Los centinelas, el nuevo libro de Sergio Barreto Hernández

Los centinelas, el nuevo libro de Sergio Barreto Hernández

 

El volumen pone de relieve «cinco años de trabajo sobre la palabra poética»

 

En la obra late la sensación de misterio y «de búsqueda de lo no-dicho»

 

Ediciones Idea acaba de sacar a la luz, dentro de su colección Vid nueva, el cuarto libro de poemas de Sergio Barreto Hernández, titulado Los centinelas, una obra en la que late la sensación de misterio y «de búsqueda de lo no-dicho» y que recoge y pone de relieve «cinco años de trabajo sobre la palabra poética». Este volumen se presentó el prasado viernes, 29 de abril, a las 20:30 horas en el Ateneo de La Laguna, en Tenerife. En el acto intervenieron, junto al autor, los poetas, filólogos y críticos literarios Iván Cabrera Cartaya y Alejandro Rodríguez-Refojo.

 

Los centinelas, de ciento veinte páginas, se divide en tres bloques principales «que giran en torno a ciertos baremos simbólicos que, incluso a mí, me resultan difíciles de esclarecer», confiesa el autor.

 

En la primera parte, que da título al libro, «Los centinelas», se mezclan textos que se nutren de cierto simbolismo decimonónico («Los centinelas», «Ocultación» o «Gnossienne Nº 1») con «las tradiciones basales de nuestra cultura occidental», tanto la judeocristiana (en poemas como «Génesis», «Libación», «Es Brent») como la grecolatina («Y Ulises, arrepentido, se habló a sí mismo», «Después del loto», «Creta, finales del siglo XV a.C.»).

 

En el tríptico que compone el segundo bloque, «Poemas del hogar encendido», el autor hermana «la experiencia del exilio interior con la temática de la memoria» («Casa gris», «Entomología y memoria»).

 

Por último, la tercera parte, «Manual de luces», es para Sergio Barreto «un corpus orgánico», que va desde la escritura automática y los textos de corte oscuro («La ciudad de palmas y adobe», «Satanás»), hasta la búsqueda del silencio y la luz que tiene lugar en «Baliza y albada» (con una escritura próxima al haiku), pasando por la experiencia amorosa y el erotismo («A la mujer madura», «Hábito de incendio»).


 

Sergio Barreto ha contado que no se planteó publicar este libro hasta los últimos seis meses de creación: «Surgió al mercado por 'movimiento natural', puedo decir que casi accidental, por lo que no existe, tras él, la intención de crear una obra cerrada, aunque eso no quiere decir que sí puede transmitir la sensación de ser un libro correctamente delimitado».

 

En cuanto a sus maestros e influencias, este escritor y crítico literario considera que «cualquier buen creador literario tiene algo que ofrecer y, por lo tanto, merece mi atención y mi respeto». Por eso prefiere comentar «qué tipo de creación, hoy por hoy, no me interesa. No me interesa por ejemplo, el poema efectista, aquel que busca la complacencia o la transgresión para ser aplaudido. También me incomodan aquellos escritores que emplean la excusa de la comunicabilidad para argumentar una creación poco trabajada o de léxico simplista, al igual que los que escriben con guante blanco o buscan un hermetismo que, por limitaciones evidentes, no les pertenece. Esas actitudes me resultan ridículas. Supongo que podría reducir todo lo dicho a una exigencia: no leo obras que dejen ver una ambición superior al talento que verdaderamente poseen».

 

Trayectoria del autor

 

Sergio Barreto Hernández nació en Tenerife en 1984. Colabora habitualmente en la prensa canaria («2.C. Revista de Ciencia y Cultura» de La Opinión de Tenerife; Cuadernos del Ateneo; «El Perseguidor», suplemento de cultura de Diario de Avisos; La Gatera). Ha escrito los libros de poemas: La luz trashumante, Nictografías, Apuntes para un eclipse y Los centinelas (Ediciones Idea, 2011) y el de relatos Me trajo la arena.