluso en el XXI, había empresas que nacían en un país para luego a extenderse a otro. Y la gente estaba contenta porque se les decía que era mejor para su país y para su prestigio frente a sus vecinos. 
 
          Sin embargo, tan exiguo plan no contaba con los molestos inconformistas de siempre. Algunos vieron que esto hacía que en su propio país mucha gente se quedase sin trabajo. Entonces, los directivos de las empresas decidieron que, para que no se notase que lo hacían porque había sitios donde la gente trabajaba por menos dinero, empezaron a decir que no, que todos somos iguales, y que todos tenemos derecho al trabajo, por lo que parecía que le hacíamos un favor a esos pueblos desfavorecidos. El caso es que tenían razón, ya que todos éramos iguales ante ellos, ya que, es un hecho fácilmente contrastable, que el sudor y la sangre no parecen marcar diferencias entre los pueblos. Todas son rojas, todas se derraman y todas brotan con dolor de los callos y heridas. De hecho, lo que ellos querían decir —solo que no les entendimos en su momento—fue que los lomos y los brazos son iguales en todas partes y que ninguno reacciona de  forma diferente a la extenuación o a los grilletes. ¿Acaso la muerte distingue a unos y a otros?, como dice el libro sagrado.
          Así que tenían razón. Y seguimos confiando en ellos.
         El problema parecía resuelto y el mundo parecía convencido, pero aún faltaba alguien por convencer. Para poder llevar a cabo el plan, se pusieron de acuerdo todos: los artistas, políticos y empresarios y medios de comunicación y la televisión y el cine (por supuesto, el cine), decidieron actuar juntos y hacerle  comprender a la RAZA BLANCA que era la peor que había existido, que era la explotadora de las demás, que además era patriarcal y vergonzosamente machista, y que lo mejor era que no se reprodujera más y que se dedicase a exaltar a los pueblos indígenas y minorías marginales para ver si así podría algún día expiar su milenaria malignidad.
De hecho todos se pusieron de acuerdo y aplicaron su dura y justa pedagogía durante más de dos siglos. Y es que algunos grupúsculos, blancos e individualistas, les costaba entender la entrega a la Gran Empresa que tanto bien traería al país. Así que pronto, gracias al cine y la literatura y las políticas progresistas, entendimos que todo aquél que no es blanco es una víctima nuestra, y que debemos ir y ayudarlos con nuestros negocios. De hecho, entre no ganar nada y ganar una mierda, la elección parecía clara. Los empresarios estaban salvando a Latinoamérica y a África y a Oriente. Pero la Verdad es siempre difícil de enseñar, y como fallaban los métodos radicales se probó con la sutileza.  
          Por ejemplo, a comienzos del siglo XX, para evitar la procreación de estos rebeldes se liberó a la mujer y de paso se la envió a trabajar porque empezaba a estar mal visto el uso de niños en canteras y minas a lo largo del siglo XIX. Por supuesto, de haber aceptado la esclavitud la raza blanca, siguiendo el ejemplo de otros pueblos, no habría sido necesario recurrir a los débiles brazos de las mujeres. (Durante un tiempo se pensó en prescindir de ellas, pero, gracias a la tecnología, se comprendió que ellas serían útiles pronto en trabajos no tan pesados).
         La sustracción histórica de esta raza desobediente debía ser paulatina, de forma que no afectase a los divinos negocios. Así que se pusieron a ello, insistiendo de nuevo en todos los frentes. Por ejemplo, en la moda. Las vestimentas populares como el pantalón vaquero en el hombre (ropa de mineros trabajadores por excelencia) y las ropas propias de hippies que son una mezcla de vestimentas africanas con aire de secta, hasta llegar a comienzos del siglo XXI en el que la ropa de soldados (obedientes) culmina en el uso de lo que se llamó tatooes y piercings, ropa propia de gente fuera de la ley y que tuvo un éxito inmediato en la conciencia de los blancos en cuanto a su necesaria conversión a la esclavitud, siguiendo el ejemplo de los anteriores puebles sometidos por ellos.  
         Por otro lado se cambió el uso de sinfonías y canciones populares que reforzaban su concepto de unidad, por los superiores ritmos africanos y tribales. Por supuesto a esto contribuyeron las modas orientales como el Hinduismo, donde existe una patente resignación a la fortuna que te tocó en esta vida y donde el concepto de cambio ni siquiera se plantea.
          Sí, es verdad que algún filósofo entrometido empezó a hablar allá por el siglo XIX del Budismo. Pero de esta filosofía que no cuenta con Dios ni sumisión sistemática, se destacó como mejor opción frente al Cristianismo, ya que no parece patriarcal y decadente, y además invita a una especie de estética de hermandad entre todos los pueblos que entroncaba bien con la idea de secta de los hippies.  
          En fin, como los hechos demostraron, para mayor gloria nuestra el éxito fue notable. De esta forma, y aunque el crecimiento pasó por lamentables crisis y alguna que otra molesta revuelta, pronto se consiguió lo que la biología ya sabía: las hormigas están entre los animales más viejos: la naturaleza triunfa cuando exige milenaria obediencia y falta de inteligencia. Tan sólo hay que hallar un método similar aplicado a los humanos.   
          Este concepto tardó en entenderse, pero al final, el éxito del comunismo chino demostró su eficacia. De hecho, sus centenares de millones de hormigas permitieron recuperar al imperio americano y su ejemplo fue extendido al África, donde tanto unos como otros se afanaron por hacérselo comprender a los negritos. Por supuesto, esto se hizo sin que los blanquitos se enterasen bien, con el fin de asegurar el éxito de tan divina misión. De hecho, el sistema socialista que ahora disfrutamos es el modelos chino que tanto nos enseñó en cuanto a natalidad, mano de obra gratis para el Estado, obediencia y su posibilidad en un masa de gente tan grande como la que tuvo China en el siglo XXI. Tan sólo hubo que aplicarlo a los negritos y ahora África tiene asegurado su porvenir al haber dividido al continente africano en unas siete empresas mega-multinacionales que han ayudado a recuperar a Inglaterra y a USA y, por ende, al mundo. 
 
