Mou: Haciendo amigos. Juan A. Velarde




 


Mou: Haciendo amigos

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El club Haciendo amigos ha fichado como socio honorario y numerario al entrenador del Real Madrid, el ínclito José Mourinho, alias no tengo abuela ni falta que me hace. El técnico luso parecía haber llegado a la cima de las barbaridades cuando se descolgó con el absurdo argumento de la programación de los partidos, del calendario y de que si la tía Antonio fuma en pipa. Todos esos ¿argumentos? para ocultar la ineptitud de un cuadro merengue que se puede volver a ver superado por el Barcelona en todas las competiciones, especialmente en la Liga. The special one no deja de ser en España un subproducto tóxico, alguien que rápidamente ha cogido el acervo propio, echarle las culpas al sembrado, pero jamás asumir los errores propios.

Sin embargo, las quejas (o las verdades, según este semidiós del balompié) por los horarios de los encuentros se han convertido en una mera anécdota después de la rueda de prensa previa al encuentro contra el Málaga. El luso se despachó a gusto contra todo el que se moviese. A un periodista de Público lo trató de humillar y de despreciar hasta límites insospechados, pero con lo que nunca contó es que el compañero de las tareas informativas no iba a arredrarse tan fácilmente a las bravatas de un personaje chulesco, malencarado y hasta maleducado, puesto que él podrá saber mucho de fútbol (sobre todo defensivo, cerrojazo, conservar el 0-0 y esperar una contra para lograr un triunfo por la mínima), pero él no está para juzgar las cuestiones que le lance la prensa. Igual en Inglaterra o Italia le bailaban el agua y hasta en España cierto sector mediático. Pero todo tiene un límite.

Eso sí, cuando el ‘valiente’ de Mou (no confundir con el tabernero de los Simpsons) observa que su presa no se deja comer, entonces busca otros objetivos, por ejemplo los que no se pueden defender. Le dio hasta en el cielo de la boca a su antecesor en el banquillo, a Pellegrini, por decir únicamente éste que había conseguido un récord de puntos con el Real Madrid en el campeonato liguero. Los hechos así lo demuestran, aunque lo malo para el chileno es que hubo un equipo, el Barcelona, que estaba intratable. Pese a todo, comparando solamente la competición regular, el Madrid de Pellegrini tenía un punto más que el de Mourinho y encima era líder. Estaba eliminado de la Copa del Rey tras el espanto del alcorconazo y también fuera de Europa con el Olimpyque de Lyon, algo que el actual entrenador ha conseguido enderezar metiéndose en la final copera y teniendo medio muerto a los franceses, pero el caso es que toca rematar la faena.

El caso es que Mou se lanzó a la yugular de Pellegrini cuando le preguntaron si temía que calcase la pretérita temporada, es decir quedarse a cero en el cómputo de entorchados. La respuesta del portugués no sólo fue insolente, sino que ha provocado que en Málaga no le vayan a hacer, precisamente, hijo predilecto. Afirmó sin asomo de reflexión que el no teme calcar la misma campaña porque, a diferencia del chileno, a él no le va a tocar ir a entrenar al Málaga, sino que tendrá abiertas de par en par las puertas de los grandes clubes de Inglaterra e Italia, por poner dos ejemplos.

Como señalaba Juan Antonio Alcalá en El Partido de las 12, en Cope, toda esta deriva lenguaraz del luso viene desde que se le negase el permiso para ir a entrenar a Portugal durante dos partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa. Mou se ha hecho peligrosamente con el control de la entidad blanca, ha roto cualquier libro de estilo, con la caballerosidad que caracterizaba a la entidad de Chamartín y el presidente, Florentino Pérez, ya no sabe como detener al ‘monstruo’ que ha ido creciendo en el banquillo. Lo que es seguro a estas alturas es que a Mou no lo elegirán jamás embajador de buena voluntad de las Naciones Unidas ni mediador en el conflicto entre Israel y Palestina. Las razones son obvias.