Desplantes lusos. Juan A. Velarde



 


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Desplantes lusos

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El Real Madrid debería poner inmediatamente en la calle a su entrenador, al peculiar José Mourinho, porque lo que no es de recibo es la imagen que el técnico está ofreciendo, negándose en reiteradas ocasiones a comparecer en rueda de prensa, pero lo acontecido el pasado viernes, con su anexo en el vodevil del sábado, es de órdago a la grande. El señor que representa a una institución tan señera como es la del conjunto del Santiago Bernabéu no puede permitirse esas salidas de pata de banco. Él, le guste o no, es un empleado del club, fenomenalmente pagado dicho sea de paso, y, por tanto, tendrá que cumplir con sus deberes como Dios manda y entre ellos está el de dar la cara ante los medios de comunicación.

Por eso, me pareció muy bien el plante que le hizo la práctica totalidad de los periodistas en la previa del clásico. No es decoroso que el señor Mourinho se plante en la sala de prensa, pero diga que va a ser Karanka el que responda a las cuestiones que se le formulen. ¿Quién es el preparador, por lo menos el oficial? ¿Su segundo? Es que es de chiste, pero de los malos.

Evidentemente, esa bravuconada no se atreve a hacerla en la Champions, entre otras razones porque le tocan el bolsillo, pero en España se ha creído que todo el monte es orégano y como determinados medios, en su momento, le han reído las gracietas, pues entonces este individuo ha seguido subiéndose a la parra y tras el choque ante el Barcelona se permitió la desfachatez de ir periodista por periodista a recordarle que no pensaba hacer declaraciones, sino que sólo hablaría con los directores, puesto que aplicando la teoría de los plumillas (sólo hablamos con el primer entrenador), él no tiene que rebajarse a responder las preguntas de simples redactores.

Me consta que Florentino Pérez tiene que estar loco por la música para que Mourinho dé un paso al frente y opte por coger las maletas e irse a Italia o a Inglaterra. Incluso, hasta podrían convenir el renunciar unos y otros a sus legítimos derechos económicos. El presidente del Real Madrid creyó en el luso como un técnico que aseguraba títulos, pero ahora ve, salvo que ganase la Copa del Rey y dejase fuera de combate al Barcelona en las semifinales de la Liga de Campeones, que su apuesta le ha salido rana. El juego ha dejado mucho que desear y la propuesta rácana planteada en casa ante el Barcelona, tratando de pescar en alguna contra, es un hecho definitivo para que se busquen alternativas a medio plazo (incluso antes).

No obstante, dejando atrás estos aspectos que no dejan de ser meras opiniones, el hecho nuclear es que el entrenador del Real Madrid, como de cualquier otro equipo, es una pieza más del engranaje de una gran maquinaria, lo que sucede es que es un elemento clave, es posiblemente la representación más directa de la entidad y sus enfrentamientos con la prensa acaban impactando directamente en la sede merengue. A mí, y pecando de corporativista, me parece sumamente grave que este caballero (por llamarlo de alguna manera) ningunee a la prensa. Otra cosa, todo hay que decirlo, es que haya luego plumíferos que aún le bailen el agua al luso. Por mí, mientras no haya una disculpa oficial del Real Madrid, de Mourinho ni está ni se la espera, nadie debería dar cobertura a las ruedas de prensa de su entrenador.








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