          Hoy, en pleno siglo XXII y gracias a Dios, ya no existe la Raza Blanca. Después de todo, cuando tenemos al negro africano y a los orientales, que ya desde los faraones a Confucio en China han comprendido que lo mejor para una civilización de futuro es la docilidad y la obediencia… ¿Quién necesita a Bach, a Beethoven, a los griegos, a los derechos humanos, a Miguel Ángel o a Goya, al rebelde Aquiles o la inteligencia de Aristóteles, a la pintura que pintó el alma humana, a la Ciencia que entregó al hombre la posibilidad de liberarse, a Sócrates o a Einstein, a la insoportable responsabilidad de Ser Libres…?
 
 
 
          Nota:
Pido perdón a los lectores por un error cometido en el artículo anterior “¿Sabes que trabajas para dioses aztecas?”. En referencia a la financiación de Hitler, no fue su autor George Bush padre, sino el padre de éste y abuelo del último presidente, Prescott Bush, socio de una petrolera que fue sancionada por el gobierno estadounidense por violación del Trading with Enemy Act (Acta de Comercio con el enemigo), por proporcionar combustible a la Lutwaffe alemana. Aunque en la financiación de Hitler también ayudaron la Standard Oil, el Chase Bank de Rockefeller y constructores de automóviles, en octubre de 1942 las autoridades incautaron fondos nazis en la Union Banking Corporation de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott. (Por supuesto, en 1951 se levantó el embargo y el directivo recuperó millón y medio de dólares que pasaron a nuevas inversiones de su “prestigiosa” familia).


 
Predata: Pido al lector perdón por este texto largo y pedante. Pongo en su conocimiento que tan enemigo soy de la extensión de las mentiras como de los textos extendidos. De forma que puedo afirmar que esta indiscreción mía no se volverá costumbre, como espero se vuelva costumbre en el lector un indiscreto interés por estos temas.
Gracias.

 
¿SABES QUE TRABAJAS PARA DIOSES AZTECAS?
 
 
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Carlos J. Álvarez


         Ayer me dio por pensar que si yo fuera un Dios y no desease enemigos ni herejías, no tendría más que gobernar a escondidas, dejando que para el mundo fuese otro Dios opuesto a mí quien diese la cara. De esta forma ejecutaría mi dogma culpando al otro de mis males. Para ser precisos: La Iglesia cristiana lleva más de 16 siglos en el poder, no obstante, ¿alguien ha visto al Reino de Jesús en ese tiempo… es decir… alguien conoce a alguien que ponga la otra mejilla o que haya amado a todos como a sí mismo?
          Pero entonces, ¿qué divino impostor habita nuestro cielo en su lugar?
 
          En el siglo XVI, cuenta la historia que Hernán Cortés, corajudo y sagaz como pocos, venció a los temidos aztecas y a su crueldad ejemplar. Tras la reforma azteca de Tlacaélel, el sacrificio humano se instituyó por todo el imperio, de forma que del 2 de febrero al 28 de enero del año siguiente, 18 dioses aztecas devoraban a alguien en honor de un Sol que bebía sangre para mover el mundo. Donde, como dijo Bernal Díaz del Castillo  refiriéndose al rey azteca Moctezuma: “Oí decir que le solían guisar carnes de muchachos de poca edad”.
 
          Por supuesto, más allá de que la élite tenga pensado reducir la población mundial a 500 millones, y de que la salida diaria del sol exige a millares de millones de seres que se levanten para dejarse la sangre en otros altares, en nada nos parecemos a aquéllos. Es evidente que al menos no son sacrificios de muerte, como lo fue entre los celtas de la Edad del Bronce, entre los escandinavos (como hicieron los nazis), como en Roma hasta el 97 a.C., en Cartago, los primeros hebreos, los olmecas, teotihuacanos, mayas, toltecas, totonacas, aztecas, muiscas, mochicas, incas... pero lo cierto es que desde hace mucho, dinero y sangre han compartido sinonimia y destino. 
 
