El País del pensamiento único. Juan A. Velarde





 



El País del pensamiento único

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El periódico independiente de la mañana, El País, se descuelga una vez más contra las voces discrepantes del pensamiento único que los televidentes pueden encontrar en la Televisión Digital Terrestre. Al periódico del Grupo Prisa le resulta poco menos que intolerable que existan medios como Intereconomía o Veo7, a los que califica al estilo de José Blanco, es decir de friquis.

Hay un nerviosismo exacerbado en el rotativo y que se hace extensible a todo el grupo mediático prisaico. Saben que, a tenor de las encuestas, el signo político en España está a pocos meses de cambiar. Que a Zapatero le quedan dos telediarios (pero bien cocinados y de autobombo) eso es algo que lo sabe hasta un recién nacido, pero en la zurda no se resignan a ese tránsito hacia posiciones más conservadoras y lanzan sus últimos ataques para intentar hacer algo más que unos rasguños superficiales.

No fueron pocos los que pensaron que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, iba a echar el candado a Intereconomía. Creo que es escuchar el maullido de El Gato al Agua y los pelos se le ponen a más de progresista como escarpias. Ver a Xavier Horcajo, Antonio Jiménez o Javier Algarra les produce peores y más destructivos efectos que a Drácula la luz del sol o la visión de un crucifijo (aunque este símbolo también está generando jaquecas a más de un sociata que ahora se inventa lo de que somos un país laico).

Por eso, no sólo la bilis que destila El País se limita a atacar las televisiones de TDT no afectas al régimen, sino que de paso que le zurra a la piñata le da también al ministro de Industria por haber permitido tamaño desliz, que no es otro sino que pueda haber diversidad de opiniones y que luego sea el consumidor el que decida comprar los discursos de Intereconomía, los Telediarios de la Primera o las soplapolleces de Belén Esteban y demás fauna paleozoica que rumia en Telecinco.

El aspecto positivo para esas cadenas que no tienen que seguir la voz del amo de la Moncloa es que ya no existe un Jesús de Polanco que pueda colgarse del Felipe González o Zapatero de turno para forzar a una expropiación (encubierta de compra legal) de aquellos medios que no se adaptan al menú informativo único. Antena 3 tuvo la desgracia de caer en manos de estos pillos, con la connivencia del reconvertido Mario Conde, todo hay que decirlo. Lo cierto fue que el canal privado que daba al Gobierno de Míster X por la izquierda, por la derecha y por el centro acabó en las manos de Prisa y con la libertad hecha trizas, aunque años después la Justicia (¡¡¡qué lenta!!!) dictaminase que el mangoneo había sido ilegal…como todos los robos, claro está.