Falacias bélicas. Juan A. Velarde



 



Falacias bélicas


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“En Libia no hay foto de las Azores e intervenimos porque se están masacrando los derechos humanos de los ciudadanos de ese país”. El autor de la frase, José Blanco, ministro de Fomento, y uno de los arietes principales en 2003 cuando el Gobierno de José María Aznar apoyó a los Estados Unidos en la invasión de Irak por las ¿inexistentes? Armas de destrucción masiva, amén de atrapar a sátrapa de Sadam Hussein. Claro, en aquellos momentos era políticamente incorrecto ir en contra de un dictador de izquierdas y en España se montó la de Dios es Cristo con un Zapatero en plan pancartero y el clan de los titiricejas con el No a la guerra por bandera. Pero el cuento, cuando son otros los encargados de escribirlo y de rematarlo, cambia con una facilidad pasmosa.

Y es que, planteo yo, ¿acaso Sadam Hussein era el presidente de alguna organización no gubernamental, un alma caritativa que repartía caramelos a las puertas de los colegios o preparaba comidas para las personas con menos recursos? En absoluto, era un criminal absoluto, un amante de las técnicas hitlerianas que no tenía mejor cosa que hacer que gasear a sus enemigos o a quien se le pusiera por medio. Hay quien dice que durante su etapa al frente de Irak pudo haber matado a más de un millón de personas entre civiles, gente de confianza o enemigos acreditados. Da lo mismo, lo cierto es que estábamos ante otro destructor de la dignidad humana. Pero, claro, no era de los nuestros. Como bien dice mi buen amigo y responsable de ABC Canarias, Bernardo Sagastume, aquí cada cual defiende a su ‘hijo de…’ y mientras sea el tuyo el que comete las barrabasadas, pues bien cometidas están, añado yo.

Total, que muerto el sarnoso de Hussein a través de la horca, ahora el Gobierno pacifista de ZP se revela como un Ejecutivo que, curiosamente, se pone al frente de la guerra para invadir Libia. ¿Y las pancartas? ¿Y las algaradas de los titiriteros? Nada, no existen. Ahora, fíjate tú, han descubierto los pijoprogres que hay dictadores buenos y dictadores malos, lo que les decía antes, lo de que cada tendencia tiene un hijo de las cuatro letras al que reírle la gracia, pero también es verdad que con los giros, vueltas, revueltas y rotondas que ha dado el PSOE no es de extrañar que ya no sepan qué causa defender…pero si lo apoya Obama, yes, we can, nosotros nos ponemos al servicio de su majestad el presidente yanqui, qué menos.

Y así nos va en este santo país. ZP y sus pancarteros llamaban asesinos a los populares que, a lo sumo, se habían tragado el cuento de las armas de destrucción masiva (Hussein, en sí mismo, ya era un ser letal, independientemente de que hubiese munición química escondida), pero ahora reclaman el apoyo del principal grupo de la oposición, el PP, para darle carta de naturaleza y de legalidad a esta participación bélica. Contrariamente a su comportamiento, Rajoy y los suyos respaldan la decisión porque, antes que defender a hijos de tal, lo que toca es preservar el orden democrático, aunque ya puestos a invadir y a ir de pacificadores tenemos otros tantos países de