          Los aztecas practicaron la Guerra Florida con pueblos no sometidos con el fin de traer víctimas nuevas para el sacrificio, de forma similar a como hoy las empresas transnacionales y los Bancos mundiales exigen la sangre de pueblos desfavorecidos con deudas feroces y jornadas interminables de extracción de sangre laboral. Al igual que los aztecas, se hacen sacrificios diarios para que el mundo continúe, porque así nos han enseñado: que las cosas son así, y que sus otras posibilidades son inviables. Y que si no cumples con ello simplemente morirás, porque el sistema se mueve por el esfuerzo colectivo.
          Los aztecas tuvieron la danza de los cautivos, en el que se forzaba a la víctima a bailar antes de morir, como antecedente significativo de nuestros circos televisivos y deportivos que nos distraen de nuestro sacrificio. Los aztecas tuvieron eficaces espías en los comerciantes que viajaban por el imperio, como sabemos hoy que múltiples asociaciones civiles y humanitarias viajan al África con informadores ocultos que usa la élite para diseñar guerras. En definitiva, el imperio extendió una sangre innecesaria bajo la mirada impasible de un Sol ajeno a nuestro dolor, con la misma impasibilidad que Bancos y empresas esquilman países desde el extranjero.
          Y a medida que escribo este artículo, temiendo no tener más que decir que este símil menos real que literario, voy recordando hechos actuales que van dando nueva forma a nuestras sospechas, y que me hacen pensar seriamente en su realidad. Dejando a un lado las posibles prácticas de sacrificios de niños realizados en lugares emblemáticos como el parlamento inglés o el vaticano, y que no suscribo por no estar del todo convencido, hace poco fueron sorprendidos en el norte de California a miembros conocidísimos de la política mundial, pertenecientes al grupo Bohemian Grobe Club, practicando un ritual ancestral y pagano en el que vestidos con togas y antorchas rendían culto a un búho gigante. El texto invocador, del cual presento sólo un extracto, dice así: 
          “¡No fire… no fire… no fire… unless it be kindled in the World where care is nourished on the hates of men…!”
        (“¡Ningún fuego… ningún fuego… ningún fuego… a menos que sea encendido en el mundo donde, agobiado, es alimentado por los odios de los hombres…!”)
          Dicha invocación se hace ante un búho gigante de mimbre y paja que no es otro que Moloch o Baal, dios de antiguos fenicios (semitas), cartagineses (comerciantes) y cananitas. Símbolo del fuego e identificado con Cronos y Saturno, y al que se hacían sacrificios de niños recién nacidos. Siendo un dios que se transformó en oscuridad al convertirse en materia y que los hebreos unieron al hombre en dicho sacrificio, podemos entender la actualidad de creaciones como el cuadro Saturno devorando a sus hijos de Goya, el cubo de la Kaaba (las seis caras del símbolo de Saturno) donde los musulmanes, sin saberlo, están rindiendo culto a un dios pagano y cruel, junto a dos minaretes que simbolizan, sin ellos saberlo, a las torres (gemelas) sionistas y masónicas Jakin y Boaz. (Este dios es el que representó Fritz Lang en su película Metrópolis, donde aparece la deidad devorando a trabajadores explotados). Para que entendamos mejor cómo Moloch es un símbolo del sacrificio humano, pensemos que esta idea se convirtió en búho gracias a las protoculturas hebreas. Es decir, unieron el concepto Conocimiento al de Sacrificio humano. Este búho, contenido en el mapa original de Washington y que está oculto en una esquina del billete (masónico) de un dólar americano, fue el que nombró Plutarco en su De Superstitiones, cuando dijo refiriéndose al rito cartaginés: “… se inundaba la zona con un fuerte ruido de flautas y tambores, de modo que los gritos y lamentos no alcanzaban los oídos de la multitud…” ¿No es sospechosamente parecido a cuando los nazis usaban la música de Wagner para no oír los gritos de los condenados? El escritor antiguo Teodoro aseguró que cuando Agatocles destruyó Cartago, los aristócratas en persona llevaron al sacrificio a sus hijos, llegando a 300 los inmolados, ya que consideraban que los recién nacidos no iban a ser suficientes para aplacar al Dios, de la misma forma a como George Bush padre ayudó a Hitler con su dinero y sacrificaba a su hijo metiéndolo en sus planes.
          Si ellos, los poderosos, creen en estos dioses por encima del nuestro, ¿es acaso baladí el pensar en el aborto forzado, en los niños esclavizados en África y Asia, en los trabajos de explotación infantil, en la muerte de niños cada segundo en el mundo como una simple consecuencia de la voluntad de este Dios? A mí me parece que no.
         El Bush que envió tropas y masacró a niños, mujeres y hombres kurdos e irakíes, el hombre que dijo (un servidor vio la grabación) ante una reunión pública: “y si no hay armas de destrucción de masiva, ¿qué pasa? (Risas de los asistentes)”. Dicho alienígena pertenece junto a su familia a la Logia Skull and bones de la universidad Yale, fundada en el siglo XIX por el más importante comerciante de opio de entonces (¿entienden ahora lo de la opio de Afganistán, las antiguas guerras de Crimea…?). El ex presidente del planeta tuvo un rito de iniciación que consistía en meterlo en un ataúd ante un hombre vestido de demonio, entre otros, y donde fue sometido a todo tipo de humillaciones verbales y físicas mientras confesaba sus peores fantasías sexuales entre juramentos de pertenencia al grupo por encima de familia o nación… ¿No creen que esto es suficiente para conocer sus debilidades y para hacerle tan dependiente de la Logia, como para que ayude (entre otras cosas) a mostrar esa frialdad ante muertes masivas o hecatombes?, ¿no parece esto una preparación mental de defensa frente a cualquier remordimiento… de lavado cerebral para esquivar culpas y sospechas?
Sin duda para ordenar la masacre de pueblos enteros uno necesita, o bien ser vulnerable a alguien más poderoso que tú, o bien entrenar tu mente para que eso sea algo tan indiferente como el aire que entra por tu nariz. Es fácil recordar testimonios de ex nazis donde contaban con absoluta normalidad hechos más que aberrantes. No hay horror porque ellos no ven el horror. Lo interesante de este hecho y lo que tal vez debamos aprender es que el horror es de quien mira a posteriori el hecho, no de quien lo ejecuta. Sabemos que la mente ve lo que quiere ver, lo que han programado los poderosos para que veamos, experimento más que demostrado por la psicología desde hace mucho.
         Pero los dioses necesitan símbolos para existir y sin duda los hay por doquier. El obelisco en el centro del Vaticano es un símbolo sexual  traído de Egipto, ante el cual el sacerdote Papa que viste ropas paganas se inclina cuando se asoma a ver a sus feligreses. El octaedro que está bajo el obelisco es un gigantesco útero esperando que el falo-obelisco lo fecunde, y el abate antedicho inclinándose ante ella como antaño lo hacía la sacerdotisa egipcia en Memphis. Hay cruces invertidas en el Vaticano, su tiara, su báculo, sus ropas y los ritos en la homilía son de origen descaradamente egipcio y babilónico. En nuestro mismo Madrid, al ascender el Paseo de la Castellana, descubrí que hay un tridente sexual y diabólico: las torres inclinadas Kio con el obelisco en medio, además de muchos otros en la Gran Vía y, sobre todo, en Barcelona. En Washington está la única estatua de un general confederado, la efigie de Albert Pike, masón de grado 33 y confeso adorador de Satán, que en el siglo XIX escribió a Mazzini la famosa carta donde predice 3 guerras mundiales y el porqué se harían; y también está la estatua de George Washington que en realidad representa al Baphomet de los masones. Por otro lado, la estatua de la libertad no es más que la cruel diosa Semiramis, cuyo símbolo era la paloma como el espíritu santo cristiano. Pero, aclaremos esto. La palabra paloma proviene de Colomba, cuyo nombre aparece en muchos lugares de la masónica EEUU: empresas como la Columbia Pictures, la Universidad de Columbia, el transbordador Columbia, Washington (ciudad geométricamente masona) pertenece al distrito de Columbia, etc…
 
