Lo que queda en el aire, el volumen de relatos de Damián H. Estévez

 

Lo que queda en el aire,
el volumen de relatos
de Damián H. Estévez


 

La obra ha visto la luz en la colección Tid (Textos Idea), de Ediciones Idea

 

Ediciones Idea ha lanzado, dentro de la colección Tid (Textos Idea), el primer libro del filólogo Damián H. Estévez, titulado Lo que queda en el aire. El volumen se presentó el pasado martes 26 de abril, a las 20:30 horas, en la biblioteca Viera y Clavijo de Los Realejos, en Tenerife. En el acto intervinieron, junto al autor, la escritora y prologuista de la obra Mª Teresa de Vega, el profesor y secretario del Consejo Escolar de Canarias, Francisco Viñas, y los actores Marcos Hernández y Eduardo Hernández.

 

Damián H. Estévez recoge en Lo que queda en aire ocho historias que suceden sin que sus protagonistas puedan controlar sus propios deseos y a veces ni siquiera sus propias reacciones, ni, por supuesto, lo que les rodea. Y es eso, lo que queda en el aire, lo que hace que cuando se termina de leer, se quiera saber más, igual que cuando acaba un capítulo de la vida nos preguntamos por sus motivos, su origen, sus consecuencias. Lo que queda en el aire impide que la literatura y la vida acaben alguna vez. Aunque, al final, lo que queda siempre en el aire son las palabras que crean a todos los personajes literarios, que es como decir a nosotros mismos.

 

A lo largo de sus 204 páginas, el escritor trata de responder, entre otras, a las siguientes preguntas: ¿Siempre exige el éxito contrapartidas, incluso a un atleta elegido por el atavismo benefactor de su tierra?, ¿qué sorprendente encargo consigue que un funcionario hastiado sienta emociones?, ¿cuántos años han de transcurrir para que el azar brinde un castigo liberador?, ¿qué grado de lucidez evita que no se cumplan los sueños?, ¿hay vidas que se entrecruzan pero no convergen aunque parezca que estén destinadas a ello?

 

 

En opinión de la escritora y prologuista de la obra, Mª Teresa de Vega Díaz, «estos relatos de entonación rica, de alcanzada precisión, de invención generosa de topónimos que aspiran, tal vez, a nombrar el arquetipo del accidente geográfico, se localizan en el interior de quien escribe. Pero alcanzable: en él resuena el rumor íntimo de aquella calle o camino conocidos del autor, de aquella montaña, aquel valle, aquel barranco.Y comprendemos, gracias al sonido incorporado, emboscado en cada cual y familiar a todos, que estamos muy cerca, y aplaudimos la transformación».

 

Todos los relatos de Lo que queda en el aire surgieron, en palabras de Damián H. Estévez, «de una experiencia vivida, insignificante o trascendental, no importa, que se replegó en la memoria y en un momento determinado regresa a ella, bien en el momento oportuno en que yo ando buscando algo que suponga el germen de una historia, o regresa de improviso, mientras camino o mientras intento poner un poco de concierto en la desarmonía que suele reinar en nuestras aulas. Luego fabulo para crear otras vidas, otras posibilidades que no he vivido, otros finales que no ocurrieron».

 

Trayectoria del autor

 

Damián H. Estévez nació en un pueblo del norte de Tenerife, Los Realejos, cuyas laderas de Tigaiga y las extrañas luces que se extraviaban por ellas en las noches de su infancia lo convirtieron en un apasionado de la mentira de fabular. Estudió el bachillerato en el instituto de dicha localidad, como alumno de ciencias, pero cursó la carrera de Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna. Ha impartido la docencia como profesor de secundaria de Lengua y Literatura en institutos públicos de El Hierro, Gran Canaria y Tenerife. Actualmente lo hace en el Instituto de Tegueste. En su juventud ganó el premio Félix Francisco Casanova del diario El Día y publicó algunos relatos en ese periódico y en La Tarde. Además, en el ya desaparecido periódico Liberación También vio la luz El atleta descalzo.