La 'democracia' del Cisneros. Juan A. Velarde



 



 

La 'democracia' del Cisneros

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La democracia, ese instrumento tan maravillosa del que algunos se llenan la boca para hablar y no parar sobre lo bonito que es la libertad y la posibilidad de discrepar abiertamente, parece que tiene problemas para entrar en cierto sitios. Y no, no me estoy refiriendo a los consulados de Cuba, Venezuela, Marruecos o China, sino a una institución estudiantil del prestigio que tiene el colegio Cisneros, en Tenerife. Por increíble que parezca, a estas alturas del siglo XXI, aún hay profesores que actúan como verdaderos inquisidores, censores de un régimen afortunadamente superado y desaparecido, pero que algunos tienen querencia porque estuviese nuevamente instaurado.

Sin ánimos de ser exhaustivos, como reza César Vidal en sus editoriales, los hechos son los siguientes: La pasada semana estuvo de visita en el colegio Cisneros el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, para someterse a las preguntas de los alumnos. La preparación de este acto estuvo perfectamente supervisada por el director del centro, Antonio López Bonillo, quien dio las órdenes pertinentes para que se revisara hasta la última coma de las preguntas que los estudiantes realizarían al mandatario insular. La censura, cómo no, funcionó a las mil maravillas y prácticamente todo quedó en un acto almibarado, para mayor gloria del presidente cabildicio y para respiro del titular del colegio, que me imagino que podría jugarse una reprimenda más o menos importante en el caso de que los alumnos se hubiesen desmadrado.

Desde luego, es mortal que a unos chavales se les manipule de esta manera por parte, precisamente, de unos docentes que, en algunos casos, actúan más como comisarios políticos que como profesores. No estamos hablando de que las cuestiones las fuesen a realizar críos de 5 años, sino ya chicos a los que les empiezan a salir pelos en las piernas o chicas que empiezan ese tránsito de ser mujer. Si coartamos la espontaneidad, la mala leche que pueden destilar nuestros escolares, luego no nos quejemos de que nadie esté interesado en la política.

Y ojo, en este caso exonero a Ricardo Melchior de toda responsabilidad. Posiblemente, sea quien menos culpa tenga de esta astracanada que se pudo vivir en el colegio Cisneros, pero hay docentes, empezando por el ‘arqueólogo y zanato’ López Bonillo que temían (y así me lo han hecho llegar algunos padres) que los estudiantes tuviesen preguntas ‘preparadas’ para poner en evidencia a Melchior y que por eso hubo que hacer un filtro, un sesgo, una purga, lo que ustedes deseen. Pues nada, sigan ustedes manipulando a nuestros jóvenes, háganles creer que no estamos en una verdadera democracia y luego laméntense cuando más del 50 o del 60% no quieren saber nada de la política. Si en un acto sucedáneo algunos se ponen así, que será el día de una visita inesperada. En el caso del señor López Bonillo, es capaz de desalojar el centro.