 
          ¿No es extraño todo esto?, ¿no habrá estado equivocado el poeta Heine cuando, en el siglo XIX, escribió su libro los dioses en el exilio?
         Que sepamos, Jesús nunca sacralizó el trabajo más allá de decir que no sólo de pan vive el hombre, pero los dioses que nos doblegan no son el dios que soñó Jesús. Se parecen más al cruel dios Jehová de los judíos del antiguo testamento y del Corán; dios que, dejando a un lado su innata crueldad, no puede ser sino producto de la infinita vanidad humana que alcanza a creer que el universo depende de nuestras vísceras.
         Pensemos que han pasado cinco siglos y que no deberían de sonar tan actuales las palabras que Diego Muñoz dijo en el siglo XVI en su Historia de Tlaxcala: “Ansí había carnicerías públicas de carne humana, como si fueran de vaca y carnero como en día de hoy las hay”. Pensemos que trabajando más de lo que considere la dignidad y cada vez que nuestro salario no justifique nuestro horario de trabajo, estaremos sirviendo a dioses oscuros.
 
        Echemos mano de nuestro legítimo egoísmo y luchemos con él contra el egoísmo y la estupidez de otros, y que jamás nadie pueda convencernos de que nuestra sangre y nuestro corazón sean otra cosa que bienes sagrados a nuestro entero servicio. 


 
EL PAPA NEGRO
 
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Carlos J. Álvarez

       Allá por el siglo XVI, el médico y profeta Michel de Nôtre-Dame, más conocido como Nostradamus, escribió: 
 
         “Il grande impero verrà smembrato
         Il più poterte per più di quattrocento anni
         Gran potere sarà dato all´uomo nero che viene dagli schiavi…”
 
        
  (“El imperio se transformará de la nada,
            El Todopoderoso por más de 400 años
            El gran poder dado al negro,
            Originario de los esclavos…”)
 
       El subrayado es de un servidor y la traducción es aproximada, pero habla sin duda de un hombre negro que hablará de paz y será gobernante del mundo.
      Más allá de esta anécdota prescindible, recordé esta cita al enterarme que el pasado día 28 de septiembre el presidente Barack Obama dejaba abierta la posibilidad de un recrudecimiento de la guerra en Afganistán. Y de pronto me sorprendió la precisión con la que define a este individuo el profeta,  y que sólo puede ser producto de un certero acierto, o bien de una premeditada coincidencia diseñada con algún propósito. Y al hilo de esta sospecha, me viene a la memoria (que lucha contra el olvido) que ha pasado ya un año desde que los masones suecos, en perfecta orquestación con el plan que la agenda internacional de mega-multimillonarios tiene para nosotros (los corderos obedientes), decidieron premiar a la nueva marioneta de la élite con el Premio Nobel de la Paz.
       Y nadie dice nada. Nadie se escandaliza.
       Nadie protesta por ello (aunque sea por respeto a los cientos de personas que sí se han dejado la piel en servicios humanitarios). En parte es normal. Ellos saben que la gente que lo haga será tachada de políticamente incorrecta: no se puede atacar a un negro: haga lo que haga estará bien o amenazaremos con ahogarlo con todo tipo de sospechas, desde xenófobo hasta nazi en ciernes.
       Y es que así están las cosas.
       La élite sabe muy bien cómo moverse sin que nadie se atreva a mover medio dedo. Ellos dominan la sicología del animal-hombre como nadie, y saben muy bien dónde disparar y cuándo y sobre todo que no parezca que son ellos los autores. 
       ¡Ay! Si el señor Nobel levantase la cabeza, ¿lanzaría sus mejores cargas de dinamita contra este premio?
Bueno, lo cierto es que debería de haberlo hecho un poco antes, cuando autores irrepetibles como Jorge Luis Borges fueron obviados, y cuando sin pudor premian con el Nobel de la Paz a políticos millonarios y sin escrúpulos como el cacahuetero Jimi Carter, el embustero Al Gore o el atildado Obama.
       ¡Para que luego digan que Michael Jackson traicionó al pueblo negro!
Pero no, en lugar de revelarse contra él, la gente aún cree que es distinto de George Bush… que una especie de espíritu redentor y vengador de los negros oprimidos le hará cambiar las cosas porque su color en el poder compensará el centenario dolor de los negros sojuzgados.
       Y es que somos estúpidos.
       Ellos saben que los prejuicios dominan nuestras mentes, y que solemos juzgar con una percepción alterada que nada tiene que ver con la razón y el buen juicio (Bacon llamaba a esto los ídolos de la tribu).
      ¿Es que acaso la gente cree que San Obama viene luchando desde los guetos contra el sistema?, ¿o acaso creen que como resultado de esa lucha ganó las elecciones? El señorito fue presentado unos años antes en el todopoderoso Bilderberg Group y poco después ganó las elecciones. Como dijo un activista negro americano: “El sistema necesitaba una cara nueva para seguir con la agenda”.
       Y así es, ingenuos acólitos. Ni más ni menos.
Ahora bien. Muy seguros están los poderosos de nuestra dócil ingenuidad como para atreverse a tanto y que nadie se atreva a señalarlo. Nos ponen a prueba constantemente y continúan comprobando que los billones de dólares que invierten en nuestra reprogramación continúa cosechando éxitos.
       El nuevo siervo que embetuna la Casa Blanca, con una mano recibe el Nobel y con la otra firma el envío de más tropas para asegurar el control del opio en Afganistán, además de terminar el puzle geoestratégico con sus ¿amigos? chinos, el triángulo de oro de la droga y el control de Oriente Medio exigido por sus amos los sionistas. A este señor es al que han premiado. A este Bush tiznado que no ha sido capaz de parar la Ley Patriota contra la que luchó antes de las elecciones y que ya en el poder no derogó, y por la cual se permite a cualquier agente violar un domicilio e interrogarte con la única excusa de sospecha de terrorismo. Al que dijo en las elecciones que en 6 meses traería las tropas de Afganistán, luego lo retrasó a 16 meses y dos semanas después a 23 meses; y que terminó por enviar 30.000 soldados más duplicando el total de los efectivos. El mismo que acusó a la administración Bush de interceptar llamadas ilegales por parte del gobierno y que luego, ya en el poder, votó a favor. El mismo que atacó al grupo de confianza de Bush, como el Secretario del Tesoro, el Secretario de Estado, el Asesor de Seguridad Nacional y el embajador de las Naciones Unidas (todos ellos pertenecientes a grupos de máximo poder internacional como el Bilderberg Group, la Trilateral Comision o el Council of Foreign Relations), y que al poco de llegar al poder los convirtió en sus hombres de confianza. El hombre justo que no ha permitido un riguroso estudio frente a la falta de rigor en los comités de investigación del 11 de septiembre, tras demostrarse la sucesión de irregularidades que no paran de desvelarse… al que juega a acusar a los empresarios de la crisis pero enseguida los cuida y los mima, sabedor de su deber para con los oligarcas financieros de Wall Street que le pusieron en el poder, y a sabiendas que los corderos no tenemos buena memoria siquiera a corto plazo.
 
