MÁS VALE PÁJARO EN MANO….. Grissela Pérez









 

Vivo en Elgin, un suburbio de Chicago, en el estado de Illinois, EEUU. Pretendo contarte, desde aquí, esas pequeñas cosas que sorprenderían a cualquiera que se enfrente por primera vez con una cultura diferente a la suya. Espero que lo disfrutes.




 

MÁS VALE PÁJARO EN MANO….. 




Parecía que nunca llegaría pero ya está aquí. Arribó el Año Nuevo cargado de renovadas promesas. Nos sentimos como si estrenásemos algo, aunque no sepamos bien qué. Queríamos quitarnos Diciembre ya de encima, y acabar con ésa sensación molesta de lo que no termina de finalizar. Pero sonaron las doce campanadas del 31 y voilá que no ha desaparecido la crisis, no nos podemos echar un cigarrito tranquilos en un café para olvidar, suben los gastos de casa, vienen los Reyes Magos y se van con la misma, espantados de lo que encontraron. Sería para reír si no fuese para llorar. Menos mal que por aquí llegó antes Santa Claus, el día 25, e hizo de las suyas bajo el abeto, finiquitando regalos y agujeros en los bolsillos. De cualquier forma, me he llevado un par de sorpresas. Por lo pronto, pensando que las “uvas de la suerte” eran una tradición exclusivamente española, me demoré más de lo debido en comprarlas y casi me quedo sin suerte y sin uvas. Las ganas de fiesta son contagiosas, y en los canales hispanos de televisión se ha repetido hasta la saciedad esa costumbre, conjuntamente con la de los colores en la ropa interior. Lo que se les olvidó fue la necesidad de tener unas campanadas también, porque la retransmisión de la caída de una enorme bola desde Nueva York para inaugurar el nuevo año no casa mucho con los doce meses que se mete uno en la boca a ritmo del segundero. Así y todo empieza Enero y esta es la fecha en la que me he encontrado con el roscón de Reyes en los supermercados hispanos. Casi no se ve en mi tierra –aunque se va introduciendo poco a poco- y aquí me lo tropecé.

Otra cosa son los pájaros. Lo último que uno imagina es ver caer pájaros del cielo como en una plaga bíblica, en lugar de ir traspasando la Epifanía del Señor, alegre y jubilosa, que es lo que corresponde por las fechas. Desde luego que ha habido quien pronostica el fin del mundo, o misteriosos experimentos en la atmósfera, pero aquí cabe decir que ya no es un fenómeno genuinamente norteamericano porque fastidiaríamos a los suecos y a algunos más. Al parecer los ornitólogos apuntan que no es un acontecimiento aislado, sino que con relativa frecuencia y por distintas razones, las aves se asustan, se desorientan y se estampan contra lo que tienen alrededor, cayendo muertas en bandada. Otra cosa es que, en ausencia de noticias significativas, el hecho adquiera una relevancia y una repercusión mediática desproporcionadas, cuando el cine y otras artes han estado sembrando de inquietud los corazones de muchos con las profecías del 2012 y la extinción del planeta Tierra.

2011 comienza con eventos alarmantes, en más de un sentido. Para el presidente de este país, el Congreso Nacional se redistribuye con una mayoría republicana. Es decir, que para sacar adelante sus iniciativas va a tener que pactar constantemente, y ceder también. Esa cualidad que tanto se destacó de él en un principio, es decir, la habilidad para trabajar con caracteres e ideales opuestos al suyo, va a tener que utilizarla con largueza. Me parece que, en más de una ocasión, vamos a escucharlo decir eso que ya le hemos oído: “no me gusta todo lo que se ha aprobado, pero esta iniciativa ha salido adelante”. No sé hasta qué punto eso refleja la verdadera voluntad del pueblo norteamericano. Por lo pronto lo que ha sucedido en Tucson, Arizona, no puede ser más espantoso. El disparo en la cabeza, a menos de un metro y medio, a Gabrielle Giffords, nos trae remembranzas de otros sucesos pasados que se han desarrollado exactamente igual. Parece haber una siniestra tradición aquí en relación a esos actos. Y por no se sabe qué razón, la mano que mata es la segunda que muere. Si no, revisen los casos de presidentes y líderes sociales o cantantes asesinados de ésa forma. Sus ejecutores desaparecieron a continuación. La policía investiga, pero jamás se llega a la conclusión pertinente sobre quienes andan detrás. La brillante Giffords  está sobreviviendo y dando signos positivos de recuperación, dentro de la gravedad, al escrito de éstas líneas. Pero el tiroteo produjo seis víctimas y catorce heridos. El acusado enfrenta la pena de muerte y en una semana el propio Obama se personará en Arizona para reclamar el resultado de las pesquisas al mismísimo director del FBI, responsable directo de la investigación. Como los pájaros, hay ocasiones en que las cosas caen, sin que nadie las espere. Sólo se necesita tener ojo avizor para que no nos paralice el choque. El presidente parece saber ya, desde hace tiempo, que más vale pájaro en mano….que ciento volando.