Las nuevas tecnologías. Un Alien

 



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Las nuevas tecnologías
 

 
Un Alien

Y aquí estoy con mi mini portátil (netbook) en la biblioteca, aprovechando que han puesto wi-fi y que por lo tanto me puedo poner a trabajar usando una conexión a internet gratis. Apenas llego me veo que apenas queda un sitio libre de los 46 sitios reservados a tal fin. Me maravilla ver a tanta gente joven con un megaportátil en las mesas. Y pienso ¡qué chicos más espabilados! Pero entonces me fijo que cada quien está dentro de su propia red social online: tuenti, facebook, twitter, messengers de Hotmail, Yahoo. Toda esta gente joven no se ha venido a estudiar o trabajar, no, se han venido a chatear,  a ver el último vídeo musical, película, fotografía de los amigos, todos conectados al portátil mediante auriculares, cual conexión encefálica entre los caballos y los navi de Avatar. A veces los ves en grupo, chateando en grupo, viendo el capítulo de manga en grupo, viendo un vídeo musical en el portátil de la amiga, mientras ésta se decide por fin a hacer un ejercicio de geología. Algunas intentan ligar con uno o ver cómo se liga. Otro presume de aplicaciones ante sus amigas. ¿Qué pasó con la plaza, el quiosco, el banquito de reunión, el polideportivo, el ligar frente a frente, o frente con frente?
La biblioteca se acaba de convertir en un lugar de ocio del ciberespacio, más que de trabajo y estudio.
Y de repente se sienta delante de mí un crío que ha traído un mochilón. Ya le había visto en días anteriores. Es un crío, no tendrá más de doce años. Apenas se le empieza a asomar una pelusilla que se convertirá en bigotillo. Y el crío abre el mochilón y saca su megaportátil. Lo abre, lo enchufa y empieza a navegar. ¿Es que este crío no tiene nada mejor que hacer que pasarse horas muertas en la biblioteca navegando por el ciberespacio? ¿Es que no hace deporte? ¿Es que no hace la tarea del colegio? ¿Es que no juega con nadie?
Y luego están los pobres, los parias que ocupan los 5 puestos de ordenadores de la biblioteca. Y entre tanto paria joven un crío paria, un crío todavía menor que el del megaportátil, un crío que tendrá unos nueve años, que ha puesto el Google y se dispone a adentrarse en la maraña de Internet.
Y yo aquí con mi miniportátil (netbook) me quedo pensando que el tamaño importa, que yo no soy nadie con mi aparatito que uso para trabajar. Que para venir a la biblioteca se necesita un portátil con procesadores de doble núcleo, 4 Gigas de RAM, pantalla de un mínimo de 15 pulgadas, disco duro de unos 250 Gigas, auriculares y un enchufe de los gordos redondos como mínimo, no como mi pobre enchufe plano. Que el portátil se ha convertido en un nuevo símbolo de moda y de estar a la última, y que no importa si sólo se está usando un 5% de su capacidad o si sólo se usan un par de programas (los del sistema operativo, el Internet Explorer y todas sus aplicaciones). Las nuevas tecnologías convertidas en el único centro de ocio, una especie de bebida alcohólica sin la cual no puede haber diversión. 
 



 





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