       A mi no me engañáis. No hay élite en vosotros. Vosotros sois los cómitres, los lacayos que en las galeras romanas dirigían la boga del barco y castigaban la indolencia de remeros y forzados.
 
 
       Nota: MABUS es el nombre que tendrá el anticristo según Nostradamus. ¿Será un acrónimo del nombre completo del presidente obaMA-Barack-hUSsein?
Yo no lo sé, pero al menos eso insinúa el siguiente video:


 


El 29 de septiembre
cayeron las Torres del Derecho

 

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Carlos J. Álvarez

                Acabo de demolerme con un trabajo físico insoportable. Hago recuento de esta eternidad y ha durado tan sólo diez horas durante cuatro días. Casi me duele el pensar y pienso en el dolor. Mejor dicho, lo siento. Porque el dolor es como el tiempo, que sólo se puede sentir. 
        
                 Gozo el resultado de mi esfuerzo en un mejor aspecto de mi casa (después de todo, es un sacrificio mío, que parte de mi y termina en mi), y de pronto me cae encima un dolor que ahora interpreto con vergüenza. Imaginé quien pude ser yo hace apenas tres siglos, en una caseta sin agua corriente, con mis padres enfermos y mayores a una edad temprana, con un hermano muerto lo más probable de enfermedad o por guerra, pasando hambre o bajo su amenaza, trabajando de sol a sol de la cuna a la tumba… y no pude sentir sino esa vergüenza que sólo se puede sentir cuando, tres siglos más tarde, entrando en un Milenio, nadie se queja de la tímida vuelta a aquél estado. Tímida pero inexorable. 
          


          Tuve la sensación de que yo era como aquél campesino imaginado: estoy sin trabajo y sin su posibilidad, sin un dinero que mi abuelo tuvo para dignificar su ocaso, con un dinero que no era mayor (proporcionalmente) al de aquél campesino, pero con la diferencia de que luzco mi penuria con buenos vestidos, y convencido de estar más avanzado y feliz que él.  
         
                   Y todo esto no parecería tan horrible si no hubieran pasado tres siglos.
 
                     Y sentado en mi cómodo diván, veo en el televisor la cara provocadora de un hombre arrogante. Da igual su nombre porque es su cargo quien se ríe de éstos que le escuchamos. Muestra indiferencia y cálculo ante la venida de una Huelga General de la que él parece el máximo responsable y de la que jamás pensó nadie que ocurriría bajo su mandato. 
          
          Fue esa indiferencia la causa de mi revelación. El gesto soberbio y la histriónica mirada del presidente del gobierno fue bastante para explicar esta borrachera que sufrí y gocé. 
  


          Como retoños abriéndose entre el dolor, vi hombres y mujeres y niños andando como espectros. Lucían ropas remendadas y sucias y de generaciones distintas e iguales impotencias. Vi un sufrimiento común. Vi lágrimas… maldita sea, ¡Cuántas lágrimas vi! Las había alegres y dolientes… las vi amargas y muy amargas… vi las lagrimas de alegría de los mutilados venidos del combate…. Vi lágrimas como ríos, sueños rotos, pesadillas hilando sueños, cientos de brazos jóvenes cambiando labios de esposas por fusiles y entierros. Vi bracitos agitando adioses y bracitos rotos. Vi chicos con sueños como los tuyos y también como los míos, con las mismas ganas que tú y que yo de alegrarse y conocer a una chica y tener una casa digna… vi el mar cenando inmigrantes. Vi el dolor de madres rogando por hijos ante muros oficiales. Vi adioses soñando bienvenidas. Vi y olí un sudor denso que apretaba un cauce de ilusiones y esperanzas. Vi tantos ocasos soñando amaneceres. Vi balas, millones de balas almorzando corazones hasta hacerse bombas y misiles. Vi sangre de todos los colores y toda olía a vida muerta. Escuché el dolor sólido de los que sufrían por los que sufrieron… vi el dolor de los aún no muertos o heridos y sentí la humanidad infinita persiguiendo un soplo de alegría. Vi los dolores que serán y los que vendrán después… y vi la hiriente pesadilla en el que aún no ha empezado a sufrir por la injusticia.  

          Comprendí que todos erraban sin meta, pero que también venían de la misma salida. Todos procedían de una misma barricada, de una misma trinchera prolongada a lo largo del tiempo. Todos procedían de la eterna lucha de los hombres y mujeres y niños que lucharon por nuestra dignidad y por los derechos sociales mínimos que permitan levantarnos, a ratos, de nuestra condición animal.  
 


