EL TURISTA, THE TOURIST, ERIK STENGLER

 




 

 
EL TURISTA



Atónito y absorto, así es como se queda el personaje de Johnny Depp en El Turista, cuando se le convierte en realidad de manera inesperada el sueño de ser abordado por una sofisticada y bella mujer que sin mayor preámbulo se lo lleva incluso al hotel donde se aloja. A partir de ahí nada es lo que parece, o al menos eso se pretendía en este remake que no quedará en los anales del cine, aunque tampoco es tan malo como lo han puesto los de siempre, ávidos de encontrar un producto de calidad regular en el cine americano, para poner a caldo a toda su producción cinematográfica.
Menos mal que la propia película se mofa de ellos, ya que en varias ocasiones los personajes europeos menosprecian al personaje de Johnny Depp, disculpándole condescendientemente lo que perciben como acciones excéntricas por ser un “americano”, cuando al final él es el más listo de todos. Y hasta aquí puedo leer sin revelar el giro de la trama… aunque es un giro muy predecible, intuido por muchos de los espectadores.
Salva la falta de ritmo de la realización de la película –sorprendente, tratándose de una historia ideal para ser contada de modo trepidante— la actuación del propio Depp, contenido de manera justificada por el (in)esperado final, que los que le han criticado por ello probablemente ni han esperado a ver. Angelina Jolie se rodea de un esplendoroso despliegue de glamour y nos acompaña durante toda la película con dos inmensos ojos que llenan la pantalla.