Cuenta saldada. El Arrebato en Tenerife. Fran Campos






Cuenta saldada.

Foto: Elmar Wellenkamp


Haciendo frente a su publicitada fobia a volar, Javier Labandón, refugiado
bajo su exitoso sobrenombre de El Arrebato, recalo (nunca mejor dicho) en
los puertos canarios para ofrecernos, por fin, su popular repertorio.


La noche del 19 de Febrero, y en la (al fin útil) trasera del auditorium
capitalino, el andaluz ofreció una selección de sus grandes éxitos y algunos
temas de “Lo que el viento me dejó”, su última obra publicada. Un disco
nuevamente de gran repercusión mediática y que asienta una carrera ya
consolidada y con un público extraordinariamente fiel.


El aquí presente, que lo poco que había oído del artista no le había
producido ni frío ni calor, se encontró gratamente con un veterano artesano
del negoció musical que sabe manejar astutamente, y en puntuales ocasiones
realmente de manera brillante, un refrito de pop aflamencado con destellos
de rock andaluz que tanto parece haber marcado a muchos artistas del sur
peninsular. Escondido bajo esa imagen autoimpuesta de hippie perroflauta es
muy fácil vislumbrar un músico curtido en mil batallas que ha acertado de pleno
(por lo menos a nivel de ventas) con su última propuesta.

Es curioso como determinados artistas comercialmente muy reconocidos y que practican
estilos musicales muy poco complejos saben rodearse de escuderos de muy alto nivel.
Una sorpresa muy agradable de la pasada noche fue el arropamiento instrumental de las
agradables pero rudimentarias composiciones de El Arrebato. Músicos excelentes que
sobresalieron y se lucieron, sobre todo en la enésima reinterpretación del clásico
“Todo tiene su fin” de Los Módulos.

Una letras que dentro de su restrictivo ámbito temático consiguen sobresalir de la
media gracias a destellos poéticos al menos agradables y giros lingüísticos muy
afortunados, son defendidas sobre las tablas por un tipo que sabe resultar simpático
a un público que la noche del sábado estaba compuesto sobre todo por damas de un amplio
ramillete de edades y también por una granada representación de la comunidad andaluza
en nuestra isla. Una población que pedía constantemente el himno del Centenario del

Sevilla F.C. y que fue interpretado para regocijo de los presentes, dedicado una vez más
al recordado Antonio Puerta. Es curioso como un himno deportivo a calado tan hondo sobre
la gente, traspasando las fronteras meramente futbolísticas.

Tal vez el único caso similar sea el emocionante “You never walk alone” del club de fútbol
del Liverpool, aunque en este caso la canción fue “adoptada” por el equipo
y no compuesta ex profeso.

Con una escasa hora y media de concierto, El Arrebato, convenció y satisfizo a los que los
esperaban y a los intrusos curiosos como el que les escribe. Bonita sorpresa.



Entrevista
a Alberto Palenzuela

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