          Todo esto lo sentí de forma casi simultánea, como un dolor intenso que aprieta el tiempo en un instante. Y de la misma forma quise agrandarme porque creí que no me cabría la rabia y el odio y la impotencia indescriptible que sentí por los usureros de nuestra dignidad. Pero también de la que sentí por nuestra injusta indiferencia. Porque demuestra estupidez e injusticia y falta de respeto hacia nosotros y hacia los cientos de miles de seres que se deshicieron para permitir que ahora seamos al menos este yo que puede quejarse y esperar ser escuchado. Porque tal vez sea esta la única conquista de nuestro tiempo, la de la mejora de nuestros derechos sociales. Sin ellos, regalaremos nuestra dignidad a las máquinas. Volveremos al neo-feudalismo que sueñan con imponernos, donde sólo hay aristócratas y siervos, amos y esclavos. 
 


          Si optamos por consenso por la indiferencia total como resultado de tanto sufrimiento y dolor, permítanme que me baje de esta especie y que nadie se atreva a dirigirme la palabra nunca más.
 

 
*Estimado lector: 

     Escribí el presente artículo hace algo más de dos meses, el día 12 de julio de 2010. No he podido publicarlo hasta ahora, aprovechando la cercanía del suceso y lo oportuno de su tema. 

     Sé que debería actualizarlo, pero temo la pérdida de su frescura y con ella su único acierto.

Te ruego disculpes esta licencia, y espero aceptes mi agradecimiento por visitarnos.
 
 
 
2014: ESPAÑA VUELVE A SER CAMPEONA DEL MUNDO
 
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Carlos J. Álvarez


     Ayer, España fue campeona del mundo. Por primera vez en mucho tiempo nuestra nación fue un imperio de júbilo. El sueño de la caída mundial de las naciones a la que diariamente se entrega con denuedo la élite se vio roto por la misma fuerza que, a nivel nacional, utilizan para separarnos y distraernos: el fútbol. 

     Un grupo de chicos hicieron lo que parecía imposible: ganar la Copa del Mundo y convertirse en heroicos pedagogos. Lo que los maestros en las escuelas no pueden o no quieren hacer, lo que los Medios no sugieren, lo que los políticos no se atreven a decir por temor o indiferencia, por el contrario sí lo han hecho un grupo de jóvenes que soñaban con ganar. Por ello, en lugar del catecismo socialista-masón para dóciles clones bienpensantes, propongo que la Educación para la Ciudadanía la escriban nuestros héroes con la venia del entrenador. Como sacerdotes, prefiero a nuestros deportistas en general que a las vedettes del Congreso de los Imputados. Así aprenderíamos cómo unos chicos jóvenes y sin complejos y con ánimo de victoria y de responsabilidad para con la felicidad de su pueblo, fueron premiados por el CÓMO SE CONQUISTA EL MUNDO.
   
  Gocemos unos instantes la hermosa e irrepetible pedagogía de su hazaña:
 
      Ganaron limpiamente. La desesperación no lo desesperó. Héroes de todas y cada una de las regiones de la nación española, y con un objetivo mejor que el personal: sus egos azuzados por su talento pero sacrificados al bien común. Su pasión feroz regateaba con la lucidez de la razón. Fueron fríos frente al temor y temerosos del ardor excesivo. Cuando la pelota caía en uno enseguida se pensaba en el otro. Hubo discreción frente a los excesos del contrario. El pasado no los pisó: regateaban al enemigo con elegancia y tino y dejamos atrás fantasmas de antiguas derrotas. Hubo aristocracia y belleza; juventud y talento dirigidos por la mayor sabiduría del viejo entrenador. La juventud haciendo historia frente a la Historia que los observaba. Sin más fanatismo que el trabajo alegre y bien hecho, y bajo la forma más pura y hermosa que la palabra Patria puede significar: la que brota fresca y arrolladora de un pueblo desesperado por la opresión o por un delirio de felicidad. 
 
 
     Acaeció algo mágico no pagado por nada ni por nadie. Una espontaneidad que demuestra una fuerza por encima de las frivolidades de los intelectuales, y por encima de los fríos planes diseñados para manipularnos. 

     Ayer sentí el gozo de un triunfo secreto. El deseo de sentirse una colectividad nacional se abrió paso con banderas y alborozo entre las murallas invisibles. Ayer descubrí la fuerza de la multitud, lo peligrosa que puede ser para bien de todos. Como en una película de buenos y malos donde se al final se desvela la torpeza y malevolencia de los malos, así los nacionalistas hicieron comentarios ridículos y torpes: nunca olvidaré ni agradeceré bastante su infinita pequeñez, su ridícula nada sepultada por la ebriedad nacional como una marea dionisíaca tragándose a los enanos que sólo viven para empequeñecernos.

     Fue un carnaval pasajero, pero un carnaval importante. Este gesto me devuelve a la multitud, a sus secretos arcanos que no terminan con los clichés de los intelectuales. Hay algo más allá y más acá de todos… lo mejor del azar… las felicidades escondidas de lo arbitrario…

¿Una ebriedad pasajera? Sé que no. Es un maravilloso antecedente que promete hermosos temblores.

 
  ¿Te gustaría ser un títere como yo?
 
puppet Pictures, Images and Photos
 
 
Carlos J. Álvarez


        Ayer vagaba ocioso por el Parque García Sanabria. Me gusté entre nostalgias del pasado que olían a frescura, a infancia mágica, a la risa y merienda en los días de títeres. Recuerdo el tierno brazo de mi madre sujetándome a distancia del teatrito; recuerdo el gozo cuyo encanto dependía de la lejanía, del ocultamiento de la mano que dirigía los hilos tras la escena.
      ¡Cómo podía entonces aprender nada de todo eso! ¡Cómo podía adivinar entonces que a los niños se nos daba la oportunidad de comprender el andamiaje de nuestro futuro!
 

      Recuerdo que para mi la escena era un misterio, con esos mundos que yo encendía con imaginación y entusiasmo.

