Midnight Rose: un lugar para el deleite de los cinco sentidos



Midnight Rose:
un lugar para el deleite de los cinco sentidos



Cristina Hansen Ruiz

En La Orotava, en el polígono industrial de San Jerónimo, enfrente del centro comercial de AlCampo han abierto un nuevo concepto de restauración: el Midnight Rose. Un restaurante para cenar sólo viernes, sábados y domingos situado dentro del local llamado Nero/Budu.

El otro día tuve la más que satisfactoria experiencia de cenar allí. Ya de entrada llama la atención el estilo visual del restaurante: decoración de los años 60, una barra al más puro estilo de las películas de James Bond, una cocina semiabierta que se puede observar mientras uno está cómodamente sentado, un personal impecablemente uniformado, iluminación que va anunciando que el local se convertirá en una discoteca una vez acabada la cena sin que moleste a los ojos. Una música ambiental se dedica también a preparar el ambiente de discoteca que empieza cerca de la medianoche. El resto de los sentidos, olfato, gusto y tacto, tomarán su importancia con la comida y bebida servidas.

Pasar una velada allí es como transportarle a uno a otro lugar, donde la característica imperante es “estilo”, estilo para los cinco sentidos. Déjenme que les guíe por las sensaciones de mi cena. La atención del personal cuando uno entra te hace sentir especial. La preparación del aperitivo parece sacada de una película con ambientación en los años 60, que luego tiene uno la oportunidad de saborear en la mesa. El cocinero obsequia con un mini-entrante y el camarero ofrece panecillos variados que podrá uno tomarse con mantequillas variadas o vinagreta. En mi cena fueron servidas una ensalada aderezada con vinagretas, una pizza que deja a la mayoría de las servidas en pizzerías como unos meros aficionados y un plato asiático que demostró el saber hacer del personal de la cocina. La combinación de materias primas frescas y la cuidadosa elaboración y presentación contribuyen a aumentar el placer producido al oler y degustar los platos mencionados. Como colofón un postre, que en contra de mi tradición no tenía chocolate, pero que fue perfecto para acabar la velada. Y durante toda la cena destacó la atención profesional de los camareros y el maitre.

No sé cómo serán la cafetería ni la discoteca del Nero, pero me quedaron ganas de volver, probar todo el menú, ir a la cafetería y por qué no, probar incluso la discoteca algún día.

Una sola nota para los que miran su bolsillo antes de salir: la relación calidad-precio es muy superior a muchos sitios y los precios son asequibles para quien se quiera dar un merecido homenaje.