En defensa de Ketty Garat. Juan A. Velarde




 



En defensa de Ketty Garat

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No tengo el gusto de conocer personalmente a Ketty Garat. Sólo tengo referencias de ella a través de Es Radio, Libertad Digital, alguna que otra columna en La Gaceta e Intereconomía, pero de lo poco que conozco de ella, sinceramente, me resulta una periodista brillante y con un futuro prometedor. Lo sé, es mi criterio, tan subjetivo como el de todos ustedes, pero entiendo que estamos ante una profesional de los medios de comunicación que se viste por los pies.

Por eso, no ha dejado de llamarme la atención la columna redactada por ella este viernes 25 de febrero en las páginas del rotativo La Gaceta y ver como por el simple hecho de llevar impreso el nombre de Libertad Digital en un micrófono recibió poco menos que el desprecio de Alfonso Guerra y de José Bono (bueno, de este último no me extraña nada después de ver como apartó maleducadamente a una redactora de Intereconomía). Lo mejor del caso es que Ketty Garat no pretendía, precisamente, preguntarle a los susodichos por el caso de los fondos de reptiles, Mercasevilla o el Faisán, sino que estaba realizando un reportaje sobre las experiencias de los políticos que vivieron en sus carnes el 23-F.

Desde luego, sorprende, y mucho, que estos mismos socialistas (Guerra y Bono) que presumen de demócratas por los cuatro costados, luego, a la hora de la verdad, sean tan o más dictadores que el que padecimos en España durante casi cuatro décadas o como la marioneta bigotuda que entró profiriendo gritos en el Congreso de los Diputados. A estos señores se les llena la boca de la palabra libertad, pero lo cierto es que acaban sufriendo un atragantamiento, con severos síntomas de ahogarse por completo, cuando asisten a la diversidad de medios informativos que existen en España y que, por suerte, no son todos afines al poder establecido, sea quien sea el presidente de turno. Me da igual el PP, que el PSOE o que Izquierda Unida. Informar en libertad produce urticarias en ciertos politicastros y bien les gustaría cerrar medios críticos.

Y es que, afortunadamente, lo bueno que tenemos en un régimen democrático es la posibilidad de discrepar abiertamente, siempre con respeto y con los datos en la mano. Pero a cierto sector del socialismo no le gusta lo que se ve, se oye y se lee en determinados medios de comunicación. Primero empiezan por ningunearlos y, al final, hasta intentan ponerles el candado. Grandes del periodismo ya saben lo que es tener que empezar de cero en una cadena y, curiosamente, siempre se dan estos comportamientos con gobiernos socialistas.

Si Felipe González fue capaz de cargarse a la Antena 3 de García, Federico Jiménez Losantos, el fenecido Antonio Herrero y Luis Herrero, entre otros, no es de extrañar que quisiese hacer lo mismo ZParo con aquellas empresas mediáticas que no le bailan el agua. Por eso, estimada Ketty, adelante con tu trabajo porque informar en libertad es un privilegio sólo al alcance de muy pocos. Y es que el miedo guarda la viña y muchos son los que prefieren apesebrarse a cambio de la subvención o, peor aún, de que no les cierren el medio para el que trabajan. Sólo nos falta cambiar la Moncloa por el Palacio de Miraflores y a Zapatero por Chávez para lograr la cuadratura del círculo y la fórmula de la Coca Cola. Todo al mismo tiempo y por el mismo precio.