Entonces soñaba lo que ahora desvelo.

Entonces no habría entendido eso tan extraño que Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud, dijo en 1928 en su libro “Propaganda”:

     "Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible, que es el verdadero poder que gobierna nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros grupos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar. En casi cualquier acto de nuestra vidas, sea en la esfera de la política, en los negocios, en nuestra conducta social o en nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número relativamente pequeño de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos los que controlan los hilos de la opinión pública”.

      Sin duda esta afirmación, sin fábula ni misterio, no puede ser entendida por un niño. Tuve que ser adulto para entenderlo. Y me pregunto si entre vosotros aún queda alguno de aquéllos niños que vivimos nuestra candidez en las afueras del engaño. 
     
       Lo cierto es que el tiempo me impone la madurez y su única ventaja: la tentación del discernimiento. Entiendo que es un camino sin retorno y empiezo a simpatizar con su magisterio. Y con añoranza de la ingenuidad perdida E. Bernays me cuenta cómo se crean “Agendas” y se crean ilusiones, cómo se convence al reticente pueblo norteamericano para que en la Primera Guerra Mundial vaya sonriendo a la trinchera. Y cómo Josef Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, siguió su magisterio. Me enseñó a acudir a “las agencias independientes de información” para que parezcan “objetivas”, mientras las subvencionan los mismos grupos de poder que estudian. Cómo importa el lenguaje apropiado, tendencioso, manipulador, que condiciona sin darnos cuenta. Cómo la perseverancia de las mentiras repetidas se convierten en verdades, y cómo las imágenes insistentes nos tientan con premios imaginarios (a la manera de los experimentos de Paulov y su perro sin voluntad o destino)…

      En el escenario de los títeres, recuerdo el chico ingenuo que atizaba al malo, la chica enamoradiza, la bruja mala y el Ogro terrorífico…personajes simples que nos ayudaban a explicar la realidad, personajes de buenos y malos puros que diseñan día a día nuestro pensamiento infantil aligerando la pesada complejidad de la existencia, y reduciéndola a tres simplezas que nos ayuden a situarnos en una realidad simple y predecible, como la del plátano que cada día y a la misma hora el cuidador del Zoo regala al chimpancé.
 

     Devuelvo mis paraísos prestados, y con mi madurez recuperada salgo del Parque García Sanabria. Salgo de allí hasta no sé cuándo, con E. Bernays insistiendo: “La gente debe ser controlada sin que lo sepa”. Y alejándome de mí, acercándome a ningún sitio, pienso en los hilos oscuros que me dirigen, y me ilusiono pensando que se vuelven suaves y calientes y que me columpian en ese inolvidable jardín llamado Madre.
 

  
Nota: invito al lector a que vea los dos primeros minutos del siguiente vídeo:
 
 
 

 
Activistas canarios posan en el Sahara.
 


Carlos J. Álvarez
 
Predata: Antes que nada, me gustaría aclarar a los asistentes a estos Cursos que ahora dan comienzo que no son avalados por ninguna institución política o religiosa, y que el autor de los mismos no pertenece ni defiende ninguna religión o facción política, a no ser que sean objeto de calumnias o injurias.

De esta forma, el que aquí suscribe se compromete tan sólo con los deshacedores de mentiras con independencia de su origen, naturaleza y condición. Pidiendo de antemano sinceras disculpas por los errores o imprecisiones que a buen seguro cometerá, y dando su palabra de que jamás nacerá de mezquindad o mala fe.
 
Activistas canarios posan para el Sahara

Hermanas y hermanos del mundo real y virtual:
 
Os agradezco encarecidamente vuestra asistencia al “Curso Intensivo de Análisis de Cuadros”. Este curso no tendrá carácter semanal. A pesar del inmenso material que lo acredita, el estudio se centrará en los cuadros más notables, a fin de no aburrir a los asistentes.

El cuadro de hoy responde al nombre de “La Sociedad Canaria de Amigos del pueblo Saharaui”, y que contiene el tema:
 
 
“Cómo conseguir que una foto haga
aparecer a los islamistas como el Diablo”.
 
El siguiente cuadro, inspirado en un hecho reciente que aún nos conmueve, además de ayudarnos a conocer los secretos de la pintura rendirá honor a los valerosos combatientes que la protagonizaron.
 
 Activistas canarios www.TENERIFEWEEK.com
 
Por supuesto, antes que nada debo aclarar que los actores y actrices contratados para este curso, participan desinteresadamente y no son en absoluto responsables de nada: su intención es bien sincera (el que aquí suscribe simpatiza con su causa como el que más, pero carece de la fotogenia necesaria para un fin tan memorable). A ellos les ocurre como a los actores que protagonizan seriales o casting de publicidad (y algo sabe de eso un servidor): una vez realizado el trabajo su imagen pasa a pertenecer en exclusiva a la empresa.

Pero no nos distraigamos.

Una vez aclarado esto, hemos de agradecer al Museo Agencia Efe su generosidad al prestarnos uno de sus cuadros más conseguidos, y al que intentaremos rendir la justicia que se merece.
A primera vista, podemos ver cómo el Maestro ha conseguido ser fiel al tema principal. Esto es: “Cómo conseguir que una foto haga aparecer a los islamistas como el Diablo”. Para ello ha utilizado, con notable maestría, la pose de Virgen doliente, madre del Salvador que tanto sufrió por nosotros; y en cuyo trazo cromático aparece añadida la imagen de una mujer maltratada, lo cual aumenta la expresión de sufrimiento como víctima del hombre.

Se puede ver que el autor ha sabido escoger una modelo cuyo rostro alcanza un nivel de patetismo notable.

Sabemos, por los registros que tenemos, que había otros modelos para ello, pero sin duda este alcanza el efecto extático más sobrecogedor.

