Excusas 'a luso'. Juan A. Velarde




 




Excusas 'a luso'

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¿A quién le ha empatado Mourinho? No, no se trata de una pregunta retórica, sino hecha con toda la mala leche del mundo, si ustedes me lo permiten. Este portugués ha aterrizado por segunda vez en España, pero ahora con más conchas que un galápago, para hacernos creer que a su equipo, el Real Madrid, le están haciendo una persecución ladina, soterrada, de carácter casi invisible. Los siete puntos de diferencia no se deben a haber perdido 5-0 en el clásico contra el Barcelona, el 1-0 en el Reino de Navarra, los 0-0 en Mallorca, Levante, Almería o La Coruña, sino a que le están poniendo los encuentros de tal manera que saben cuando le cogen más cansados a sus jugadores. Y encima el señor se queda tan ancho.

Entrar en un análisis sobre si el Real Madrid ha tenido más o menos días de descanso en determinados momentos del campeonato no deja de ser una excusa de mal pagador, sobre todo porque ese mismo argumento debía de haberse empleado desde el minuto 1, pero Mourinho ha preferido ir tirando de diferentes excusas hasta quedarse sin más argumentos que el del día en el que le ha tocado comparecer en el terreno de juego. Paupérrimo, deplorable, pero encima pone ese rictus de seriedad como si fuese una cuestión de estado.

Evidentemente, nadie le va a negar a Mourinho su palmarés como técnico. Ha ganado dos Champions, una Copa de la UEFA, varias ligas y otras tantas copas en Portugal, Inglaterra o Italia, pero no podemos esconder otro hecho trascendental, que casi todos sus entorchados se han basado en un juego cicatero, defensivo y con mucha dureza (dentro de los límites que permite el reglamento). En el país transalpino ese estilo tiene muchos adeptos y allí, en la escuadra del Inter de Milán, se sintió más que a gusto. Pero no todo el monte es orégano.

Y eso es lo que le ha pasado en España, que aquí lo del juego subterráneo vale para un Levante, un Hércules o un Osasuna que, por supuesto, optan a la eterna permanecia en Primera División, pero jugar al cerrojazo, al 1-0, a esperar a que sea el otro equipo el que falle no es digno de un club que aspira a lo máximo. Por eso, el Real Madrid se ha convertido en cierta medida en un equipo vulgar. Es segundo, sí, porque atesora una gran plantilla, pero en cambio no siempre se le saca el máximo partido. La pasada semana dos empates, en Europa y en La Coruña, porque, sinceramente, Mourinho sólo fue a por el partido en la segunda parte, pero cuando se sestea 45 minutos…a veces el esfuerzo masivo no llega siquiera para el aprobado, aunque bueno, el luso es especialista en echarle la culpa al empedrado de sus desdichas.