La modelo, así, transmite un rico abanico de emociones que se abren como por efecto multiplicador, y del que pondremos sólo unos ejemplos: el mundo musulmán maltrata a la mujer hasta el horror, su finalidad es su destrucción, lo musulmán está en contra de lo cristiano, odia a las iglesias y a las mujeres en general, los hombres (masculinos y por tanto malos) son los simpatizantes del Islam… como en toda obra maestra, el abanico simbólico y riqueza de interpretaciones es inabarcable. También es de destacar cómo el talentoso autor ha sabido acentuar la primera vocal “a” en la palabra “Sahara”, el cual, más allá de ser una fiel reproducción de la realidad (no sabemos si a causa de su ingenio), consigue un efecto plástico de ascensión hacia la cara doliente, aumentando así la fuerza expresiva del cuadro a la manera del Greco, entre otros clásicos sublimes. ¿No resulta magistral cómo la pancarta parece cortarle la cabeza en una sensación de ahogo inminente y dolor creciente, y cómo esa mano parece clama ayuda en el último momento antes de hundirse para siempre en el infierno Islámico y masculino?
Pero la maestría del autor no acaba aquí.

Esa bandera ondeando sobre su cabeza, como refugio angelical que flota sobre su agonía y como muriendo por ella, acentúa la idea del Islam como monstruo que lucha contra toda forma de independencia política o religiosa, y sugiriendo con firmeza que todo aquél que repruebe cualquier forma de independencia es además un maltratador y odia a las mujeres.

¿Les suena de algo esta idea?

Por supuesto este cuadro genial ha de interpretarse dentro del contexto histórico de las luchas entre el Sionismo y los Islam, en el que aquél aún sigue sufriendo el horror de éste.

Gracias por asistir y que tengan una buena tarde.

Posdata: Si les ha gustado la introducción a este curso, un servidor dedicará otro día a la mayor gloria de los grandes Maestros que han inspirado al Autor del cuadro que he comentado, entre los que destacan aquellos inspirados en escenas inolvidables como: la creación del Primer Banco Privado en Inglaterra a finales del siglo XVIII, su sucursal conocida como FED (Banco de la Reserva Federal), la Primera y Segunda Guerra Mundial, la fundación de Israel, El FMI, CFR, Banco Mundial, Irak, Afganistán…

También queremos agradecer al Museo de cuadros inolvidables conocida como “Agencia Efe”, y a sus dos insignes creadores: Don Ramón Serrano Súñer, seis veces ministro con Franco y cuñadísimo del dictador, que dirigió con maestría tres Carteras del Régimen franquista y máximo dirigente de la FET de las JONS, y que fundó además Radio Intercontinental, perteneciente a CRISA, y que controla al Grupo Intereconomía al 96´7%; y agradecer también a su cofundador, el notabilísimo Manuel Aznar Zuligaray, perteneciente al PNV y luego a la Falange, y abuelo de nuestro amado constructor de cuadros geniales, el ex presidente del gobierno José María Aznar.

 


Sobre algunas idioteces

Carlos J. Álvarez

I. E., sueca y catedrática de español en Suecia, ha escrito un artículo titulado "Entender la estupidez". Me pregunto si el tema se lo habrá inspirado su riguroso conocimiento de España. En el artículo cita al filósofo francés Adam y a los puntos que él cree definen al idiota: no se interesa por el conocimiento; no acepta el esfuerzo; no toma en cuenta la realidad; sus limitaciones no le molestan, sino que es feliz. ¿Conocen a alguien así? Corrijo. ¿Conocen a alguien que no sea así? Sin contarnos a nosotros, por supuesto.

Uno no puede sino maravillarse de la infinita idiotez humana. Y más aún de que un idiota como yo intente comprenderla. Como hemos hecho con la inteligencia, ¿podemos subdividirla en estupidez lógica, emocional, social…? Por eso hay que preguntarse cómo lo más evidente ha sido siempre obviado. ¿Tiene la idiotez una lógica común? ¿Cuál sería su primer silogismo? Hay más posibilidad de encontrar La Luz en nuestra necedad que en nuestro corazón. A pesar de lo que nos repite la historia de nuestros sueños y esperanzas, a pesar de la historia de todos los hechos, estamos condenados a creernos listos.

Los historiadores, por hábito y miopía, estudian errores, genealogías, debaten opiniones estratégicas, incluso circunstancias económicas. Estos antropo- sesudos son neófitos del hombre: nunca hablan de estupidez, de pura y simple estupidez. Hacen como hicieron tantos sacerdotes, reyes, madres… nunca destruir al hombre en el único sitio que le impediría volver a caminar. Al hombre le hemos reprendido cuando no matado, con catecismos morales, ejemplos infantiles, incluso nos hemos admirado en su perversidad; todo antes que estudiarlo desde el germen de la idiotez.

Los holocaustos se hicieron contra los inferiores, no contra los idiotas (a no ser que fueran anatómicamente anormales), ya que no podemos destruir a otro por aquello que nos define. Hemos creado dioses para valientes y dioses para víctimas siempre buenos frente a malos, valientes frente a cobardes… nunca lúcidos frente a tontos: ¿cuestión de estadística? Por eso el conócete a ti mismo fue una provocación y no un dogma. Podemos inventar axiomas absurdos en que creer y por ello la filosofía continúa y continuará diletante: eternamente aficionados al conocimiento porque no ha existido ni existirá un axioma creado desde una proposición absolutamente inteligente. ¿Por qué los primatólogos no buscan el eslabón perdido en la primera anomalía del simio prehumano… en la primera idiotez probada? Datemos el hecho, sin duda el más significativo y decisivo de nuestro ayer y reescribamos nuestra historia: la enciclopedia ilustrada de la estupidez humana. ¿No sería esta crónica la más eficaz de las Biblias; su catecismo más universal? Sí. Ya sé que no. Pero tenía que intentarlo.

Hay tanto por deshacer, por desaprender, tanto por ignorar. Personalmente, no creo que haya hombres más inteligentes que otros, sino hombres que son o parecen menos tontos que otros.

En mi República ideal, el trono lo encabezaría aquél que mejor ha elegido sus ignorancias.